Atlas Universal en el que podremos encontrar las cosas, sitios, lugares, mas maravillosos e increíbles del mundo.
Merece la pena darse un viaje virtual de tarde en tarde.
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¿Sigue usted sin dimitir, mi teniente general?
¿De verdad le merece la pena?
¿Ha olvidado usted los valores de la cartilla de la Guardia Civil y de la Academia General Militar?
"El honor es la principal divisa" y "Mandar es servir"
Hágase y háganos un favor; váyase a su casa.
Con vosotros también por primera vez en la historia, y espero sea la última, han gobernado, un prófugo desde Waterloo y los herederos de ETA.
Y tampoco sabemos los acuerdos a los que llegasteis, que con toda seguridad habrá muchos ilegales.
‼️ Montero rabia contra la investidura de Juanma Moreno y tacha de "vergonzoso" el pacto PP-Vox.
"Por primera vez en la historia de Andalucía, desde el franquismo, va a entrar la ultraderecha en un gobierno andaluz".
@Capitana_espana Parece darse ya por sentado que, el sistema no tiene defensa alguna contra hechos consumados para perpetuar en el poder a un psicópata.
@eldebate_com@IsabelDuran_ "......con las que Sánchez adultera el censo electoral".
En el tiempo verbal usado ya se da por hecho que será una realidad con la que tendremos que tragar.
Tenemos un sistema sin defensa contra dictadores.
PRIMERA VEZ que la mayoría del Congreso pide la dimisión del presidente del Gobierno.
Pero claro:
Primera vez que un presidente que llegó al poder invocando el principio de responsabilidad política se aferra al cargo para no aplicárselo a sí mismo.
Primera vez que el exministro de un Gobierno en ejercicio es condenado por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. 24 años de cárcel.
Primera vez que el partido del Gobierno organiza y financia una trama para destruir a jueces, fiscales y policías.
Primera vez que la mujer de un presidente del Gobierno es enviada a juicio oral por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida.
Primera vez que el hermano de un presidente del Gobierno se sienta en el banquillo por prevaricación administrativa y tráfico de influencias.
Primera vez que el secretario de Organización del partido del Gobierno acaba en prisión provisional por una trama con mordidas, comisiones y adjudicaciones amañadas desde el entorno del poder.
Primera vez que un expresidente del Gobierno —del mismo partido del Gobierno— es imputado por organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales.
Primera vez que un expresidente del Gobierno es investigado por ocultar joyas valoradas en 1,3 millones de euros.
Primera vez que un presidente del Gobierno debe su carrera política a dinero procedente de prostíbulos.
Primera vez que un Fiscal General del Estado es condenado por el Tribunal Supremo por revelación de secretos para destruir a una rival del Gobierno.
Primera vez que una investidura nacional se negocia fuera de España y con un verificador internacional.
Primera vez que una investidura se compra con una amnistía: impunidad penal a cambio de votos.
Primera vez que se indulta a condenados por atacar el orden constitucional.
Primera vez que se suprime después el delito por el que habían sido condenados.
Primera vez que se reforma la malversación con efectos sobre los socios del Gobierno.
Primera vez que un prófugo de la justicia condiciona la legislatura española.
Primera vez que un partido que justifica el terrorismo es socio estructural del Gobierno.
Primera vez que ministros del Gobierno señalan, insultan y acosan a jueces por investigar la corrupción del poder.
Primera vez que los jueces se ven obligados a convocar una huelga en defensa de su independencia.
Primera vez que un presidente del Gobierno inaugura la legislatura anunciando un muro contra media España.
Primera vez que una legislatura entera transcurre sin Presupuestos Generales del Estado.
Primera vez que España sufre un apagón nacional total bajo un Gobierno incapaz de dar explicaciones.
Primera vez que transcurren cinco años sin un Debate sobre el Estado de la Nación.
Primera vez que el Gobierno cierra el Congreso y el Tribunal Constitucional sentencia que vulneró los derechos de los diputados.
Primera vez que la Mesa del Congreso veta que la Cámara vote si quiere pedir al presidente que convoque elecciones.
Primera vez que el escándalo deja de parecer excepción y se convierte en sistema.
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@laquefaltaba10 Los brotes que sembró y regó ZP hasta florecer con PS, hacen ver con horror, que hay millones dispuestos a no respetar, e incluso manipular unas elecciones, encarcelar a los que no piensan como ellos, e incluso a la mínima masacrar monjas, curas y contrarios en general.¡PAVOROSO!
@eduardoinda Porqué no trabajan ese voto PP & VOX. Seguro que muchos de esos nietos tras sufrir una corrupción similar en Argentina, acabaron votando a Miley, y de la guerra han pasado ya 90 años.......Total "PS" lo va a sacar adelante. Y de Cuba ni cuento, etc.....¡a trabajar y menos llorar!
