Luchar por mi país...por cierto:
No soy miembro de algún partido...
No recibo sobres amarillos...
No soy bots... y toda la carne al asador con lo que hagas
Liz Vilchis cuestiona mi libertad editorial
Querida Liz, me da mucho gusto que estés tan pendiente de mi trabajo. Efectivamente, colaboro con Televisión Azteca, con El Universal, doy conferencias, tengo una empresa de comunicación, hago podcast y también creo contenido para esta comunidad.
Yo no trabajo para lamerle las suelas a un patrón. Trabajo para quienes me ven, me escuchan y me apoyan. Eso es libertad editorial, pero también responsabilidad.
#luiscardenas #lizvilchis #libertaddeexpresion #periodismo #mexico
El caso Andrea Chávez desnuda el método de Morena: encuestas presentadas como “la voz del pueblo” que después pueden ser reinterpretadas, negociadas o sustituidas por decisiones de la dirigencia. Chávez pierde una encuesta para la gubernatura y, días después, es designada (sin encuesta municipal previa) coordinadora en Ciudad Juárez. Tras bambalinas se negocian premios de consolación, cuotas, vetos, alianzas y acomodos. Del “pueblo decide” al “partido interpreta”. Un proceso desaseado, opaco y discrecional que viola hasta las reglas que Morena se impuso a sí mismo.
¿La gran masa de votantes sin cerebro seguidores de la Narcosectamorena, sabrá lo que les viene con estás medidas fascistas y autoritarias?🤔
Seguramente no tiene ni la más remota idea de lo que les viene
Nunca un político mexicano se arrastró tanto, como una lombriz húmeda entre estiércol, para encaramarse en el altar del poder como lo hizo López Obrador.
Dicen los cronistas de lo inútil que en su juventud era un tipo de bajo perfil, casi invisible, como esos estudiantes mediocres que flotan en la orilla de la nada y nunca destacan en nada.
Pero el hambre de poder es más fuerte que la inteligencia, y en ese pantano encontró su alimento.
Fue delegado del Instituto Nacional Indigenista, y allí descubrió el elixir oscuro que lo transformó: el poder.
Desde ese instante entendió que no necesitaba libros, ni ideas, ni logros.
Bastaba con domesticar la miseria ajena, ordeñar la fe del pobre y convertir la desgracia en carnada electoral.
Su biografía es una letanía de derrotas disfrazadas de resistencia.
En el 88 y en el 94 lo aplastaron, pero él se vendió como mártir.
En el 2006 y en el 2012, el “mesías tropical” volvió a caer, pero cada caída fue abonando la leyenda de un Cristo de utilería crucificado por las urnas.
Treinta años repitiendo el mismo rosario de frases gastadas, como un cura de cantina que nunca aprende otro sermón.
Y en 2018, a fuerza de insistir, no por virtud sino por cansancio colectivo, lo hicieron presidente.
Llegó con el resentimiento de un perro apaleado y con la sonrisa torcida de quien por fin puede vengarse.
Prometió acabar con la corrupción, la inseguridad y la pobreza, pero lo único que acabó fue con el equilibrio de poderes y con la poca dignidad que quedaba en Palacio Nacional.
El autoproclamado salvador convirtió la República en su rancho personal: una finca donde los lacayos de Morena ladran consignas, donde la Constitución sirve de papel higiénico, y donde la mentira se volvió religión de Estado.
Su sexto informe fue un evangelio invertido, un rosario de falacias recitadas con voz nasal, como si con repetir que vivimos en el “mejor sistema de salud del mundo” desaparecieran los muertos que agonizan por falta de medicinas.
Cada frase era una hostia envenenada: “ya no hay corrupción”, mientras su familia nada en contratos y privilegios; “ya no hay violencia”, mientras la sangre chorrea en cada esquina; “ya no hay desigualdad”, mientras los pobres siguen siendo carne de cañón para sus campañas.
Andrés Manuel no fue un estadista, fue un predicador de odio con micrófono eterno.
Lo suyo no fue gobernar, sino montar un circo de resentimiento.
La política, para él, fue un altar para su ego enfermo, un púlpito para vomitar frases huecas.
Y ahí están sus huestes: los fanáticos de Morena, convertidos en cruzados del absurdo, defendiendo al “viejo sabio guango” aunque se caiga el país a pedazos.
México no se convirtió en el Edén prometido, sino en un pantano de cadáveres, fosas comunes, hospitales vacíos y escuelas en ruinas.
La corrupción no murió: se mudó de oficina y ahora firma con tinta guinda.
La violencia no se acabó: se multiplicó bajo la sombra cómplice del “abrazos no balazos”.
El país entero es un espejo roto, y López Obrador todavía se atreve a decir que nos dio “paz y justicia”.
