Te dejas la vida por viajar a ver a River. Te dejas la cuota de socio aunque no llegas a fin de mes.
Llenas el Monumental aunque tu viejo, vieja o algún familiar este enfermo.
Vos si dejas la vida por River. Vos si sos River. Ningún jugador, Ningún miembro del cuerpo técnico y menos un dirigente es River.
Vos si sos River. Y gracias por ser River.
130 partidos dando vergüenza en más de la mitad y la gente todavía no aprendió.
Muy lindo como jugó el otro día, pero igual, este tipo es un ciclo mega cumplido.
Espero verlos igual de desesperados por ir hoy a todos los que caen en paracaídas para un Superclásico o un partido importante de Copa, eh. A la cancha se va por RIVER, aunque gane o pierda, no es un plancito de fin de semana para vivir la full experience.
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River está en crisis hace tiempo ya. Pero más me preocupa haber perdido a quien fuera nuestra mayor reserva de identidad: el hincha.
Estamos ante un proceso de domesticación silenciosa.
Yo entiendo esto y los jugadores son una basura pero no lo exime de reponsabilidad, literalmente los eligió él varias veces. Ya está, se equivocó, no nos hagamos los boludos; en relación presupuesto-rendimiento fue de los peores ciclos que ha tenido River. El tercero será mejor.
Perdió 12 de los últimos 20 partidos.
Cada vez juega peor.
No tiene una sola idea de juego.
No potencia a ningún jugador.
El mejor es un pibe que no hizo pretemporada.
Está afuera de la clasificación.
¿Por qué sigue?
Hay una pelea interna que no es solo futbolera. Es más humana que deportiva.
Cuesta aceptar que alguien que fue símbolo de claridad, de carácter y de conducción hoy no pueda encontrar una sola respuesta. Porque cuando un líder cae, no cae solo él, se mueve algo nuestro. Se desmorona una etapa que nos hizo felices. Se fisura un recuerdo que parecía intocable.
Pero el tiempo no firma contratos de eternidad.
El liderazgo también está sujeto a ciclos. Hay momentos para construir desde el hambre, desde el desafío, desde la rebeldía. Y hay momentos donde lo construido pesa. Donde la obligación reemplaza al impulso. Donde la historia empieza a exigir más de lo que protege.
Y ahora nos pasa que el corazón quiere cuidar el mito, pero la razón pide leer el presente.
Tal vez la madurez, esté en entender que los liderazgos no son eternos, pero las huellas sí. Que alguien puede dejar de ser la respuesta actual sin dejar de ser parte esencial de nuestra historia.
El tiempo no borra lo que pasó.
Pero tampoco se detiene por respeto a lo que fue.
Y aceptar eso duele, pero significa crecer.
Que raro que tipos más grandes tengan este pensamiento(son muchos). Quizás no saben que la San Martín le tiro un monedazo y escupió a LABRUNA en 1981(ya era el máximo ídolo de nuestra historia).
Que sería de estos hinchas que hoy putean al tipo q nos hizo las personas más felices del mundo y quieren romper el club si tuvieran q vivir los 18 años sin campeonatos que vivieron nuestros abuelos y viejos ?
@RiverPlateSma En el 81, después de quedar afuera en fase de libertadores, la San Martín le tiro un monedazo a LABRUNA. Hay que leer un poco para hablar de la exigencia de nuestro club.
Se cumplen 10 años de la locura que hicimos llevando 20 mil personas al otro lado del mundo para acompañar a un equipo que realmente nos llenó el alma entera. Inolvidable.
El domingo te fuiste a dormir re caliente porque te ganó tu clásico. Te levantaste el lunes para trabajar. Después hiciste tu vida. Te fuiste a dormir en zona de Sudamericana con una angustia tremenda. Hoy te volviste a levantar para trabajar. Está terminado tu día laboral. Pasó una vida en el medio y el plantel de River recién vuelve a entrenar a las 5 DE LA TARDE UN MARTES. Después lo tenés que escuchar a estos hijos de puta que hay que seguir trabajando. No se los odia lo suficiente a los futbolistas. Asco.
"Cuando perdés no hay nadie" se le ocurrió decir al tipo. 30 mil hinchas viajando con dos pesos y de las formas más insólitas para alentar a una manga de burros que encima miran mal a la gente. Pidan disculpas y cállense la boca.
River atraviesa una crisis futbolística, pero detrás hay algo mucho más profundo.
No es solo un problema de fútbol, sino de visión institucional.
El ciclo de Gallardo se cumplió, está claro.
Pero no alcanza con que se vaya el DT, como tampoco alcanzó cuando se fue Demichelis.
Porque el verdadero mal está en otro lado.
River está podrido por dentro.
El tongo está por encima de todo, y el foco puesto en los nuevos restaurantes y las obras.
Y cuando la raíz está podrida, el árbol entero se resiente.