Esta es una estrategia fácil de implementar y muy eficaz para aprender a darle manejo a las discusiones en empantanadas de pareja.
Escúchala compártela y aplícala.
Tomada del Laboratorio de parejas de los doctores John y July Gottman, psicólogos.
Estos son los hombres que organizaron la Revolución mexicana, nada que ver con esa historia romántica hollywoodense de campesinos y caudillos rebeldes que te contaron en la primaria y las películas...
Esta imagen de 1907 (circa), restaurada con los más sofisticados sistemas de IA, nos permite identificar con mayor claridad a sus destacados miembros. (Abajo de este tuit verás la fotografía original con su descripción).
Al centro de la imagen, al lado izquierdo del podio, encontramos al "Apóstol de la Democracia", Francisco I. Madero, maestro masón grado 33: Gran Inspector General de la Orden (el grado máximo de este rito), como miembro honorario durante la ceremonia de ascenso de grado de José María Pino Suárez al grado 30 del Rito Escocés, del lado derecho del podio.
La Revolución mexicana fue un complot masónico que se orquestó en la logia masónica Lealtad n.º 15, con el objetivo de acabar con el monopolio administrativo de "los Científicos", la corriente masónica encabezada por Porfirio Díaz, que era menos dogmática, más cosmopolita, tecnocrática y partidaria de la modernización, con una orientación más flexible y abierta a las ideas, los capitales y las influencias extranjeras.
En cambio, la corriente "democrática" de Madero era completamente dogmática, anticlerical, nacionalista y muy esotérica. Y aunque su logia se llamaba "Lealtad", hoy ha quedado comprobado que no eran nada leales y entre ellos se traicionaban entre sí.
Porfirio Díaz era la cabeza del Rito Escocés, que desde 1890 controlaba todo el poder y casi todas las logias mexicanas, incluida la Gran Logia del Valle de México. Esto generaba mucho descontento, principalmente entre las logias del norte del país.
José María Pino Suárez, a la derecha del podio, recibiendo el reconocimiento del grado 30. Fue uno de los actores políticos más importantes de la causa revolucionaria y del movimiento maderista. Desde el periodismo, las alianzas, la captación de recursos y las redes políticas que tejió, promovió la causa antirreeleccionista y el famoso lema institucional "Sufragio efectivo, no reelección", con el que se construyó la narrativa popular y la estructura política de la Revolución, que llevaron a Francisco I. Madero a la Presidencia y a él mismo a la Vicepresidencia de México en 1911.
Su papel fue clave en el cambio de la percepción política contra "los Científicos" de Porfirio Díaz.
El grado 30, se conoce bajo el título de Gran Elegido Caballero Kadosh (o Caballero del Águila Blanca y Negra), al que habría sido ascendido Pino Suárez, es uno de los grados más importantes y de mayor responsabilidad dentro del Rito Escocés.
Kadosh, del hebreo, se traduce como "santo" o "sagrado" (Caballero Santo).
El grado 30 marca la culminación de la sección que llaman "filosófica" del Rito Escocés y faculta al iniciado a emprender acciones en defensa y consecución de sus principios en favor de la logia.
En esta histórica imagen, podemos apreciar la palabra "Libertad", esa palabra de la que tanto se vanaglorian y alardean los masones, pero que solo utilizan como recurso retórico o demagógico, como parte de sus fantasías animadas de ayer y hoy. Y les sirve para generar falsas esperanzas y dar rienda suelta a los mitos y leyendas que fabrican, como las locas aventuras de Emiliano Zapata y Pancho Villa.
La logia Lealtad n.º 15 se encontraba ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El templo y sus talleres masónicos estaban en las inmediaciones de la antigua calle de "las Ratas". Literalmente, porque eran ratas que operaban desde las sombras (actualmente, es en la calle de Bolívar, en el Centro Histórico).
