Te extraño, pero no de una manera romántica o quizás un poco, pero extraño platicar contigo, extraño que me cuentes tu día, extraño tus chistes tontos, extraño reír contigo, extraño tus manías locas, pero por más que te extrañe y me duela, no te buscaré.
Si un día me ves amando a alguien más, por favor no me escribas ni me busques. No intentes confundirme. Solo quiero que sepas que, antes de soltarte, le pedí a la vida cien millones de veces que fueras tú.
Y si el destino vuelve a cruzar nuestros caminos, prometo mirarte y decirte: “Te dije que eras el amor de mi vida”, con la misma ilusión con la que te miré la primera vez.