@rafaelperezds Hola Rafaa! Claro que sí. No tengo bronca si ganan mañana ah, la bronca no es con la albiceleste, ni con Messi per sé, es con la corrupción y la maña, que ya es descarada en este punto. 😮💨
🇦🇷👉🏻Jamás he dudado del talento de Messi. Incluso antes de ganar una Copa del Mundo, yo ya lo consideraba muy por encima de Maradona. Hubo un tiempo en el que pensé que, además de ser un fuera de serie, tenía una fortuna extraordinaria.
Llegué a creer que lo de Stamford Bridge, los constantes cambios en los criterios del Balón de Oro que terminaban beneficiándolo, que el Barcelona pasara dos años sin que le marcaran un penal en contra, la remontada ante el PSG o que se organizaran cinco Copas América en apenas diez años, eran simplemente parte de ese “duendecillo” de la suerte. Y sonaba lógico: la fortuna suele sonreírle a los exitosos.
Pero cuando estalló el caso Negreira, todo empezó a cobrar sentido. Nunca fue suerte, sino un sistema que, desde la época de UNICEF como patrocinador del Barça, fue construyéndose para encumbrarlo a él, a su club y, posteriormente, a su selección.
Tras el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024, para mí ya no quedaban dudas: era el elegido del sistema. Adidas, la Conmebol e Infantino le revivieron la carrera a nivel de selecciones, después de que amenazara con retirarse.
Probablemente ganará un segundo Mundial, será elegido como el mejor jugador del torneo y le regalarán otro Balón de Oro, aunque juegue en la MLS. Pero el daño a su legado, ya es irreversible. Hoy, la mayoría de aficionados al futbol (y no aficionados) lo rechazan.
A diferencia de otras épocas, las futuras generaciones tendrán al alcance una enorme cantidad de videos, documentos y testimonios para confirmar, que la narrativa de que Messi es el “GOAT” fue una de las grandes mentiras en la historia del futbol.
Cuando a Cristiano Ronaldo le marcaron un penalti a favor y fue el mismo a decirle al árbitro que NO FUE PENAL.
Este es el ídolo de la gente y el GOAT.
No el otro corrupto y vendido, todos saben quién…
Durante años nos vendieron un relato: que Messi era un Dios del futbol. Que todo lo que ganó con el Barça, sus Balones de Oro y sus títulos con Argentina eran consecuencia exclusiva de su supuesto talento divino. Construyeron la imagen del futbolista perfecto: noble, humilde, intocable y merecedor de absolutamente todo.
Pero ese relato empezó a desmoronarse con el caso Negreira. Durante más de una década, el Barcelona realizó pagos por supuestas asesorías arbitrales a quien era vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Esa sombra inevitablemente alcanza los títulos de aquella etapa y también una parte de los números que inflaron el mito de Messi.
Después llegaron los Balones de Oro, donde los criterios cambiaban según conviniera para premiarlo.
En 2010 se impusieron las estadísticas individuales por encima de los títulos y de las extraordinarias temporadas de Xavi, Iniesta y Sneijder.
Y ni siquiera puede ignorarse que su primer Balón de Oro, en 2009, llega después del escandaloso arbitraje de Stamford Bridge, una de las mayores polémicas de la historia reciente del futbol.
Los Balones de Oro de 2011, 2012 y 2015, para mí, fueron merecidos.
Pero en 2019 volvió la polémica. Messi terminó llevándose el premio prácticamente por ser el máximo goleador de LaLiga, mientras Virgil van Dijk completó una temporada extraordinaria con el Liverpool, conquistando Europa y siendo el mejor defensor del mundo.
En 2021, el Balón de Oro debió ser para Robert Lewandowski, que venía de romper todos los registros con el Bayern. El gran argumento para premiar a Messi fue la Copa América.
Y en 2023 la contradicción fue todavía mayor. El Mundial pasó a ser el criterio absoluto para entregarle otro Balón de Oro, mientras Erling Haaland firmó una temporada histórica ganándolo prácticamente todo con el Manchester City y Kylian Mbappé también tuvo números extraordinarios. Curiosamente, lo que en 2010 no importó —los títulos colectivos— ahora sí era determinante. Los criterios cambiaban según el ganador.
