"Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente y optimismo desafiante para encarar el futuro".
Isabel Allende
📷Elliott Erwitt
No toda pareja te va a decir: estudia, cuídate, lee, no tomes tanto, no fumes, no hagas trampa, haz ejercicio, te ayudo.
Eso solo lo hace quien bien te quiere.
Una persona con discapacidad intelectual acudió a un juzgado porque le negaron el acceso a una pensión. El juicio terminó en sobreseimiento. Pero nadie se detuvo a preguntar si había comprendido el procedimiento, si podía expresar su voluntad o si necesitaba apoyos para defenderse.
Una tesis reciente establece algo decisivo: cuando una persona con discapacidad promueve amparo, el juez debe investigar qué barreras enfrenta, ordenar las pruebas necesarias y adaptar el procedimiento para que pueda participar en igualdad. No se trata de sustituir su voluntad, sino de hacerla posible.
La justicia no es accesible porque reciba una demanda. Lo es cuando la persona entiende, decide, participa y es escuchada. Ningún derecho debería perderse porque el Estado no supo comunicarse con quien acudió a pedir protección.
Aquí puedes consultar la tesis que generó este caso: https://t.co/Mzpfj4m1vg
La @SCJN va a discutir algo que, hasta hace poco, parecía impensable: si las abejas pueden dejar de ser simples “recursos naturales” y ser reconocidas como sujetos de derechos. No es una ocurrencia poética. Es una pregunta jurídica de enorme calado: ¿la naturaleza sólo merece protección cuando su destrucción nos perjudica a nosotros?
El caso nace en Hopelchén, donde comunidades mayas no hablan de las abejas como mercancía ni como propiedad. Hablan de una relación ancestral, cultural y vital. Por eso, el verdadero debate no es si una abeja puede entrar a un juzgado, sino si esas comunidades pueden acudir como guardianas de una especie cuya desaparición también destruye territorio, memoria, economía y formas enteras de entender el mundo.
Si la Corte construye bien este precedente, no estará “humanizando” a las abejas. Estará haciendo algo mucho más profundo: aceptar que no todo lo que tiene valor debe parecerse al ser humano. Tal vez ha llegado la hora de que el derecho deje de preguntar quién es dueño de la naturaleza y empiece a preguntar quién tiene la obligación de impedir que desaparezca.
https://t.co/h9SZcF0QXw
Quizás dentro de poco o dentro de mucho tiempo vuelva a intentar llevar una “vida fitness” por lo pronto me comeré mis dos, sí mis DOS rebanadas de pastel de zanahoria en lo que pienso más o menos para cuando 🙃