"No nos dejen solos, por favor, nos están matando": Mujeres de Guajes de Ayala, Guerrero, piden ayuda ante ataques con drones en su comunidad
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Mi humilde opinión es que ya es momento de re introducir la teología de la liberación en LATAM para regresar a ser potencia futbolística y de paso combatir al fascismo.
Querido niño de Ecuador,
Hacer ruido en la calle NO es ilegal.
¿Sabes qué SÍ es ilegal?
Invadir embajadas con comandos armados.
Saludos, bienvenido a México 🇲🇽
Héroe absoluto de la clase obrera internacional, el sur global, los pueblos oprimidos por el imperialismo genocida y los libres del mundo cuyas rotas cadenas hacen tronar el cielo todo. Gran arquero también.
“pero al mismo tiempo quiso que estos bienes y males temporales de la vida mortal fuesen comunes a los buenos y los malos” (El barca quedó eliminado y Pumas perdió el invicto)
La historia es esta: José Antonio Romero Tellaeche, director del @CIDE_MX presentó una demanda por “daño moral” contra la profesora Catherine Andrews y contra El Universal por críticas a su gestión. Hablamos del jefe máximo de un centro público de investigación usando el derecho civil como instrumento para confrontar a una académica subordinada y a un medio de comunicación. Y lo hizo mientras arrastraba señalamientos de plagio, artículos retirados por falta de rigor, irregularidades en contrataciones, acoso laboral ignorado y maltrato a académicas dentro del propio CIDE. Cuando alguien con ese historial acude a los tribunales como víctima, no es un pleito: es una señal de alarma institucional.
Porque la demanda no cayó del cielo: apareció después de cuatro años de abusos documentados en el CIDE —nepotismo, órganos colegiados operando irregularmente, conflictos de interés tolerados, violencia laboral normalizada— sin que hubiera consecuencias reales. Frente a ese escenario, la demanda funcionó como un mensaje jurídico y político: si cuestionas, te demandan; si investigas, te incomodan; si eres mujer, te silencian. Las académicas lo dijeron con claridad: era un acto de acoso, intimidación y misoginia, un aviso para callar voces críticas y disciplinar el debate público con el peso del cargo y del aparato institucional.
Aunque Romero anunció que retiraría la demanda, el daño está hecho: se instaló el precedente de que un director puede usar el derecho para amedrentar y que la comunidad académica puede reaccionar con indiferencia, como si todo volviera a la “normalidad”. Pero esa normalidad es falsa: es una academia donde la integridad se erosiona desde dentro, donde el poder se impone sobre la crítica y donde el país corre el riesgo de aceptar que las instituciones públicas de investigación pueden capturarse sin resistencia. Este caso no es sobre el CIDE: es sobre qué tipo de ciencia, de ética y de Estado de Derecho estamos dispuestos a tolerar.
Como estudiantes del CIDE alzamos la voz.
Compartimos este comunicado ante la salida de profesores fundamentales para nuestra formación, derivada de prácticas administrativas que afectan la vida académica y la calidad educativa.
@Secihti_Mx@rosauraRuiz4 y @CIDE_MX