Con la respiraciΓ³n todavΓa alterada, no pudo evitar sonreΓr ante las palabras del chico, abrazando sus hombros fuertemente para no caerse. β Β‘Gracias, LeΓ£o! Me salvaste. β
A pesar del desastre que causa en el alrededor, LeΓ£o permanece impasible. Recarga su rostro en la palma de su mano, el codo apoyado sobre el borde de la mesa y sus ojos siguen el accionar de Gerard con calmaβββuna extraΓ±a sensaciΓ³n que le recorre laβ β β οΉβ Νπ¬Ί ..β οΉ
βͺ ΒΏΒ‘ahhhh!? tan malvado como siempre. todos odian al pobre Gerardo, yo lo se. β«
murmurΓ³ un 'pipipi' dando lastima, como si de verdad le hubieran dicho la mayor ofensa de su vida. vista va hacia el ajeno, luego vuelve a la carta βπ¬ΊΝ