Aunque es un tema trillado, no deja de sorprenderme la forma en la que se viven los vínculos: tan frágiles, efímeros y desechables. Personas con las que te vinculaste durante un tiempo se vuelven desconocidas con inmediatez. Es como si estar vivo se tratara de acostumbrarse a eso
brindo por los cambios que decidí tomar para llegar a esta realidad que hoy habito, quiero decir, por dejar de repetir patrones que no me llevaban a ningún lugar.
Pase lo que pase siempre se puede volver a empezar. Y eso, si lo interiorizas, alivia. Estamos vivos, volvemos a empezar. Y así todas las veces que haga falta.