Cuando todo pesa, cuando hacer todo parece un esfuerzo, cuando sientes que te estás ahogando, descansa. El cuerpo se cansa y el alma también. Descansar no es una recompensa: es una necesidad. Tómate todo el tiempo que necesites y descansa.
Agradece el vivir. Las tormentas pasan. Las heridas sanan. Los problemas se resuelven. La vida es única e irrepetible, mientras más la agradeces más te bendice con las cosas que mereces.