@MuyCAI Este es el hijo de re mil puta que no quiso meterle el gol a Central y se la dió de cancherito yendo a buscar a un periodista que lo había criticado justamente.
El caradura quiere cobrar todo...
Ojalá se qu ieb re en su próximo equipo
@MARCELOFAVAOK Estoy 100000% de acuerdo con el señor, mis respetos.
No los quiero ver llorar cuando barracas salgan campeones de primera, o cuando ascienda camioneros, real pilar, leones de rosario o estrella del sur...
Son hipócritas. A Argentina lo favorecieron. Se dice y no pasa nada.
— ZIKO: "El árbitro no fue justo, no fue justo. La injusticia fue evidente y clara. Se echa a perder el esfuerzo de todo un país. No nos iban a dejar salir con un 2-0 ante Argentina. Un campeonato arreglado. A los egipcios les ofrezco disculpas. Queríamos hacerlos felices, pero hoy no pudimos lograrlo. Solo Dios sabe. No estaba en nuestras manos, fue por el árbitro. Esto ya estaba decidido. Felicidades a Argentina por la Copa del Mundo".
Uno de los mejores jugadores de la Selección de Egipto cargó con todo contra el arbitraje tras la eliminación ante Argentina. Ziko dijo que la Copa del Mundo está arreglada para que la vuelva a ganar a Argentina y, desde hoy, felicitó por adelantado al equipo liderado por Lionel Messi.
NO SE GUARDÓ ABSOLUTAMENTE NADA.
Hay una hora exacta, los domingos, en que Avellaneda se prolonga por la radio. Y esa hora arrancaba siempre igual: la orquesta de Jorge Dragone, y la voz de Héctor Mauré —tanguero, pero Rojo enfermo— cantando “1967 tiene un noble vencedor, es el Rojo, Independiente, que otra vez salió campeón”.
Esa marcha no anunciaba el programa. Anunciaba que empezaba la pertenencia.
Durante 55 años esa apertura tuvo detrás la voz de Eduardo González. No narraba el partido: narraba la continuidad.
Yo la escuché con mi abuelo , como mi viejo seguro también. Y ahora mi hijo, que ya tiene 20, reconocía de chico esos primeros acordes sin que nadie se los haya explicado.
Cuatro generaciones atravesadas por la misma introducción, sin haberse puesto nunca de acuerdo en nada, salvo en esperar esa púa cayendo un domingo a la noche.
Eso hacía Motoneta mejor que nadie: entendía que el tiempo colectivo no se mide en años sino en las voces que se repiten en cocinas distintas, radios distintas, generaciones que ni se conocen pero comparten el mismo cierre de fin de semana.
Hoy se apagó esa frecuencia. Pero lo que transmitía ya está adentro de cada uno que la escuchó — aunque el aparato haya cambiado, aunque los que la escuchábamos con otro ya no estén, aunque el “hasta el próximo domingo” sea, por primera vez, mentira.
Descansá, Motoneta. La falange sigue de pie.