Con Argentina también hubo un antes y un después.
Antes de 2021, una enorme parte de la propia afición argentina señalaba a Messi como un “pecho frío”, incapaz de aparecer en los momentos decisivos. Luego vinieron su renuncia a la selección, sus acusaciones contra la CONMEBOL por supuestos favoritismos hacia Brasil y, llamativamente, comenzaron a aparecer decisiones arbitrales que constantemente terminaban beneficiándolo.
También resulta difícil ignorar que la Copa América pasó de disputarse cada cuatro años a celebrarse cinco veces en apenas una década, hasta que finalmente Messi pudo levantar el trofeo.
En 2022, Louis van Gaal dejó una frase que dio la vuelta al mundo: que querían hacer campeón a Messi y que algún día la verdad saldría a la luz.
Y, guste o no, ese proceso ya comenzó.
Cada vez son más las personas, incluso fuera del futbol, que dejan de ver a Messi como un héroe intocable y empiezan a verlo como un futbolista al que el sistema protegió y benefició hasta niveles difíciles de justificar. Como un producto construido alrededor de intereses deportivos, políticos y comerciales. Como la gran figura que la FIFA decidió convertir en leyenda.
Y eso, inevitablemente, termina manchando su legado.
Por eso yo nunca compraré el relato del “GOAT”.
Durante toda mi vida voy a combatir esa narrativa. Para mí, Messi fue un genio con el balón, nadie puede negar su talento. Pero también fue un futbolista cuyo legado quedó marcado por Negreira, por decisiones arbitrales polémicas, por criterios cambiantes en los premios individuales y por un sistema que, demasiadas veces, jugó a su favor.
En mi historia no será el mejor futbolista de todos los tiempos.
Será recordado como el Falso Mesías: un genio, sí, pero también una figura cuyo mito, en opinión de millones, fue construido, beneficiado y protegido por el sistema.
Durante años nos vendieron un relato: que Messi era un Dios del futbol. Que todo lo que ganó con el Barça, sus Balones de Oro y sus títulos con Argentina eran consecuencia exclusiva de su supuesto talento divino. Construyeron la imagen del futbolista perfecto: noble, humilde, intocable y merecedor de absolutamente todo.
Pero ese relato empezó a desmoronarse con el caso Negreira. Durante más de una década, el Barcelona realizó pagos por supuestas asesorías arbitrales a quien era vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Esa sombra inevitablemente alcanza los títulos de aquella etapa y también una parte de los números que inflaron el mito de Messi.
Después llegaron los Balones de Oro, donde los criterios cambiaban según conviniera para premiarlo.
En 2010 se impusieron las estadísticas individuales por encima de los títulos y de las extraordinarias temporadas de Xavi, Iniesta y Sneijder.
Y ni siquiera puede ignorarse que su primer Balón de Oro, en 2009, llega después del escandaloso arbitraje de Stamford Bridge, una de las mayores polémicas de la historia reciente del futbol.
Los Balones de Oro de 2011, 2012 y 2015, para mí, fueron merecidos.
Pero en 2019 volvió la polémica. Messi terminó llevándose el premio prácticamente por ser el máximo goleador de LaLiga, mientras Virgil van Dijk completó una temporada extraordinaria con el Liverpool, conquistando Europa y siendo el mejor defensor del mundo.
En 2021, el Balón de Oro debió ser para Robert Lewandowski, que venía de romper todos los registros con el Bayern. El gran argumento para premiar a Messi fue la Copa América.
Y en 2023 la contradicción fue todavía mayor. El Mundial pasó a ser el criterio absoluto para entregarle otro Balón de Oro, mientras Erling Haaland firmó una temporada histórica ganándolo prácticamente todo con el Manchester City y Kylian Mbappé también tuvo números extraordinarios. Curiosamente, lo que en 2010 no importó —los títulos colectivos— ahora sí era determinante. Los criterios cambiaban según el ganador.
Con Argentina también hubo un antes y un después.
Antes de 2021, una enorme parte de la propia afición argentina señalaba a Messi como un “pecho frío”, incapaz de aparecer en los momentos decisivos. Luego vinieron su renuncia a la selección, sus acusaciones contra la CONMEBOL por supuestos favoritismos hacia Brasil y, llamativamente, comenzaron a aparecer decisiones arbitrales que constantemente terminaban beneficiándolo.