Su legado en Tabasco es aún más grotesco: sus paisanos lo recordarán no por obras, sino por desplantes ridículos y frases de cantina.
El primer presidente tabasqueño, sí, pero también el primer bufón en trono que convirtió a la patria en penitencia.
No fue el estadista que soñó el pueblo, sino el loco de Palacio Nacional, ese hechicero decadente que usó la fe del pueblo como leña para alimentar su hoguera personal.
El tiempo lo desenmascaró: no era Moisés guiando a México, era un viejo decrépito disfrazado de profeta, un Judas con micrófono, un predicador que en vez de multiplicar los panes multiplicó las mentiras.
Y ahora su nombre será el estigma de una nación que se dejó embrujar por un resentido.
Y así lo proclamamos desde el púlpito negro del Exorcista Político: Andrés Manuel López Obrador será recordado como el apóstol del resentimiento, el predicador de la mentira, el Judas tropical que besó al pueblo en la frente mientras le robaba el alma.
Su “Cuarta Transformación” no fue un milagro, sino una plaga.
No fue el inicio de una era, sino la profecía cumplida del colapso nacional.
Que su memoria arda como lámpara de advertencia, que su sombra no se borre de los muros de la vergüenza.
Porque la historia no lo absolverá, la historia lo vomitará.
Y cuando las trompetas del Apocalipsis populista resuenen, no anunciarán redención, sino la demolición definitiva de su farsa.
Pregúntate: ¿Cuántas veces más permitiremos que un demagogo convierta nuestra miseria en su pedestal?
¿Cuánto tiempo más seremos rebaño de charlatanes que rezan con la Biblia de la corrupción en la mano?
¿Hasta cuándo nos atreveremos a exorcizar el Palacio Nacional de los espíritus podridos que lo habitan?
La respuesta está en tu conciencia: despertar o seguir de rodillas ante los falsos profetas.
A la jueza @marthakmagana la están sometiendo a procedimientos disciplinarios por haber frenado temporalmente la Reforma Judicial en 2024. Su decisión podía estar equivocada. Para eso existen tribunales superiores: revisan la sentencia y, si está mal, la corrigen. Pero aquí ocurrió algo distinto: después vinieron amenazas de juicio político, investigación penal y ahora posibles sanciones disciplinarias.
Hay un dato decisivo. Cuando Magaña resolvió, la ley decía que un juez no podía ser castigado simplemente por interpretar mal el Derecho: había que demostrar corrupción o mala fe. Es decir, equivocarse no era lo mismo que delinquir o torcer deliberadamente una sentencia. Si ahora se castiga a un juez sólo porque su decisión incomodó al poder, la regla cambia por completo.
Y el mensaje no termina en Martha Magaña. Lo reciben todos los jueces: “si resuelves contra el gobierno, esto puede pasarte”. Cuando el juez empieza a temerle al poder, deja de ser un contrapeso. Y cuando el poder consigue que quien debe frenarlo tenga miedo de hacerlo, el ciudadano ya no tiene un juez frente al Estado: tiene al Estado prácticamente solo.
https://t.co/ABRDqYOVpX
🔵EU ratifica sanciones contra Carlos Torres, exesposo de Marina del Pilar.
El Gobierno estadounidense formalizó ante el Federal Register las sanciones del Departamento del Tesoro contra Carlos Torres Torres, a quien señala por presunto apoyo financiero y material al Cártel de Sinaloa.
La medida forma parte de un paquete de sanciones contra 14 personas identificadas por EU como operadores de “El Mayito Flaco”, vinculados al lavado de dinero para empresas relacionadas con el narcotráfico.
Les voy a contar un poco de quién fue @rosaicela_ a su paso por los medios de comunicación, principalmente, cuando llegó a La Jornada, donde estuvo unos años como recolectora de información ya que nunca, recuerdan ex compañeros, supo redactar una nota informativa.
Y ahora se da esos aires de grandeza tratando con desprecio a la prensa que sí sabe lo que es perseguir la noticia.
Tuvo suerte cuando la enviaron a cubrir el éxodo de López Obrador que en esos años no era más que un revoltoso saliendo de Tabasco para chantajear al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien, a través de Manuel Camacho Solís, le dio mucho dinero para que se regresara a su tierra. Camacho lo reconoció públicamente.
La cuestión es que Rosa Icela se le pegó al tabasqueño y a partir de ahí se convirtió en una leal y servil seguidora.
Hallan un centro de exterminio en Xalisco, Nayarit
Autoridades hallaron una hornilla artesanal usada para incinerar cuerpos y arrojar restos a un riachuelo
La fiscalía compara el sitio con el rancho Izaguirre en Jalisco