Madero y otros altos dignatarios y prominentes miembros de la sociedad mexicana y de esta logia propiciaron la revuelta y ese terremoto social armado conocido como la Revolución mexicana. Esta se gestó desde la cúpula del poder y en el seno de la élite mexicana, y sus efectos, años más tarde, darían paso al exterminio y la persecución de católicos durante el conflicto que hoy conocemos como la Guerra Cristera (1926-1929).
#GuerraCristera #VivaCristoRey ✝️ 🇲🇽
#RevoluciónMexicana
Creo que para entender buena parte de lo que está pasando en Europa y en el resto del mundo, vale la pena volver a Nietzsche y a La genealogía de la moral.
Hay algo fascinante, pero también inquietante, en el concepto de ressentiment que plantea el filósofo: el resentimiento puede dejar de ser simplemente una emoción y convertirse en una forma de entender el mundo, de construir una identidad e incluso de decidir qué está bien y qué está mal.
Nietzsche explica que, cuando alguien no puede vengarse mediante sus acciones, puede encontrar otra forma de hacerlo: la condena moral. Aunque no consiga derrotar a su adversario, puede lograr algo extraordinariamente poderoso, hacer que se sienta culpable, no necesariamente por lo que ha hecho, sino por lo que es o representa.
Pensemos en alguien que tiene riqueza, influencia o éxito. O pensemos en países que tienen todo eso, Europa, por ejemplo. Es perfectamente legítimo cuestionar cómo consiguió esos privilegios, si cometió abusos o si el sistema favorece injustamente a unos sobre otros. Pero el ressentiment funciona de otra manera: no necesita demostrar que esa persona, grupo de personas o países hizo o hicieron algo malo, le basta con convertir el privilegio mismo en una falta moral. ¿Les suena?
Y ahí ocurre una inversión fascinante: el sufrimiento, la pobreza o la condición de víctima se convierten en una especie de virtud moral, mientras que la prosperidad ajena se vuelve motivo de sospecha y culpa. El adversario puede conservar su riqueza y su poder, pero pierde su legitimidad moral. O, como diría alguien, queda "moralmente derrotado". 😑
Lo que más me inquieta de esta idea es lo fácil que resulta confundir la justicia con la revancha. Una persona puede luchar contra una injusticia porque quiere construir un mundo en el que nadie vuelva a sufrir lo que ella sufrió. Pero también puede hacerlo porque desea que quienes la hicieron sufrir experimenten ahora ese mismo sufrimiento. Ambas pueden utilizar exactamente las mismas palabras: justicia, igualdad, reparación, dignidad. Y lo más interesante es que esas dos motivaciones pueden incluso convivir dentro de una misma persona. Tal vez lo verdaderamente difícil sea reconocer cuándo el deseo de justicia empieza a convertirse en deseo de venganza.
Hay una última reflexión que me parece especialmente poderosa. Nietzsche nos lleva a preguntarnos algo que rara vez cuestionamos: ¿Nuestros valores nacen de aquello que amamos, admiramos y queremos construir, o de aquello que odiamos y queremos destruir?
Y cuando veo lo que está pasando en Europa y en tantas partes del mundo, no puedo evitar preguntarme cuánto del discurso político y social que escuchamos hoy nace de lo segundo. Cuánta ira se ha acumulado durante años, hasta convertirse no solo en una manera de ver a los demás, sino en una forma de entenderse a uno mismo.
Ocho años antes de la llegada de Hernán Cortés a México, una carabela española naufragó frente a las costas del Yucatán. De los pocos supervivientes, Jerónimo de Aguilar vivió cautivo como esclavo entre los mayas desde 1511 hasta 1519.
Su vida resume de manera increíble el choque de mundos en el siglo XVI: pasó de ser un náufrago cautivo durante casi una década a convertirse en una pieza clave e insustituible para la expedición de Hernán Cortés.
Nacido en Écija (Sevilla), Jerónimo de Aguilar ostentaba órdenes menores (se le solía considerar clérigo o fraile).
En 1511, viajaba a bordo de una carabela capitaneada por Juan de Valdivia desde el Darién (Panamá) hacia La Española.