Solo pensar en lo contentos que estaban "Mopongo y PS" cuando creían que habían pillado un pequeño renuncio de la mujer de Feijoo y como disfrutaban desde su escaño haciendo el gesto con sus manos de que había mas, mucho mas......¡tremenda pareja!.
🚨Piden 24 años de cárcel para BEGOÑA GÓMEZ. El juez ve "indicios sólidos" de 4 delitos. Le quita el pasaporte por riesgo de fuga. Solo imagina las falsa indignación de tantos que ahora callan si eso hubiera pasado con la mujer de M.Rajoy, con Ana Botella o el novio de Ayuso.
LOS REFRANES GALLEGOS
Los gallegos tienen un refrán para todo. Para todo. No importa lo que preguntes. Da igual que vayas con un drama familiar, una duda amorosa, una avería en el coche o una hemorroide tamaño percebes. Siempre aparece un gallego, normalmente con cara de no querer meterse… y te suelta un refrán que te deja igual de jodido, pero con sensación de haber recibido sabiduría ancestral.
Tú en Galicia no hablas con gente. Consultas un oráculo rural.
Preguntas: “Oye, ¿tú crees que hoy va a llover?”
Y en vez de decirte “sí” o “no”, que sería lo normal en una persona civilizada, te dicen:
“Hasta o corenta de maio non quites o saio”.
Y tú te quedas mirando como diciendo: “Vale, perfecto, Gandalf de la huerta, pero yo te pregunté por esta tarde, no por una profecía celta”.
Es que el gallego no responde. El gallego sentencia.
Tú le dices: “Estoy pasando una mala racha”.
Y él: “Nunca choveu que non escampara”.
Tú: “Ya… pero igual mientras escampa me arruino, me deja mi novia y me atropella una bicicleta, ¿eh?”
Pero les da igual, porque ellos ya te han soltado el refrán y con eso consideran el expediente cerrado. Como si te hubieran pasado la ITV emocional.
Y hay que reconocerles una cosa: tienen un talento acojonante. Porque tú llegas con un problema del año 2026, con ansiedad, estrés, tres suscripciones, dos apps de meditación y un terapeuta online… y aparece una señora gallega con bata de flores, una cuchara de palo y cara de haber visto morir dictaduras, vacas y matrimonios… y te tumba toda tu crisis con una frase de nueve palabras.
Eso sí: los refranes gallegos no ayudan, humillan con elegancia.
Porque parecen sabios, pero en el fondo son una hostia envuelta en papel de estraza.
“Quen moito abarca, pouco aperta”.
Eso traducido es: “Eres un flipado y no sirves ni para organizarte la mochila”.
“O que mal anda, mal acaba”.
Traducción: “Ya te veía yo venir, campeón”.
“A todo porco lle chega o seu San Martiño”.
Eso ya no es un refrán, eso es directamente una amenaza con denominación de origen.
A mí me fascina porque en Galicia el refrán sirve para sustituir cualquier conversación humana.
No hace falta desarrollar una idea.
No hace falta argumentar.
No hace falta empatía.
No hace falta ni ganas.
Tú planteas algo y te responden con media frase heredada de un señor que murió en 1892 podando una viña, y a correr.
“Estoy pensando en cambiar de trabajo”.
“Mais vale malo coñecido…”
“Es que mi pareja y yo estamos regular”.
“Cada un sabe onde lle aperta o zapato”.
“He invertido en una cosa rara por internet”.
“A avaricia rompe o saco”.
Coño, es que no fallan. El gallego lleva un refranero en la recámara como otros llevan navaja, mechero o tupper.
Y lo peor es que siempre encuentran uno. Siempre.
No hay situación moderna que el gallego no pueda resolver con una frase del siglo XVII.
Te pueden hablar de criptomonedas, inteligencia artificial, Tinder o drones… que de algún modo acaban llevándotelo al campo, a la lluvia, al cerdo o a la leña húmeda.
Es espectacular.
“Me han dejado en visto”.
“Quen espera, desespera”.
“He comprado por internet una mierda que no era como en la foto”.
“Ninguén dá duros a catro pesetas”.
“Mi jefe es un inútil”.
“En todas partes cocen fabas”.
No solucionan nada, pero decoran el sufrimiento de maravilla.
Y luego está esa forma gallega de decirlo… que eso es arte.
Porque no te lo dicen con agresividad. No.
Te lo dicen bajito.
Sin mover mucho la cara.
Con calma.
Como quien te ofrece un café o te certifica la muerte.
Y esa tranquilidad todavía te jode más, porque tú estás histérico por dentro y el otro te clava el refrán como un médico del alma con contrato fijo.
