Durante años nos repitieron que el futuro era aprender a programar. Que las humanidades eran adorno. Que filosofía, ética y derecho eran cosas lentas para un mundo que iba a vivir de datos, código y velocidad. Pero ahora ocurre algo revelador: los grandes laboratorios de inteligencia artificial están contratando filósofos. No porque se hayan vuelto románticos, sino porque descubrieron que la pregunta más difícil ya no es técnica.
El problema ya no es si una máquina puede escribir, diagnosticar, conducir, resolver, vigilar o decidir. El problema es desde qué idea de verdad, daño, libertad, dignidad y responsabilidad lo va a hacer. Una IA no contesta desde el vacío: trae una arquitectura moral escondida. Puede privilegiar eficiencia sobre derechos, seguridad sobre privacidad, obediencia sobre criterio, propiedad sobre igualdad. Y cuando esa lógica entra a tribunales, hospitales, escuelas, bancos o gobiernos, deja de ser software: se vuelve poder.
Por eso este debate es gigantesco. La pregunta brutal no es si la IA va a pensar por nosotros. La pregunta es quién va a decidir cómo debe pensar. Porque si empresas y gobiernos empiezan a diseñar “constituciones invisibles” para máquinas que ordenan nuestra vida, sin transparencia, sin control democrático y sin responsabilidad jurídica, no estaremos frente al futuro: estaremos frente a una nueva forma de autoridad, más rápida, más elegante, más opaca y mucho más difícil de combatir.
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CARTA AL PUEBLO ARGENTINO
Cómo lo vengo diciendo en los cursos y en los medios, Argentina es el lugar elegido para un experimento social de terribles consecuencias para la libertad humana, de pensamiento, de expresión, de vida digna, de espacios de intimidad, de libre albedrío; y esto viene de la mano de la no regulación de la IA que es la disolución de toda regla moral o jurídica, el fin del estado, la privatización de la fuerza tanto militar como policial en manos de grupos privados: a saber inversiones de súper RIGI que con inconsciencia, sin medir consecuencias, y a esta altura de absoluta mala fe, propician el Presidente Milei y Federico Sturzenegger. Por lo que habilitar estos regímenes y habilitar esta ideología amenaza a la sociedad en su conjunto y nos lleva al pleno totalitarismo privado de una corporación: la de Peter Thiel.
Por eso es que él señala a León XIV como el anticristo. Porque clara y oportunamente, y como lo enseño en mis cursos, el Papa invoca a Hannah Arendt en "Los orígenes del totalitarismo", libro que vengo enseñando desde hace 49 años en la universidad.
El problema que enfrentamos es existencial. Nadie puede hacerse el distraído y nadie quiere registrar, porque empieza el mundial. Y esto es una Prueba de Dios. Quien no esté atento y siendo luz en medio de la oscuridad, diciendo no, aunque sea íntimamente, será culpable político desde hoy y para siempre del totalitarismo que se avecina. (Karl Jaspers, “La culpa en referencia a la culpa política del pueblo alemán”) Los llamo a la resistencia desde la conciencia.
Desde “VOCES, en defensa para nuestra cultura y por la justicia y la paz” exhortamos a defender la ley expresada en nuestra Constitución, la libertad auténtica, el libre albedrío, el derecho y la justicia sin las cuales no hay sociedades posibles ni pensamiento crítico.
El artículo de opinión de hoy del Presidente Milei en el Financial Times confirma su adhesión plena a Peter Thiel, su filosofía, sus creencias y su poder económico; y toma a la Argentina como experimento catastrófico para la dignidad humana.
A los que creen en Dios y a los que no creen pero creen en la humanidad, a los valientes, a los abuelos, a los padres, a los jóvenes, los llamo a decir NO. NO en nuestro nombre, NO en nombre de la nación argentina, NO en nombre del capricho irracional del presidente. Está claro que el anticristo es Peter Thiel y que ellos forman parte de lo que se llama la ilustración oscura. Frente a la oscuridad tenemos que elevar la luz de nuestras conciencias y nuestras creencias más profundas.
(“En el país donde reinaba la oscuridad apareció la luz” - Isaías 9 Príncipe de la paz, el derecho y la justicia)
Elisa “Lilita” Carrió.
Esto es mentira. La gente se endeuda porque la relación entre los ingresos y los gastos no cierra y porque el plan está diseñado para que toda la clase media entregue sus ahorros en dólares y se convierta en clase baja.
Lo de Venezuela es una gran derrota del derecho internacional. Pero no (solamente) por las razones que se imaginan. Sobre eso escribí hoy, en @LaCriticaDD.
Un régimen autoritario, una democracia violada, una emigración que le negó al pueblo venezolano la chance de rebelarse y una región que más que contribuir a resolver la situación, parecía apañarla. Todo tan ilegítimo, que cuesta discutir la ilegalidad de las formas de resolución.
Ni necesidad ni urgencia en el DNU que modifica el sistema de inteligencia del país. Concede facultades extraordinarias al presidente, entre otras aberraciones, un funcionario podrá detener a personas en la vía pública. Espero que la Justicia declare la inconstitucionalidad.
