Adenda. El tiempo terminó concediéndonos la razón a quienes desde el día uno expresamos reparos al delictuoso proceso de la “Paz Total” tramitado en el Gobierno del M-19.
La izquierda entera criticando el nombramiento de Rodrigo Lara como Ministro del Interior de un gobierno que no se ni siquiera ha tomado posesión, pero del pacto criminal del Gobierno Petro y Clan del Golfo no dicen NADA.
La coherencia en donde el diablo perdió el poncho.
No me gusta la expresión "soberanía tecnológica" pero sí, necesitamos un poco de eso: control sobre el desarrollo y la implementación de nuestras tecnologías que nos permita administrar nuestro Estado en línea sin depender de terceros y minimizar las vulnerabilidades del sistema.
Este es un punto interesante, sin embargo, aquí el problema no es jurídico sino técnico. En Colombia, la infraestructura tecnológica para almacenar y proteger los datos es insuficiente por falta de presupuesto, lo que responde a una falta cultura de los tomadores de decisiones.
4/ Y no partimos de cero: la Ley Antitrámites (2052 de 2020) ya lo ordena. Lo que falta es ejecutarlo. El día que el Estado se hable consigo mismo, te devuelve algo que no se recupera: tu tiempo.
No podemos considerar la #IA como moralmente neutra. En realidad, todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían. #MagnificaHumanitas
No recuerdo que protestaran y bloquearan vías porque este año, durante su gobierno, Colombia va a romper récord en el número de masacres: 42 casos y 157 víctimas solo entre enero y abril, la mitad del 2025.
Esta fórmula ya no les funcionará. Aterricen.
Datos interesantes de @florezjose
*Primer dato histórico de interés*:
Hoy tuvimos la diferencia porcentual de votos entre el primero y el segundo de la elección presidencial más pequeña de la historia de la democracia colombiana desde 1958.
Sin embargo, ya hubo tres diferencias menores en número absoluto de votos, y el perdedor siempre aceptó el resultado:
2026: 247.970 votos (0.95 %) De la Espriella vs. Cepeda
1994: 156.615 (2.12 %) Samper vs. Pastrana
1978: 137.061 (2.71 %) Turbay vs. Betancur
1970: 63.557 (1.59 %) Pastrana vs. Rojas Pinilla
*Segundo dato histórico de interés*:
La diferencia entre el total del votos contabilizados en el preconteo y el escrutinio en las segundas vueltas presidenciales desde 1998 ha sido mínima: nunca ha superado el 0.1%, la mayor fue de 0.088% en 1998:
1998: 69.025 votos de diferencia
2010: 40.734 votos
2014: 23.274 votos
2018: 25.236 votos
2022: 29.216 votos
*Conclusión:* con una diferencia a favor de Abelardo de la Espriella de 247.970 votos, NO HAY LA MENOR PROBABILIDAD ESTADÍSTICA de que el resultado del preconteo de hoy se altere en el escrutinio.
¿Por qué habría que tomar literalmente la expresión destripar de De la Espriella y no las muchas expresiones de Cepeda a favor del chavismo y otros autoritarismos?
No empiecen con sus cuentos de “si no gana Cepeda, yo monto una guerrilla” no es chistoso, no es valiente, no es nada! Solo muestra su infantilismo y el poco conocimiento que tiene la sobre la historia de este país
Sean adultos y afronten la política con pantalones
La palabra rimbombante tiene su gracia cuando se evoca en el momento preciso.
No tiene gracia, por ejemplo, decir «impetrar» —en lugar de «pedir»— cuando no nos referimos a una súplica sostenida y desesperada. Una súplica, mejor dicho, que espera de la Providencia un milagro.
Los abogados colombianos suelen desentenderse de esto, a causa de que asumen que el poder judicial merece el mayor respeto. De ahí que supongan el uso de la palabra inesperada como un símbolo de esa zalamería que les suscita tal poder.
Es irónico, la verdad, porque el derecho es una disciplina que exige el uso e interpretación precisos de las palabras. Un abogado colombiano no dice certezas, sino que arroja luces sobre algo. No teme al fin de la democracia, sino a la mortaja del mandato constitucional. No cree en la sostenibilidad institucional, sino en el valladar infranqueable de la ley.
Lo esperable es que esos vicios se queden en esa disciplina. No obstante, dado que el derecho fue el principal medio de educación de las clases altas, se extendió a todo trabajo humanístico en el país. Cansón sí es, vida hijueputa, leer esa prosa rococacorra para referirse a las pendejadas más simples. Vicio maldito, no joda.