Juanfer no triunfó en Europa porque ese continente no merece su estilo, su talento. Que sea un diamante sudamericano es lo mejor que nos pasó a nosotros, los que lo entendemos.
Me intriga saber que pensará un europeo cuando ve que por James entra un tipo que no les suena de nombre, medio gordito, lento y después lo ven tocar un par de pelotas y se dan cuenta que es el más talentoso de los 22 en cancha
Se debería hablar de fútbol, pero hay cosas más graves de fondo. Porque si bien River hoy atraviesa las consecuencias de una grave gestión futbolística que viene de arrastre, hay algo peor todavía: la decisión institucional de convertirnos en un club boludo. Ahí está el punto más grave.
El verso de “vivir y jugar con grandeza” terminó siendo una excusa vacía. Una bandera mal usada que, lejos de elevarnos, nos adormeció. Nos volvió ingenuos. Alejó de la cancha al hincha ortodoxo para darle lugar, en masa, a un nuevo hincha que probablemente, como las golondrinas, se vaya ahora que el verano terminó.
Ese cambio también se refleja adentro de la cancha: futbolistas mucho menos comprometidos, fríos y faltos de carácter, en sintonía con el público que nos metieron. Mientras tanto, te condicionan, te cagan y te cargan. Y una dirigencia muda.
Quieren hacerte creer que con las formas alcanza, cuando en realidad, sin carácter y sin poder, no competís en serio. La grandeza no es ingenuidad. La grandeza es imponer condiciones, es hacerle sentir al rival desde el minuto uno que está jugando contra River.
Y hace rato dejamos de hacerlo. Afuera y adentro de la cancha.
El hincha de River viaja de Jujuy a Buenos Aires, de Tierra del Fuego al Monumental, de Mendoza a cualquier cancha. El hincha de River se come 20 horas en micro, llega cansado al laburo al otro día, se pelea con la mujer por gastarse la mitad del sueldo en River.
Todo para ver la falta de respeto de @MiguelABorja9 y Paulo Diaz cada fin de semana. Es impotencia, es bronca y es una falta de respeto.
9 de 11 partidos perdieron estos muertos mientras nosotros dejamos la vida por River