Una paradoja incómoda: nunca hubo tantos titulados superiores y, al mismo tiempo, tanta dificultad para interpretar textos, razonar con números básicos o distinguir información de conocimiento.
Más títulos no garantizan más criterio. Santiago Ávila en El País
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Ozzy Osbourne no tenía una rutina.
Tenía un ritual de autodestrucción diario.
Y sobrevivió a todo.
Esta era la rutina del hombre más salvaje del rock: 🧵
“Nunca lo sabrás que tu alma viaja
dulcemente refugiada en el fondo
de mi corazón, y que nada, ni el
tiempo ni la edad ni otros amores,
impedirá que hayas existido."
- Marguerite Yourcenar
“Debí haberte encontrado hace mucho, en otro tiempo, en otro lugar, antes de que fuéramos destruidos, antes de que las experiencias nos arrastraran, antes de que nos llevaran y nos volviéramos asustados, vacilantes en nuestros pasos, agotados sin la energía para llevarnos a nosotros mismos, desesperados de todo, incluso de amor".
Franz Kafka
Ya no será
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.
Idea Vilariño
Es verdad que amar es urgente pero no porque haya apuro. Sino porque nada es mas impostergable que aquello que mejora y resignifica el cotidiano. Como Carlos Pardo cuando escribe: todo adquiere contigo ese carácter alegórico.
Ahora en su ataúd ella miente,
Silencio en medio de flores perfumadas.
¿Qué espíritus mudos de blanco,
sobre su cadáver, giran y se ciernen?
¿Son las visiones de dicha?
¿Son todos espíritus de esperanza?
Apolón Nikoláyevich Máikov
Sentí en los labios el dolor de un beso.
No pude hablar. En mi ataúd de yeso
se deslizó tu forma transparente...
Y en la sorda ebriedad de nuestros mimos,
anocheció la tapa y nos dormimos
espiritualizadísimamente.
Julio Herrera y Reissig