"Se trata de construir ese amor tabique a tabique, palmo a palmo, hasta que un día se den cuenta que tienen enfrente una casita hecha para refugiarse solo los dos"
Que sea mutuo y sincero, o que no sea nada. Le temo más al egoísmo, a la falsedad y a la mentira que a la nada misma.
Porque si no es recíproco y auténtico, entonces prefiero que no exista. Porque para migajas, restos, mentiras y cuentos elijo quedarme conmigo y en paz.
Me mira a los ojos y llora un poco cuando me pide perdón por haber buscado fuera lo que debió cultivar por dentro.
Le digo que no pasa nada, que ya aprendimos... y antes de irme le pregunto "¿Cómo dejaste de quererlo?" nunca me quedo claro.
Y solo responde: "me enamore de mi".
A veces le invito un cafe a esa versión de mi que se enamoró más de la idea del amor que de quien esperaba recibirlo.
Esa versión de mi que aprendió a amar ausencias, migajas, signos de interrogación y demasiados ojalás.
La que siempre sintió demasiado y se conformaba con poco.
Recordamos cuando guardamos todo el amor que teníamos en un frasquito de vidrio y se lo dimos sin pensarlo a esa persona que siempre fue terremoto y que juntos, eramos un desastre.
Me río un poco y la abrazo porque siempre hemos tenido un corazón necio.
Con el tiempo aprendemos que no vale la pena reaccionar ante cada situación que no nos gusta, porque tener paz es mucho más importante.
Aprendemos a alejarnos y no buscar más a quien nos hizo daño, porque sabemos que merecemos más, mucho más.
Con el tiempo, aprendemos que ciertos lugares ya no nos generan bien y que tampoco queremos estar allí. Aprendemos que no tenemos el control y que no todo va a salir como queremos, las cosas pasan como tienen que pasar y punto.
@afiscad considero que este es el medio adecuado para dirigirme a ti, ademas de reactivar este alterego, y decirte que coincido totalmente:
"La vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, sino más bien un tapiz de acontecimientos que culminan...
Soy caprichosa, cariño. No sé de modales y me río en la mesa a mitad del silencio.
Soy terca, querido. Y sé que en mí abunda la tristeza y que mereces más que a un estúpido desastre.
y también soy egoísta, amor. Así que hoy, decido quedarme contigo.