Yo creo que en Galicia los niños no aprenden a hablar diciendo “mamá” y “papá”.
No.
El primero que habla dice: “Depende”.
Y el segundo ya viene con una sentencia tipo: “De grandes ceos, grandes molladuras”.
Porque allí la ambigüedad no es un defecto: es un deporte autonómico. El gallego no te quiere mentir, pero tampoco se va a comprometer. Entonces te mete un refrán que vale para todo y así sale indemne. Es la versión lingüística de no mojarse… en una tierra donde, precisamente, te mojas siempre.
El refrán gallego además tiene una cosa maravillosa: que muchas veces parece que te están aconsejando, pero en realidad te están vacilando con experiencia.
Tú cuentas una cagada monumental y te responden con un refrán que viene a significar:
“Ya, bueno, haber espabilado”.
Pero te lo envuelven tan bien que hasta das las gracias.
Eso es talento.
Eso es manipulación poética.
Eso es pasivo-agresividad premium.
Y cuidado, porque el refranero gallego engancha.
Empiezas riéndote de ellos, pensando “bah, qué antiguos”… y un día, sin darte cuenta, se te cae una cerveza al suelo y te sale de dentro un “o que non mata, engorda” o cualquier barbaridad de esas.
Y ahí ya estás perdido.
Ahí ya entraste en la secta.
Ahí ya eres una mezcla rara entre persona moderna y abuelo de aldea con wifi.
Porque esa es la verdad: los gallegos tienen un refrán para todo porque han visto de todo.
Lluvia horizontal, vacas con más sentido común que media oficina, vecinos que no hablan pero lo saben todo, bodas que acaban mal, cosechas que dependen del cielo, políticos que prometen y no hacen, hijos que emigran, otros que vuelven, y gente que pregunta demasiado.
Después de sobrevivir a todo eso, normal que no pierdan tiempo en explicaciones largas.
Te enchufan un refrán, te dejan pensando y se van.
Como Batman, pero con retranca y pote.
Así que sí, en Galicia hay un refrán para todo.
Y si no lo hay, se lo inventan sobre la marcha y tú te lo crees porque lo dicen con una autoridad que parece que lo firmaron entre una meiga, un marinero y un señor que llevaba boina incluso para ducharse.
Y al final, por mucho que te rías, tienen razón.
Porque mientras el resto del país pierde tres horas discutiendo en grupos de WhatsApp, el gallego te resume la condición humana en una frase y se queda tan ancho.
Te puede arreglar una ruptura, un disgusto o una mala decisión con cuatro palabras y un tono de “yo no te juzgo, pero eras bastante idiota”.
Eso sí: no les pidas una respuesta clara.
Porque tú preguntas una cosa sencilla como:
“Entonces… ¿qué hago?”
Y el gallego te mira, se encoge un poco de hombros y te suelta:
“Ti verás.”
Y remata con un refrán.
Ahí entiendes que no estabas teniendo una conversación.
Estabas siendo procesado por el refranero gallego.
La Democracia tiene grietas y algunos han pillado el truco.
Las urnas le votan, se cree demócrata y empieza a desactivar los mecanismos de control:
Escojo a mis jueces
El constitucional lo pongo de mi parte
La fiscalía que trabaje para mí.
Hemos confiado en la moralidad de la gente y eso no es peligroso.
Albert Rivera
Gabriel García Márquez decia:
Si usted ya llegó a los sesenta, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos.
Porque mientras usted sigue ahorrando “por si acaso”, los “por si acaso” andan afilando el colmillo, esperando su cansancio para disfrutar lo que usted no se permitió.
Ya trabajó, ya crió, ya sufrió.
Ahora es su turno de mirar el amanecer con calma, de comprarse lo que siempre postergó, de tomarse el café más caro sin culpa y con sonrisa.
No se meta en negocios locos ni se deje convencer por el hijo “emprendedor” que siempre tiene una “gran idea” y ninguna factura pagada.
Y por favor: no viva con sus hijos. Visítelos, abrácelos, pero conserve su puerta y su paz.
No cargue con los problemas de nadie. Los nietos son para reír, no para criar; los hijos, para amar, no para mantener.
A esta edad, cuide su cuerpo, pero más su ánimo. No hable tanto de las enfermedades ni de las pastillas; hable de viajes, de canciones, de recuerdos bonitos.
Y si alguien le dice que “ya no sirve para nada”, sonría con elegancia… y piense que esa persona todavía no entiende lo que es llegar lejos sin deberle nada a nadie.
Ría, viva y deje que el resto se amargue por gusto.
Usted ya ganó: sigue aquí, en pie, con historia y con estilo.
¡Y eso es realmente un privilegio!