Cuando elijas con quién compartir tu vida, mira más allá de la química. Observa su carácter: cómo te trata en los días difíciles, cómo enfrenta los problemas, reconoce sus errores y construye contigo. El amor también debe sentirse como paz.
Al final la felicidad se trata de poder elegir. Lo que sea. Qué libro leer, qué comer, a dónde viajar, con quién compartir el camino. Eso, nada más, nada menos.