"El verdadero fascismo no lleva camisas negras, vende progreso.
La sociedad de consumo logró lo que el fascismo no pudo hacer: borrar culturas, uniformar vidas y destruir Italia sin que nadie se diera cuenta.
El fascismo no fue derrotado, fue reemplazado."
Pier Paolo Pasolini
Pocas reflexiones tan agudas como la del filósofo italiano Giorgio Agamben sobre la Inteligencia Artificial!
“La inteligencia artificial no es peligrosa por ser artificial, sino porque piensa fuera del sujeto. El riesgo no es la máquina, sino la renuncia humana a pensar.”
¿Cuáles son nuestros principios? ¿A qué somos leales? ¿A quién debemos nuestra lealtad?, se pregunta la siempre perspicaz Soledad Gallego-Díaz en este artículo de @el_pais :
Hacer un ajuste fiscal es una tarea extremadamente compleja. Y yo lo puedo decir con conocimiento de causa: duré 15 días como ministro de economía.
Y es que hacer un ajuste fiscal es complejo porque implica pedirle a la sociedad que haga un esfuerzo inmenso. Los ajustes fiscales suelen llegar después de procesos populistas. Lo que tratamos de hacer los economistas racionales es ordenar los desastres que dejan los peronistas y los kirchneristas en nuestro país. Ellos la dilapidan y nosotros tratamos de ordenarlo.
Cuando uno le pide a la sociedad un esfuerzo, tiene que estar a la altura y dar el ejemplo.
Yo voté a Javier Milei en 2023. Fue la opción menos mala en un balotage con uno de los dirigentes más siniestros del país: Sergio Massa. Y Milei se comprometió no solo a hacer el ajuste necesario después de la fiestita de Alberto Fernández, sino también a hacerlo predicando desde el ejemplo y ajustando a la política y a los políticos.
Ayer, como probablemente todos ustedes, prendí la tele para ver la fiesta que Javier Milei organizó para festejarse a sí mismo. Estoy atravesado por una sensación de incredulidad y rabia. Mucha rabia. Mientras la Argentina atraviesa un ajuste fenomenal, necesario está claro, pero que trae costos enormes para las familias y las empresas, el Presidente se armó una joda sin otro motivo que autocelebrarse. Y me gustaría que alguien me explique quién la pagó, aunque sospecho que todos lo hicimos.
Nuestro país está otra vez regalando una oportunidad. Porque la sociedad le dio a Milei un espaldarazo extraordinario para que hiciera lo que tenía que hacer.
Y Milei convirtió la oportunidad en un gobierno de delirantes y cortesanos aislados de la realidad, que parecen vivir en un mundo paralelo y que para colmo tienen un entramado de corruptos adentro y los encubren.
Ojalá recapaciten. Más allá del proceso electoral del 26 de octubre, quedan dos largos años por delante. Y los argentinos necesitan, y a esta altura se merecen, que esto salga bien.
“Debí haberte encontrado hace mucho, en otro tiempo, en otro lugar, antes de que fuéramos destruidos, antes de que las experiencias nos arrastraran, antes de que nos llevaran y nos volviéramos asustados, vacilantes en nuestros pasos, agotados sin la energía para llevarnos a nosotros mismos, desesperados de todo, incluso de amor".
Franz Kafka
“No conviene olvidar que lo más esencial para el ser humano es sentirse aceptado y querido por sus semejantes. Esa necesidad, tan profunda como inevitable, nos conduce con frecuencia al autoengaño y a la simulación, con tal de encajar en las ideas del grupo. Mentimos para no ser excluidos. Fingimos convicciones que no compartimos. Silenciamos dudas legítimas por temor a perder el afecto de quienes nos rodean.
Nunca exigiría a nadie renunciar al cariño de los suyos en nombre de una abstracción como «la verdad». Pero lo que no podemos permitir es que esa lógica (comprensible en la vida cotidiana) se extienda a las instituciones que hemos erigido precisamente para aproximarnos a la verdad (o, al menos, para descartar hechos que claramente son falsos). La amistad puede tolerar la mentira piadosa. La ciencia, la justicia o la educación, no.”
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Agotado de la resignada autocomplaciencia de sentirse acompañado, no solo, por el mero hecho de ser observado o minimamente atendido.
Urge naturalmente el vínculo humando, distendido y prolongado en el tiempo.
El neopuritanismo es un retroceso atroz. Lo único positivo del Gordo Dan es que los desnuda como son: preconciliares. Es el Hebe de Bonafini de LLA. Francos, en cambio, los maquilla, los disfraza de civilizados, de presentables.
📖 ¿Cómo leemos?
Manuel Vicent decía que hay dos formas de leer: boca arriba, en busca de placer; y boca abajo, con esfuerzo y rigor. La lectura lúdica nos hace volar. Pero hay textos que exigen disciplina y paciencia @Ismaellg90
La pobreza léxica suele degenerar en pobreza cognitiva." El empobrecimiento del lenguaje no solo afecta al pensamiento, sino que también amplía la brecha social https://t.co/tmtok562iX