Considero que uno de los momentos más frustrantes en la vida, es no sentir nada, como si todo lo vivieras en modo automático y no sé si eso sea paz o no.
Qué rara es la ansiedad: un día me deja sin fuerzas y al siguiente me acelera el corazón sin razón. A veces no quiero hablar con nadie y otras necesito que alguien me abrace fuerte. Me cambia el ritmo, el humor y hasta la forma en que me miro al espejo.