el hombre es una criatura fascinante porque cuando pensas que ya viste todas las formas posibles de ser mogolico aparece uno y te demuestra que todavía se puede ser mas mogolico
la ternura nos devuelve lo que la vida adulta nos quita. Por eso adoro que una persona manifieste gestos que motoricen la ternura, porque me hace pensar que aún cultiva modos de ser y sentir que muchos olvidan o desestiman.