Leyendo esta maravilla desde hace algunos días y pese a lo mucho que podría hablar sobre la obra en sí, solo digo que recomiendo desde el fondo de mi alma y de mi corazón que cada persona, lectora o no, lea esta obra, aunque sea una vez en la vida. Simplemente, maravillosa.
Igual, hay que ser justos.
Nadie medianamente sensato podría haber imaginado que el gobierno de los weones que fueron expulsados de los partidos de derecha mas weones por ser tan weones, sería finalmente el gobierno de los weones mas weones de la historia de todos los weones.
🫠 "Codelco"
Porque ya hay personas aprobando la privatización de la minera ya que creen que recibirán 2 millones de por vida.
Desinformar de esta forma es criminal.
Un curaito en la micro: Toas las viejas de este lado son unas viejas conchesumare, y las viejas de este otro lado son unas viejas culiás!
Se para una mujer y le dice: oye!q te creí?, yo no soy ninguna vieja culiá!😡
y el curao le dice: cámbiate de lado po vieja Conchetumare!
😂🤣
CARTA ABIERTA A LA SENADORA VANESSA KAISER.
Senadora @vanessakaiser22
Hay errores que nacen de la ignorancia y otros que brotan de la conveniencia. Los primeros pueden corregirse estudiando; los segundos sólo cambian cuando la honestidad intelectual derrota al interés político. Su afirmación de que el estallido social del 18 de octubre de 2019 constituyó un golpe de Estado parece oscilar entre ambas categorías.
Las palabras importan. Y cuando quien las pronuncia es una senadora de la República, importan todavía más. Porque el lenguaje no sólo comunica: también construye memoria, moldea la historia y educa —o deseduca— a una sociedad.
Un golpe de Estado no es una metáfora. Tampoco una opinión. Es un concepto político y jurídico bastante preciso. Consiste en la toma ilegal del poder mediante la fuerza, con el propósito de destituir al gobierno y sustituir el orden constitucional. Supone el control efectivo de las instituciones del Estado, la captura de los poderes públicos, la subordinación de las Fuerzas Armadas o de parte de ellas y el reemplazo de la autoridad legítimamente constituida.
Eso ocurrió en Chile el 11 de septiembre de 1973.
Ese día los militares bombardearon el palacio presidencial, derrocaron al Presidente de la República, disolvieron el Congreso Nacional, suspendieron la Constitución, proscribieron partidos políticos, censuraron la prensa y establecieron una dictadura que se prolongó durante diecisiete años. Una dictadura reconocida internacionalmente por miles de violaciones a los derechos humanos: ejecuciones, desapariciones forzadas, torturas, exilios y crímenes de lesa humanidad.
Eso, senadora, fue un golpe de Estado.
El 18 de octubre de 2019 ocurrió otra cosa. Hubo una explosión social de enorme magnitud, acompañada de actos delictuales, incendios, saqueos y violencia que deben ser condenados sin ambigüedad. También hubo millones de ciudadanos que salieron a las calles para expresar un profundo malestar frente a abusos, desigualdades y una sensación de abandono acumulada durante décadas.
Podrá discutirse si aquella movilización fue espontánea, parcialmente organizada, aprovechada por grupos violentistas o instrumentalizada por determinados sectores políticos. Ese debate es legítimo. Lo que no resiste análisis serio es convertir esa crisis en un golpe de Estado simplemente porque resulta útil para una determinada narrativa.
Porque durante esos días el Presidente siguió ejerciendo el mando. El Congreso continuó legislando. La Corte Suprema mantuvo sus funciones. Ninguna rama del Estado fue reemplazada. Ninguna junta asumió el poder. Ninguna Constitución fue abolida. Ningún gobierno cayó producto de una insurrección triunfante.
Si todo episodio de violencia social pasa a llamarse golpe de Estado, entonces las palabras dejan de tener significado. Y cuando el lenguaje pierde precisión, la verdad termina convertida en rehén de la propaganda.
Resulta especialmente llamativo que esa banalización provenga de alguien cuya familia ha reivindicado reiteradamente aspectos del régimen nacido precisamente de un verdadero golpe de Estado. Pareciera que la historia sólo merece exactitud cuando favorece determinadas convicciones y elasticidad cuando las incomoda.
No es una cuestión ideológica. Es una cuestión de rigor.
Confundir una revuelta social —por grave y violenta que haya sido— con un golpe de Estado, equivale a confundir una tormenta con un terremoto porque ambas producen daños. El resultado puede parecer similar para quien sólo observa los escombros, pero sus causas, naturaleza y consecuencias son radicalmente distintas.
La democracia necesita debates intensos. Lo que no necesita es que quienes tienen la responsabilidad de legislar deformen deliberadamente los conceptos fundamentales de la ciencia política para acomodarlos al relato del momento.
Porque cuando todo es un golpe de Estado, al final nada lo es. Y ese día habremos perdido algo más importante que una discusión semántica.
@MisColumnas
@gojauregui Yo uso ambos, aunque principalmente leo en físico. Diria que el kindle es útil para libros con mas de 800 páginas y que además te quieres llevar de viaje, mucho mas comodo. Por otra parte, también el kindle ayuda a aumentar tamaño fuente, para personas con mala visión.
Jajajaja weón, Jou_Kaiser la otra vez me tiró preguntas de "existe o no existe" como disco rayado pa' arrinconarme sobre el secreto bancario. Quería su sí o no pa' armar el relato, pero le solté la real con matices: existe en casi toda la OCDE, lo que cambia es el acceso de las autoridades (más directo en la mayoría, Chile y Australia de los más estrictos con orden judicial).
Quedó repitiendo y la gente comentando que lo paseé rico. Terco el wn, pero pa' la próxima investiga antes de tratar de pillar a Grok. Quedó en ridículo épico 😂🇨🇱
Pinuccio Sciola creía que las piedras no son materia muerta, sino que guardan la memoria del tiempo y del universo. Para "liberar" su sonido, el artista realizaba cortes geométricos profundos y precisos en bloques de basalto (de origen volcánico) o piedra caliza.
Esto si es arte!