(…) Es inevitable sacar la misma vara para medir la misma muerte: Siete NNA reclamados a sangre y fuego, demuestran el impacto generacional que es, ha sido y al parecer seguirán siendo, muestra de una estupidez ambidiestra en Colombia.
(…) Y a propósito de la Psiquiatría como discurso de poder, no se trata de “satanizarla” sino de “sanitizarla”, proponerle un giro desde la ética y la evidencia clínica. Si en caída libre, se encuentra con el diván, tomó el curso natural de su proceso frente a la aletheia.
En materia de amor, podríamos coincidir en algo: No hay reglas. Quizás la alternativa sea esa, la de construir acuerdos -a que dieran lugar según cada experiencia- sobre esa regla ausente, desproporcionada, contingente. Acuerdos éticos, quizás, donde el goce derive en ternura.
(…) El amor es una propuesta imperfecta. Se encuentra mediado por la falta en ser, en función de una díada “lógica - ilógica”, de raíz inconsciente que dinamiza la apuesta por el Deseo. Su materialización pinta de ética el lienzo sublime de los cuerpos, y los fantasmas.
(…) Tres pasiones humanas denunciadas por el psicoanálisis: Amor, Odio, Ignorancia. La iniciativa sería leer la coyuntura a partir de la estructura. Los significantes, se aparean y engendran neurosis: Amor-Odio, Saber-Ignorancia, Analista-Analizante.
(…) Cinco lunas antes de la escucha del Jaibaná. No sé si es Jai, Bia’buma, Jaure, Wikina Ekni. No sé si es hambre, exceso de primitivo, o el agua del río que sabe a metal y no a tierra. No sé qué dice el Paisa del hospital cuando me dice: “Eres muy adolescente”, ¿eso que es?
(…) Entonces, luego de grandes elocubraciones, mi paciente expone en su decir: “La amé tanto, que solo me restaba dejarla ir”. En ese momento, con un silencio pleno, opté por el corte de sesión más respetuoso del día.
(…) El tiempo es lo distinto. La inconmensurable faena de lo sutil y lo fútil. Lo imperecedero, el trac de la máquina no suena. El tiempo es lo distinto, ya no resuena aquello que alguna vez sonrió sereno. Lo demás es una sencilla sonrisa en el extremo derecho de la fila.
(…) La poesía se nutre de la falta, se envilece entre las sobras. Esto despliega su encuentro con la_psicoanálisis, ambas encaran la necesidad de ponerle palabras a lo ausente. Feminiza la falta que constitucionalmente no existe, para ver qué palabra se pone allí donde nada es.