Llevo casi veinte años apoyando a la selección argentina por Messi. Me he quedado mil veces despierto hasta las tantas de la madrugada solo por verlo jugar, sufriendo, celebrando y emocionándome como un argentino más en cada partido.
Qué extraña será la final del próximo domingo. Será la primera vez, en casi dos décadas, que no querré que gane la Argentina de Messi.
Porque, por encima de todo, esta vez quiero ver a España levantar la copa. Pero pase lo que pase, siempre estaré agradecido por todo lo que Messi me ha hecho sentir durante estos años.