@MLLACOUTURE@Lahijadelpes23 Dra duda, los niños repican lo que venden en la casa, por eso lo suyo deben dudar de todo lo que pasa positivo en la derecha.
@DIEGOJMONTOYA@DanielSanin Y a los machos de antaño no nos echaban nada de eso, nos limpiaban con gasolina, y la hemorragia se mitigaba con café molido.
Y, por supuesto, falta Papá Pitufo: los 500 millones de pesos que entregó a través de Xavier Vendrell, amigo de Petro y de Verónica Alcocer. Petro dijo que había ordenado devolverlos y grabar la devolución. Cuatro años después de la campaña, seguimos esperando que aparezca el famoso video. ¿Dónde está la plata? ¿Dónde está la grabación?
Para los que, cada vez que aparece una nueva denuncia contra Gustavo Petro y su entorno, salen a preguntar indignados “¿Y LAS PRUEBAS?”, les voy a refrescar la memoria.
Porque aquí no estamos hablando de un chisme de tienda. Estamos hablando de testimonios, grabaciones, interceptaciones, sanciones internacionales, investigaciones penales y actuaciones judiciales que involucran a Gustavo Petro, Verónica Alcocer, Nicolás Petro, Armando Benedetti y a personas de su entorno. Hagamos un breve inventario.
Ahí están la revocación de la visa de Petro, la inclusión de los cuatro en la lista OFAC, el video de Petro recibiendo plata en efectivo, los testimonios de Eva Ferrer, las interceptaciones, la carta de Pipe Tuluá, las declaraciones de Nicolás Petro ante la Fiscalía, la entrevista de Juan Fernando Petro y los audios de Armando Benedetti.
Ricardo Roa, gerente de la campaña presidencial, fue llamado a juicio por presunta violación de los topes electorales. Dos fiscalías federales estadounidenses, en Manhattan y Brooklyn, examinan posibles vínculos de Petro con narcotraficantes. Nicolás Petro declaró ante la Fiscalía que su padre conocía aportes no reportados de empresarios a la campaña.
Laura Sarabia fue imputada penalmente el 14 de septiembre de 2026 por el caso del polígrafo practicado a Marelbys Meza.
Y ahora está Angie Rodríguez, quien denunció a Gustavo Petro ante la Comisión de Acusación por presuntas irregularidades y presiones durante su gobierno. Angie también respaldó parte de las declaraciones de Eva Ferrer, denunció haber sufrido agresiones físicas y verbales de Verónica Alcocer y habló de un supuesto “pacto criminal” entre Petro y Verónica para encubrirse mutuamente.
Y ahora se suma la entrevista de Eva Ferrer en Semana, en la que acusa a Verónica de haber transportado droga a Venezuela en un avión oficial y de haber regresado a Colombia con 2,5 millones de dólares. Eva también señala presuntos vínculos del entorno de Alcocer con el tráfico de armas.
Pero para los fanáticos ninguna denuncia es suficientemente grave, ningún testimonio merece credibilidad y ninguna investigación parece necesaria. Siempre falta algo. Siempre hay una excusa. Siempre hay alguien más a quien echarle la culpa.
Leído en algún lado....
Me pareció interesante traerlo a colación
En 1926, Mussolini hace arrestar a un intelectual sardo de 35 años. En el juicio, el fiscal habría dicho: «Debemos impedir que este cerebro funcione durante veinte años».
Se llamaba Antonio Gramsci.
Su cerebro nunca dejó de funcionar.
En prisión, llenó miles de páginas que se convirtieron en uno de los textos políticos más influyentes del siglo XX.
Gramsci se planteaba una pregunta simple. ¿Por qué la revolución comunista tuvo éxito en Rusia pero fracasó en todo Occidente?
Su respuesta: en Occidente, el poder no se sostiene solo por el Estado, la Policía y el Ejército.
Se sostiene por la "cultura".
Por lo que la gente encuentra normal, evidente, «de sentido común».
Lo llama hegemonía cultural.
Entonces, para tomar el poder, no hay que tomar primero el palacio.
Hay que tomar primero las mentes.
Las escuelas.
Las universidades.
Los periódicos.
El teatro.
La edición.
Los tribunales.
Eso es la «guerra de posición»: una conquista lenta, institución por institución. Cuando la cultura bascula, la política la sigue sola.
Cuarenta años después, el activista alemán Rudi Dutschke lo convertirá en un eslogan: la larga marcha a través de las instituciones.
Durante décadas, hemos vivido con un enigma que nadie lograba explicar realmente.
¿Por qué muchos artistas son de izquierda?
Muchos actores.
Muchos cantantes.
Muchos profesores.
Muchos periodistas.
Una buena parte de la magistratura.
¿Por qué un país podía votar a la derecha elección tras elección y ver sin embargo que su cultura hablaba con una sola voz?
Nos respondían: «Es porque la gente educada es de izquierda».
La respuesta es más simple.
Gramsci había escrito la receta, y se aplicó.
