Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Están los ignorantes que no pueden hablar en tono bajo cuando están hablando mediante llamada y están los otros que en lugares públicos se ponen a ver vídeos a todo volumen como si a las demás personas les interesara saber lo que escuchan. Edúquense.
Que Dios bendiga cada hogar en esta Navidad.
Con gratitud y fe en el corazón, les digo hoy y siempre: no les voy a fallar.
¡Gracias Honduras, vamos a estar bien!
Demonizamos la "zona de confort" como si la paz fuera un fracaso. Para quien viene del trauma o el caos, la rutina aburrida es un éxito terapéutico, no estancamiento. Quedarse quieto y sentirse seguro también es salud mental. No todo en la vida tiene que ser un reto constante.