Soy el dueño de mi destino, el capitán de mi alma, Mandela. Asesor financiero de profesión; viajero, gastrónomo, ciclista, cinéfilo y lector de vocación.
La crisis de vivienda en España: lo que creo que puede funcionar para solucionarla... y lo que probablemente no sirva o sea directamente contraproducente. En siete minutos y medio.
Dentro video 👇
Preséntate con diez bandas que hayas visto en vivo:
Rolling Stones
The Cure
Primal Scream
Placebo
Los Rodríguez
Más Birras
Vetusta Morla
Fito y Fitipaldis
Siniestro Total
Red Hot Chili Peppers
1. HIM
2. Blind Guardian
3. Iron Maiden
4. Marilyn Manson
5. Metallica
6. Evanescence
7. Crystal Castles
8. Nightwish
9. Electric Callboy
10. Motionless in White
Pedro Porro marcó el gol que metió a España en la final del Mundial. Luego lloró recordando a su abuelo Antonio, que dormía en el coche para que él pudiera seguir entrenando.
Porro nació en Don Benito, Badajoz, una ciudad de poco más de treinta mil personas en Extremadura. Sus padres trabajaban jornadas largas y quien asumió gran parte de su crianza fueron sus abuelos maternos, Antonio y Manola. Cuando Pedro empezó a destacar en las categorías inferiores y le llegó la oportunidad de incorporarse a la cantera del Rayo Vallecano en Madrid siendo adolescente, la familia tuvo que tomar decisiones que el dinero no facilitaba.
El abuelo Antonio lo llevaba a los entrenamientos en coche desde Badajoz. Son más de trescientos kilómetros. En lugar de pagar hotel, Antonio esperaba en el aparcamiento durmiendo dentro del vehículo hasta que terminaba la sesión. Luego volvían a casa. Así, durante meses. El nieto entrenaba. El abuelo dormía en el coche.
Porro ha contado esta historia en varias entrevistas emocionándose de la misma manera cada vez que la menciona, porque no es una anécdota de superación que ha digerido ya. Sigue pesándole lo que costó. "Sin mi familia no soy nada", dijo después del partido contra Francia. "Todo lo que tengo se lo debo a ellos."
El lateral derecho que asistió a Ferran Torres para el gol de la final, el jugador elegido mejor del partido de semifinales, el hombre que ha hecho del carril derecho de España uno de los mejores del mundo, empezó su carrera durmiendo de aparcamiento en aparcamiento con un abuelo que nunca le preguntó si merecía la pena.
Los abuelos rara vez preguntan eso.
Arjantin Milli Takımı, eskiden böyle çirkef ve kaba bir imaj taşımıyordu; bu dönüşüm, Stanford Hapishane Deneyi’nde olduğu gibi, küçük kötülüklere göz yumuldukça adım adım gerçekleşti. Turnuvanın başında masum görünen fauller, itişmeler ve hakemlere baskı gibi davranışlar, zaman içinde görmezden gelindikçe normalleşti ve büyüyerek bütün dünyanın nefret ettiği, sportmenlikten uzak, kaba saba bir takım kimliğine evrildi. Kötülük yapanı görmezden gelmek, onu cesaretlendirir ve daha da kötüleştirir; çünkü cezasızlık, sınırları belirsizleştirir ve ahlaki çürümeyi hızlandırır. Bu nedenle acil adalet, hem sahada hem hayatta vazgeçilmezdir: küçük ihlalleri anında cezalandırmak, büyük faciaların önünü keser, adaleti tesis eder ve toplumları ya da takımları, yavaş yavaş çürümekten korur.
If you see this profile in 2010s you get bored and you probably know that it will be a break as the GC riders won't do anything because the final climb is too easy
If you see this profile in 2020s you are already excited for Tourmalet attacks.
How cycling changed.
Ferrari ha presentado su primer coche eléctrico, el Luce, y está medio mundo opinando como un coro griego.
El coro dice que el Ferrari Luce no parece un Ferrari, que por qué es azul, que parece un coche chino, un BYD, un NIO, una cosa lisa y sin rabia. El coro dice esto desde el sofá, desde el móvil, desde el pulgar que se desliza, y el coro está convencido de que sabe más de diseño que Jony Ive, el hombre que dibujó el iPhone o el iMac, una parte sustancial de los objetos que ese mismo pulgar ha tocado durante veinte años.
Jony Ive ha definido la forma material de tu vida cotidiana más que ningún arquitecto y que ningún urbanista, más que cualquiera de los que ahora explican en un hilo por qué se ha equivocado. La probabilidad de que tú, desde el sofá, hayas visto algo que a Ive y a Newson y al equipo entero de Maranello se les ha pasado en cinco años de trabajo, esa probabilidad es muy pequeña. No es cero, pero es muy pequeña.
