El Señor Tenebroso podría haber hecho sus Horrocruxes con unas piedras cogidas al azar de una montaña y Potter jamás los hubiera encontrado.
Pero no. Tuvo que usar objetos históricos de los cuatro Fundadores.
No era el lápiz más afilado del estuche.
Mi peor versión no aparece cuando me enojo, sino cuando dejo de hablar, de explicar y de intentar. Porque cuando llego al silencio, ya no busco arreglar nada; simplemente acepto que hay cosas que dejaron de importarme.