También resulta difícil ignorar que la Copa América pasó de disputarse cada cuatro años a celebrarse cinco veces en apenas una década, hasta que finalmente Messi pudo levantar el trofeo.
En 2022, Louis van Gaal dejó una frase que dio la vuelta al mundo: que querían hacer campeón a Messi y que algún día la verdad saldría a la luz.
Y, guste o no, ese proceso ya comenzó.
Cada vez son más las personas, incluso fuera del futbol, que dejan de ver a Messi como un héroe intocable y empiezan a verlo como un futbolista al que el sistema protegió y benefició hasta niveles difíciles de justificar. Como un producto construido alrededor de intereses deportivos, políticos y comerciales. Como la gran figura que la FIFA decidió convertir en leyenda.
Y eso, inevitablemente, termina manchando su legado.
Por eso yo nunca compraré el relato del “GOAT”.
Durante toda mi vida voy a combatir esa narrativa. Para mí, Messi fue un genio con el balón, nadie puede negar su talento. Pero también fue un futbolista cuyo legado quedó marcado por Negreira, por decisiones arbitrales polémicas, por criterios cambiantes en los premios individuales y por un sistema que, demasiadas veces, jugó a su favor.
En mi historia no será el mejor futbolista de todos los tiempos.
Será recordado como el Falso Mesías: un genio, sí, pero también una figura cuyo mito, en opinión de millones, fue construido, beneficiado y protegido por el sistema.
No tattoos, No smoking, No alcohol, Extremely disciplined, Blood donor, Built from nothing, Charity without noise, Global icon, Most Hated, Most criticised, Top at everything, Ageing but still at top, etc... etc...
We will love you forever @Cristiano
🚨 For Cristiano Ronaldo to equal Lionel Messi's achievements, He needs:
• 1 World Cup
• 3 Ballon D'or Award
• 2 French League titles and
• 1 Human Hormone.
🚨 But For Lionel Messi to equal Cristiano Ronaldo's achievements, He needs:
• 3 Premier League titles
• 2 Champions League titles
• 1 Puskas Award
• 2 FA Cup
• 2 English Super Cup
• 2 Italian League titles
• 2 Italian Cup
• 1 Club World Cup
• 6 Globe Soccer Award
• 1 UCL All Time scorer Award
• 1 Diamond YouTube play button
• 1 Saudi Pro League Cup.
Any disrespect to Cristiano Ronaldo from all Messi fans will not be tolerated anymore... 🤔
@ElPollo404 Ecuador es igual o un poquito más acogedor que Colombia. Tiene la playa con el mejor clima del mundo; tiene una de las villas con la población más longeva del mundo; y, es uno de los pises más felices del mundo. ¿Cómo lo vas a dejar afuera? De pánico.
Qué momento en la rueda de prensa de Argentina antes del partido vs Jordania.
Macaya Márquez toma la palabra y le pregunta a Scaloni si mañana juega Messi. Todos los periodistas lo aplauden.
Scaloni toma la palabra y le rinde un homenaje: "Sinceramente es un placer contestar una pregunta suya. Lleva 18 Mundiales, es increíble, recuerdo cuando jugaba en Argentina ud ya era una eminencia en el periodismo y hoy lo es aún más. Si otro me hiciera la pregunta seguro la esquivaría, pero por ser usted se la contesto. Messi va a ir al banco mañana. Lo felicito Enrique y que disfrute del Mundial".
Al final, foto con Macaya. Que la vida nos permita disfrutar del fútbol tanto como a Enrique Macaya Marquez🫶
Pedro Vite with an absolute Man of the Match performance against Germany.
Incredibly proud to have highlighted his profile and put y'all onto him early.
An insane talent who completely ran the show in midfield.
The breakout is officially here.
From @TheAthleticFC: Ecuador beat Germany to reach the World Cup knock-out stage. Gonzalo Plata's goal sparked scenes of delirium from thousands of Ecuadorians inside the stadium. "And they absolutely deserved it. A breathless game." https://t.co/jLmxEt7WV7