Luego está lo de China, que es verdad, y que es lo contrario de un insulto.
Sí, parece un coche chino, porque China es el sitio. Porque el ultrarrico chino es el comprador natural de este objeto y porque en China la combustión ya es el pasado, también arriba del todo, también en la cumbre del dinero. El lujo eléctrico chino se ha multiplicado por doce en cuatro años mientras el lujo de gasolina retrocedía. De hecho, hay un sedán eléctrico (el Maextro S800 de Huawei+JAC) que en un solo mes vendió más que el Panamera, el Serie 7 y el Maybach juntos.
El motor de explosión, en ese mercado, huele a siglo equivocado, así que Ferrari ha dibujado un coche eléctrico mirando dónde está el dinero del futuro y cómo respira ese dinero del futuro.
Y queda lo tercero, que casi nadie dice y que sabe cualquiera que haya pisado una escuela de diseño una sola tarde.
Las cosas que son distintas son distintas, y tienen que verse distintas. Esa es la ley. Un coche eléctrico es otra arquitectura, otro reparto del peso, otra relación entre el cuerpo y el aire, y fingir lo contrario, fingir que es un coche de combustión con la tripa cambiada sería vestir el motor nuevo con la carrocería vieja, sería la mentira más cobarde que una marca como Ferrari pudiera contar.
Por eso Ferrari ha decidido que el coche eléctrico se vea eléctrico, que la diferencia se note, que el objeto no disimule lo que es, incluso en el azul de la presentación oficial.
Pero el coro dice que no parece un Ferrari. Igual no lo parece, pero lo es. Y si lo que quieres es un Ferrari eléctrico que parezca un GTO, lo que pasa es que no te gustan los Ferraris, te gustan las imitaciones de Ferrari, aunque esa imitación la hubiese hecho la propia marca.
Ferrari ha presentado su primer coche eléctrico, el Luce, y está medio mundo opinando como un coro griego.
El coro dice que el Ferrari Luce no parece un Ferrari, que por qué es azul, que parece un coche chino, un BYD, un NIO, una cosa lisa y sin rabia. El coro dice esto desde el sofá, desde el móvil, desde el pulgar que se desliza, y el coro está convencido de que sabe más de diseño que Jony Ive, el hombre que dibujó el iPhone o el iMac, una parte sustancial de los objetos que ese mismo pulgar ha tocado durante veinte años.
Jony Ive ha definido la forma material de tu vida cotidiana más que ningún arquitecto y que ningún urbanista, más que cualquiera de los que ahora explican en un hilo por qué se ha equivocado. La probabilidad de que tú, desde el sofá, hayas visto algo que a Ive y a Newson y al equipo entero de Maranello se les ha pasado en cinco años de trabajo, esa probabilidad es muy pequeña. No es cero, pero es muy pequeña.
Luego está lo de China, que es verdad, y que es lo contrario de un insulto.
Sí, parece un coche chino, porque China es el sitio. Porque el ultrarrico chino es el comprador natural de este objeto y porque en China la combustión ya es el pasado, también arriba del todo, también en la cumbre del dinero. El lujo eléctrico chino se ha multiplicado por doce en cuatro años mientras el lujo de gasolina retrocedía. De hecho, hay un sedán eléctrico (el Maextro S800 de Huawei+JAC) que en un solo mes vendió más que el Panamera, el Serie 7 y el Maybach juntos.
El motor de explosión, en ese mercado, huele a siglo equivocado, así que Ferrari ha dibujado un coche eléctrico mirando dónde está el dinero del futuro y cómo respira ese dinero del futuro.
Y queda lo tercero, que casi nadie dice y que sabe cualquiera que haya pisado una escuela de diseño una sola tarde.
Las cosas que son distintas son distintas, y tienen que verse distintas. Esa es la ley. Un coche eléctrico es otra arquitectura, otro reparto del peso, otra relación entre el cuerpo y el aire, y fingir lo contrario, fingir que es un coche de combustión con la tripa cambiada sería vestir el motor nuevo con la carrocería vieja, sería la mentira más cobarde que una marca como Ferrari pudiera contar.
Por eso Ferrari ha decidido que el coche eléctrico se vea eléctrico, que la diferencia se note, que el objeto no disimule lo que es, incluso en el azul de la presentación oficial.
Pero el coro dice que no parece un Ferrari. Igual no lo parece, pero lo es. Y si lo que quieres es un Ferrari eléctrico que parezca un GTO, lo que pasa es que no te gustan los Ferraris, te gustan las imitaciones de Ferrari, aunque esa imitación la hubiese hecho la propia marca.