Cuando controlas quién obtiene la subvención, el puesto, la buena crítica, el premio, la invitación al plató, controlas lo que se convierte en «la cultura».
¿Por qué tantos países en desarrollo, especialmente en América Latina, volvían a votar una y otra vez por gobiernos socialistas o de izquierda radical? Venezuela, Bolivia, Nicaragua, la Argentina de los Kirchner, la Colombia de Petro. La economía se derrumbaba, los cárteles prosperaban, el caos se instalaba.
Y sin embargo el mismo voto regresaba.
La pobreza no es un accidente del sistema.
Es un electorado.
Y alrededor, hay todo un ecosistema de ONG, de medios «independientes» y de programas de «sociedad civil», financiado con dinero estatal.
@BLUEVIPER1163@TinoCLeclerc Es que si ellos hubiesen sentido la necesidad y no estuvieran tan sobrados, hubiesen tenido que dar igualdad a sus pilotos.
@Anwar___Anwar@mol7d_Arabi “Efebo” es una palabra que en español tiene una connotación bastante específica: un muchacho joven, y en determinados contextos históricos puede aludir a relaciones sexuales con jóvenes.
@herr_mey@FTodenhoefer soy colombiano,católico tibio, desde siempre he respetado a Israel y cuando vi esa masacre, si hubiese sabido el idioma de ellos, o podido apoyar militarmente o en logística, lo hubiera hecho sin ningún costo. A mis hijos, les reitero toda la historia y todo lo que ha pasado.
@SebastianNohra@FiscaliaCol En la picota, hay celdas especiales donde pueden estar aislados, no van a tener ningún problema. Lo digo con conocimiento de causa.
@Melquisedec70 Mi estimado caballero, cuando uno está en la cárcel y siente el rigor de la disciplina real, valora una olla, una estufa, un libro, un radio de pilas, y si colabora, se le reduce la pena, pero que tiene que pagarla tiene que pagarla.
Aujourd’hui, vous nous parlez de justice. Vous pesez chaque mot, vous comptez les morts, vous distribuez les responsabilités et vous nous expliquez ce qu’Israël aurait dû faire, ce qu’Israël aurait dû accepter, jusqu’où Israël aurait eu le droit de se défendre. Mais il y a une question qui ne me quitte pas : où étiez-vous le 7 octobre ?
Où étiez-vous lorsque des familles se sont réveillées avec des hommes armés dans leur maison ? Lorsque des parents ont essayé de faire taire leurs enfants dans les abris pour ne pas être découverts ? Lorsque des jeunes ont couru dans les champs du festival Nova simplement pour rester en vie ? Lorsque des femmes ont subi des violences sexuelles, lorsque des vieillards et des enfants ont été enlevés et emmenés à Gaza ? Ce matin-là, il ne s’agissait pas de frontières dessinées sur une carte, de diplomatie ou d’un débat universitaire sur le Proche-Orient. Il s’agissait d’êtres humains qui téléphonaient une dernière fois à leurs parents, de mères qui serraient leurs enfants contre elles et de familles qui attendaient derrière une porte en espérant qu’elle ne s’ouvre jamais.
Et pourtant, alors que le sang n’avait même pas séché, certains cherchaient déjà une explication au massacre. D’autres un « contexte ». D’autres encore célébraient. Puis les jours ont passé et, soudain, ceux qui avaient été incapables de trouver quelques mots simples devant l’horreur ont retrouvé une voix. Une voix incroyablement forte lorsqu’il s’est agi d’accuser Israël.
C’est peut-être cela qui me révolte le plus. Pas la critique d’Israël : un gouvernement peut être critiqué, une guerre peut être discutée et chaque démocratie doit répondre de ses actes. Ce qui me révolte, c’est cette facilité avec laquelle certains ont fait disparaître le commencement de cette guerre. Comme si Israël s’était réveillé un matin avec l’envie de combattre à Gaza. Comme si le 7 octobre était devenu un détail encombrant qu’il fallait pousser hors du récit pour pouvoir ensuite désigner plus facilement le coupable.
Non. Nous n’accepterons jamais cette falsification. Nous n’accepterons jamais qu’on demande à un peuple massacré de considérer comme moral le fait de laisser ceux qui ont organisé ce massacre conserver les moyens de recommencer. Nous n’accepterons pas davantage que ceux qui ont applaudi, justifié ou relativisé le meurtre de civils viennent ensuite nous donner des leçons d’humanité.
Vous voulez parler de justice ? Alors commencez par regarder toutes les victimes dans les yeux. Regardez les visages du 7 octobre. Apprenez leurs noms. Regardez les chambres d’enfants restées vides, les familles auxquelles il manque désormais une chaise autour de la table, les parents qui attendent encore quelqu’un qui ne franchira plus jamais leur porte. Et seulement après, venez nous expliquer à quel moment exactement nous aurions dû oublier.
Parce que nous, nous n’oublierons pas.
Et l’Histoire non plus.