La nave naufragó cerca de la costa del Yucatán. Alrededor de una docena de supervivientes alcanzaron las playas americanas en un batel, pero fueron capturados por caciques mayas.
Varios fueron sacrificados o murieron por enfermedades y maltrato, hasta que solo quedaron dos con vida: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero.
Mientras convivían con los mayas, ambos hombres tomaron caminos opuestos frente al cautiverio.?
Gonzalo Guerrero se adaptó por completo, se casó con una mujer noble maya, tuvo hijos (considerados de los primeros mestizos de México) y llegó a ser jefe militar combatiendo a las posteriores incursiones españolas.
Jerónimo de Aguilar se mantuvo fiel a su fe cristiana, guardó celosamente un libro de horas (de oración) que logró conservar del naufragio y vivió como esclavo sirviendo a un cacique maya durante ocho largos años. Durante ese tiempo aprendió a hablar con absoluta fluidez la lengua maya chontal.
En 1519, cuando la flota de Hernán Cortés desembarcó en la isla de Cozumel, el conquistador supo de la existencia de dos hombres barbudos tierra adentro y les envió cartas e incentivos para rescatarlos.
Jerónimo acudió al encuentro de los españoles. Las crónicas de la época (como la de Bernal Díaz del Castillo) cuentan que venía con el aspecto de un maya —de tez muy morena, con el pelo cortado a la usanza indígena y vestido apenas con un paño— y que al principio le costaba pronunciar sus primeras palabras en castellano tras casi una década sin hablarlo.
Cuando Cortés inició su marcha hacia el interior, Aguilar se convirtió en su voz en tierra de los mayas.
Tras la batalla de Centla, los gobernantes mayas regalaron a los españoles 20 mujeres esclavas, entre las que figuraba Malintzin (La Malinche).
Ahí nació el famoso método de traducción en cadena (o triangulación):
Cortés hablaba en castellano a Aguilar.
Aguilar traducía del castellano al maya para La Malinche.
La Malinche traducía del maya al náhuatl (la lengua de los mexicas/aztecas) para los emisarios de Moctezuma.
Este puente de comunicación permitió a Cortés entablar complejas negociaciones políticas y formar alianzas con pueblos nativos enemigos de los aztecas.
Con el tiempo, cuando La Malinche aprendió castellano, la función de Aguilar como traductor directo pasó a un segundo plano, aunque continuó sirviendo en la campaña militar hasta la caída de Tenochtitlan en 1521.
Posteriormente se estableció en la nueva Ciudad de México, donde se le otorgaron encomiendas antes de su fallecimiento hacia 1531.
Todos recordamos a La Malinche como la gran intérprete de la conquista de México, pero casi nadie recuerda al hombre sin el cual ella no habría podido entender a Cortés.
Jerónimo de Aguilar fue el primer engranaje de esa diplomacia a tres bandas. Sin su memoria y su oído, la historia habría sido completamente diferente.
#HistoriadeEspana
Me encontré con mi ex en una boda tres años después de nuestra ruptura. Había cambiado de círculo social, tenía un negocio rentable y estaba en mi mejor forma física. Estaba convencido de que, al verme, se preguntaría si había cometido el mayor error de su vida.
Cuando coincidimos junto a la terraza, levanté mi copa y le dije: «Parece que a los dos nos ha ido bastante bien desde que dejamos de hablarnos, ¿verdad?»
Ella soltó una pequeña carcajada, me miró fijamente y respondió:
You’re safe with me, my love, and I promise you’ll never have to face your fears alone. Whenever you feel scared or start doubting things, just look into my eyes, hold me a little tighter, and remember that I’m right here. ❤️ I’m not going anywhere, babe. I want to be the person who gives you peace when the world feels overwhelming, the arms you run to when things get hard, and the love that reminds you that you don’t have to go through everything alone. No matter what life throws at us, I want us to keep choosing each other, again and again. 🥹❤️🩹