La diferencia entre hacerme enojar y decepcionarme es enorme: el enojo se me pasa, pero la decepción cambia la forma en que te veo. Puedes cruzar una línea que quizá perdone, pero difícilmente vuelva a confíar igual.
Que hermoso escuchar todos los días: amor estoy saliendo, amor ya llegué, amor como va tu día, amor ya comistes, amor estás bien, amor ya voy a casa.
Que se sienta que te tiene presente en cualquier momento.
Interestellar habla de una teoría que dice que las señales que ves, eres tú mismo desde otra realidad mostrándote el camino que debes seguir.
Qué mágico.
El filtro de la madurez es implacable:
te empieza a aburrir la gente que habla mucho pero no hace nada,
y empiezas a valorar a los que callan, cumplen y están cuando se les necesita.