🚨🚨Esta declaración de un Ministro de Justicia censurando a un juez duramente por haber dictado una resolución judicial, no la podrá usted oír jamás en un país de Europa.
Si se considera que el Juez ha errado en la aplicación del Derecho, se debe recurrir su resolución ante las instancias superiores.
Si se considera que este Juez prevarica, que es lo que se puede deducir de estas declaraciones, debería plantearse una querella criminal contra el Juez por prevaricación.
Qué vergüenza.
Yo no soy un genio de la política —ni de nada—, pero sí se me ocurre pensar que la gente está bastante preocupada por lo que le sucede en el día a día, y que vota en consecuencia. Los partidos, sin embargo, siguen dialécticas propias e interpretan los resultados en claves arcanas. No, hombre, todo es mucho más sencillo: a mí me preocupa el mundo, pero me preocupa, más que nada, lo que le sucede a las personas que veo día a día. Y eso me influye. Y lo que me influye determina mi voto.
El resumen de todo esto es Podemos: hace diez años, recabaron el voto de la gente descontenta con lo que veía; sin embargo, se perdieron en políticas absolutamente ajenas —o directamente contrarias— a la gente normal. ¿Resultado? Desaparecen. El votante es implacable, sobre todo el nuevo votante, al que la lucha de clases y toda la retórica del siglo XX le suena a chino y, además, le trae sin cuidado.
Dos preguntas sencillas:
1- ¿En la historia de la medicina alguna vez se ha conseguido la eliminación completa y sostenida de un tumor de páncreas en ratones?
-La respuestas es NO.
2- ¿Cuántas personas de 76 años siguen dedicando su vida en España a investigar para curar enfermedades tan mortales como el cáncer de páncreas?
-La respuesta es Mariano Barbacid y unos pocos científicos más.
He leído una noticia de @elpais_espana donde @manuelansede ha criticado una frase que apareció en la web de la empresa Vega Oncotargets, en la que participa Mariano Barbacid: “Primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”. Sin embargo, en El País han aparecido durante los últimos años titulares como “La gran revolución contra el alzhéimer”, o “Juntos podemos poner fin a la malaria en las Américas”, o “La ciencia manda refuerzos a la inmunoterapia para aniquilar el cáncer”, o “El tratamiento contra el cáncer que sustituirá a la quimioterapia”; este último, de hace ya 10 años. Ninguno se ha cumplido. Para muchas personas esos titulares también han generado falsas expectativas. El foco en la ciencia hay que ponerlo siempre. Y cuando haya algo criticable yo seré el primero en denunciarlo, pero algunos medios de comunicación pueden crear más falsas expectativas en una semana, que todos los científicos en la historia.
1. Ahora que el ayuntamiento de Amsterdam ha prohibido la publicidad de productos cárnicos, conviene recordar que fue precisamente comer carne lo que nos hizo humanos. Abro hilo: 👇👇👇
No votéis a tarados populistas. No por cansancio, ni por venganza, ni por hacer una gracia. Pueden hacer mucho daño y muy rápido. Incluso en las naciones más poderosas y aparentemente sólidas. Este es el mensaje.
¿Cuál es el problema de las pensiones contributivas en el País Vasco y su sistema de concierto?
1. El sistema de Seguridad Social de reparto, creado en 1963, implicaba una tasa interna de retorno excesiva. El problema existía ya en 1963, con los parámetros demográficos y económicos de la época.
2. Una tasa interna de retorno excesiva quiere decir, en un sistema de reparto, que el valor presente descontado de las prestaciones futuras es superior al valor presente descontado de las cotizaciones sociales, empleando la tasa de descuento que garantiza que el sistema sea sostenible a lo largo del tiempo: la tasa de crecimiento de los ingresos del sistema.
3. Esto implica que los pensionistas contributivos en 2026 están recibiendo una pensión entre un 45% y un 60% más alta de lo que les correspondería actuarialmente.
4. Esta diferencia es particularmente costosa en términos presupuestarios para las pensiones contributivas más altas: un 45% de 45.000 euros (cerca de la pensión bruta anual máxima) es mucho más que un 45% de 20.000 euros.
5. Esto conduce a que el sistema de pensiones contributivo tenga un déficit grave y creciente.
6. Miguel Ángel García, a, que ha sido director general de Ordenación de la Seguridad Social y director del Gabinete Económico Confederal de CC.OO., ha estimado que el déficit de las pensiones contributivas (la diferencia entre los pagos de pensiones contributivas de la Seguridad Social y clases pasivas y las cotizaciones sociales contributivas) fue en 2024, el último año con cifras completas, de 61.140 millones de euros (copio su cuadro con todas las cifras).
