Una de las cosas que más me cuestan en la vida es hablar de cómo me siento. Puedo pasar horas pensando en ello, pero cuando alguien me pregunta si estoy bien, de pronto todo lo que había en mi cabeza desaparece y solo respondo: “sí”.
Ojalá todos fuéramos conscientes de lo importante que es tener empatía con los sentimientos de los demás. Tener la capacidad de decir: "Yo sé que eso le haría sentir mal, no lo haré" podría cambiar tantas cosas.