Sánchez prometió un comité de expertos en el COVID.
Nunca lo creó.
137.000 muertos.
Sánchez prometió las obras del Barranco del Poyo.
Nunca las hizo.
228 muertos.
Sánchez prometió ayudar a La Palma.
En 2026 sigue habiendo familias sin casa.
Sánchez prometió inversiones en los trenes.
Nunca llegaron.
46 muertos.
Sánchez prometió 750.000 viviendas.
No las construyó.
Sánchez prometió portaaviones y medios contra incendios.
No los compró.
Miles de hectáreas arrasadas.
Sánchez prometió inversiones en la red eléctrica.
Hubo un apagón.
6 muertos.
Siempre la misma película:
Anuncio. Foto. Titular.
Y después… nada.
Menos marketing.
Más muertos.
Más familias abandonadas.
Más promesas rotas.
Esto no es gobernar.
Es vender humo mientras el país arde, se inunda o se apaga.
Sánchez no gestiona.
Sánchez anuncia.
A mi que Sarah diga tonterías me es indiferente. Pero que todo un presidente del Gobierno ampare y use a una pobrecilla para vender la idea de que él sufre odio y legislar contra la democracia sí me parece gravísimo.
Es Juana Rivas II, pero desde Moncloa.