Recuerda, alma cristiana, que, en la Ascensión, Cristo no nos abandona, pues nos deja la Eucaristía, prenda de la gloria futura, en la que Él realmente está presente, en cuerpo, sangre, alma y divinidad; tan alto y tan poderoso como lo está en el Cielo, el cual ha sido precisamente inaugurado para nosotros con esta gloriosa ascensión.
Además, desde una perspectiva sobrenatural, no podemos olvidar que la Iglesia es el cuerpo místico de Cristo, o sea, el mismo Cristo extendido, difundido y comunicado, como enseña el obispo Bossuet. Por lo tanto, así como, por la Ascensión, la humanidad de Cristo está en la gloria de Dios, nosotros, que somos los miembros de su cuerpo místico, tenemos la esperanza de alcanzarla.
Que este gran misterio, pues, nos avive el corazón para tener cada día un deseo mayor por llegar a nuestra verdadera Patria, la Jerusalén celestial.
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Detalle de la «Ascensión de Cristo» (Andrea Mantegna, 1466).
Miles de peregrinos se congregan esta noche en el Santuario de Fátima para conmemorar el centenario de las apariciones de la Virgen María. Así luce el santuario en la víspera de su festividad, el 13 de mayo. En este lugar, la Santísima Virgen María se apareció a tres pastorcitos en 1917.
Sí, vemos lo que está pasando en el mundo y ciertamente nos puede inquietar. No es malo hablar de ello u opinar. Pero no centremos nuestra atención en ello, porque nos quita la paz y no podemos hacer nada. Más bien recemos y tratemos de hacer bien lo está a nuestro alcance.
🇪🇸✝️ | Carta a Cardenal al Cardenal Cobo registrada en la @archimadrid para que el papa visite el Valle de los Caídos ⬇️ en 📰 @InfoCatolica
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Hace una semana que León XIV es papa. Es muy pronto para hacer una valoración íntegra, cierto, pero ya podemos estar seguros de que él nunca va a señalar a los que apreciamos la Tradición, como si fuéramos "rígidos" o "indietristas". Tampoco lo veo aficionado a "misericordiar" de forma injusta, despótica y arbitraria.
Creo que, al fin, ha empezado un tiempo de luz y de esperanza en la Iglesia.
¡Viva el Papa!
La Santa Sede se ofrece para que los enemigos se encuentren y se miren a los ojos, para que a los pueblos se les devuelva la dignidad que merecen: la dignidad de la paz. Con el corazón en la mano, digo a los responsables de los pueblos: ¡encontrémonos, dialoguemos, negociemos!
«Un Jesús que está de acuerdo con todo y con todos, un Jesús sin su santa ira, sin la dureza de la verdad y del verdadero amor, no es el verdadero Jesús como lo muestra la Escritura, sino una caricatura suya miserable».
- Cardenal Joseph Ratzinger