7. Estos 61.140 millones de déficit contributivo no incluyen las pensiones no contributivas. Esos pagos van por otro lado.
8. Incluso los complementos a mínimos de las pensiones contributivas representan solo una pequeña parte del déficit contributivo: 7.873 millones.
9. Estos 61.140 millones de euros de déficit contributivo se cubren mediante transferencias del Estado (45.782 millones), otros ingresos menores y deuda (que, en el futuro, se pagará con más transferencias).
10. Es decir, en estos momentos el 30,1% del coste de las pensiones contributivas no se paga con las cotizaciones sociales de la caja única, sino con otros ingresos del Estado, presentes (transferencias) o futuros (deuda).
11. Este porcentaje en el País Vasco es incluso mayor, ya que sus pensiones contributivas son más altas de media (recordemos que el que los sueldos en el País Vasco fueran más altos en el pasado agrava el problema; no es una “deuda histórica” que esten ahora los pensionistas vascos recibiendo, porque la tasa interna de retorno del sistema está por encima de la sostenible) y por su demografía muy desfavorable.
12. Aunque es difícil tener una cifra exacta (por ejemplo, ¿cómo consideramos a los pensionistas que cotizaron parte de su vida en Burgos y parte en Álava?), el déficit del sistema contributivo en el País Vasco es de unos 5.000 millones anuales.
13. Pero aquí está el problema central: las transferencias del Estado que cubren el déficit contributivo se financian exclusivamente con los impuestos recaudados en las 15 comunidades del régimen común.
14. La consecuencia es que un trabajador de Barcelona paga IRPF e IVA para cubrir al menos el 30% de la pensión contributiva de un jubilado de Bilbao.
15. En cambio, el IRPF y el IVA del trabajador de Bilbao se quedan exclusivamente en el País Vasco, salvo el pago del cupo por los servicios comunes del Estado (embajadas, defensa, etc.).
16. Pero este cupo no incluye ni un solo euro del déficit de las pensiones contributivas.
17. Es decir, las 15 comunidades del régimen común transfieren anualmente unos 5.000 millones al País Vasco para cubrir su déficit de pensiones contributivas, sin que este asuma ninguna responsabilidad al respecto.
18. Dado que la cuantía actual del cupo es de unos 1.468 millones, el País Vasco sale a recibir un mínimo de 3.500 millones anuales de renta del resto de España (excepto Navarra).
19. En realidad, la cifra es más bien cercana a los 6.000 millones, porque el ajuste del IVA está mal calculado y el cálculo del cupo es pura contabilidad ficción, pero olvidémonos por un momento de ello.
20. Todas las comunidades del régimen común, excepto Madrid, son más pobres que el País Vasco y, aun así, transfieren renta a este.
21. Esto sí que es una violación del principio de ordinalidad que algunos economistas defienden con tanto énfasis en otras circunstancias.
22. Esto explica por qué el PNV quiere la gestión de los cobros y pagos del sistema de Seguridad Social (por ejemplo, para poder conceder complementos gracias a su financiación extra), pero no romper la caja única de la Seguridad Social (por mucho que sus ponencias programáticas, diseñadas para engañar a militantes ingenuos que no saben contabilidad, digan lo contrario).
23. La situación se irá agravando con los años por la revalorización de las pensiones contributivas y al acelerado declive demográfico del País Vasco.
24. Las excusas esgrimidas por los nacionalistas vascos no tienen sentido contable alguno.
25. Primero, ya he explicado que las pensiones actuales no son consecuencia directa de las cotizaciones sociales pasadas. El sistema se creó de manera insostenible en 1963.
26. Segundo, no hay ajuste alguno por “deuda” o “intereses de la deuda” generados por las transferencias del Estado a las pensiones contributivas en el cálculo del cupo, que, por otra parte, es totalmente opaco.
27. Que los partidos que se denominan de izquierda mantengan la boca absolutamente cerrada sobre este tema es un nivel de hipocresía sideral.
28. Que el PP nunca haya dicho nada al respecto, pese a que Montoro lo entendía perfectamente, demuestra una vez más que el PP solo busca votos para gobernar, no mejorar España. El PP y Montoro permitieron esta tropelía por el plato de lentejas de los votos del PNV en el Congreso de los Diputados (que luego descubrieron que no valían para mucho).
29. Que la mayoría de los “expertos” en financiación autonómica mantengan la boca absolutamente cerrada es asombroso (o quizá simplemente quieren estar a buenas con el poder y que les inviten a seminarios en San Sebastián).
30. Que los medios de comunicación nacionales no expliquen este tema a los ciudadanos es inexcusable.