Estoy plenamente convencido de que esta rutina acrobática de España 🇪🇸 con el Berghain de Rosalía va a ser historia del deporte.
Simplemente maravilloso.
“El desperdicio de la vida se encuentra en el amor que no sabías dar, en el poder que no sabías usar, en la prudencia egoísta que nos impedía asumir riesgos y que, evitando el arrepentimiento, nos hizo perder la felicidad”.
Oscar Wilde
En 1996, Jamiroquai advertía en ‘Virtual Insanity’ de los riesgos del abuso de la tecnología y del control creciente sobre la humanidad.
El video de la canción, obra de Jonathan Glazer, es un prodigio visual sin IA.
#BonDiaCanalla
Este escalofriante documental se estrena el 27 de Febrero, imprescindible ir a verlo.
El director y productor debería de empezar a cuidarse muy bien la espaldas 😔
Recomiendo este excelente artículo del NYT. Harrington sostiene que están formando a una generación para vea videos cortos y piense poco. Con el tiempo, aumentará la desigualdad social. Los hijos de ricos leerán textos profundos y complejos, y los de pobres leerán poco y muy mal:
COMER EN GALICIA
(Dedicado a todos los que saben reir)
Comer en Galicia no es alimentarse.
Comer en Galicia es un acto de fe.
Tú no comes porque tengas hambre… comes porque alguien te dijo “proba isto” y ya no hay vuelta atrás.
En Galicia no existe el concepto de “un poquito”.
Aquí dices:
—“No, yo poco.”
Y te ponen un plato que pesa más que tu pasado.
Tú vienes con educación, con modales de ciudad:
—“No, gracias, ya he comido.”
Y la señora gallega te mira como si acabaras de insultar a su linaje y responde:
—“Come, que estás fraco.”
¡FRACO!
Mido 1,80, peso 85 kilos…
pero aquí, si no ruedas, estás desnutrido.
Y luego está el tema de las comidas “ligeras”.
En Galicia una comida ligera es:
caldo
empanada
pulpo
carne
postre
café
licor café
Y alguien dice:
—“Nada, comimos pouco.”
¿POCO?
Si al levantarte de la mesa te despides de la familia por si no vuelves.
Y el marisco…
El marisco en Galicia no se come, se lucha.
Tú contra la nécora,
la nécora contra ti,
y al final pierden la camisa, la dignidad y el mantel.
Sales del restaurante oliendo a percebe,
con las manos como si hubieras cometido un crimen
y feliz…
extrañamente feliz.
Y ojo con decir que no te gusta algo.
No puedes decir:
—“No me gusta el pulpo.”
Eso aquí no es una opinión,
es una provocación.
Te dicen:
—“Este no, prueba este otro.”
—“No, si no me gusta…”
—“CALA Y COME.”
Y comes.
Y te gusta.
Y te odias un poco por haber dudado.
Y hablemos del “picar algo”.
La frase más peligrosa del idioma español.
—“Vamos a picar algo.”
Sí, claro…
y acabas comiendo empanada, queso, chorizo, pan,
más pan,
pan para el pan
y alguien diciendo:
—“Esto estaba ahí.”
¿AHÍ DÓNDE?
¿En un universo paralelo?
Y el pan…
El pan en Galicia no acompaña.
El pan participa.
Si no usas pan, alguien se preocupa:
—“¿No te gusta?”
El pan sirve para empujar, limpiar, recoger, rematar
y dejar el plato más brillante que cuando lo compraron.
Porque aquí dejar salsa es pecado mortal.
Y luego está el postre.
Tú dices:
—“No, postre no.”
Error.
En Galicia el postre no se pide,
se impone.
—“¿Tarta o filloas?”
—“No, nada.”
—“Pues las dos.”
Y cuando ya no puedes respirar,
cuando tu cuerpo pide auxilio,
llega el café.
Pero no un café.
El café.
Que viene con:
—“¿Un chupito?”
—“No, gracias.”
—“Va, uno.”
Y de repente llevas tres licores dentro
y estás hablando de política, del tiempo
y de un primo que no conoces
pero al que ya quieres.
Porque comer en Galicia no va de comida.
Va de sentarte,
de quedarte más de la cuenta,
de salir diciendo:
—“No puedo más…”
mientras te guardan algo
“por si luego tienes hambre”.
En Galicia no se pasa hambre.
Se pasa exceso de cariño.
Y colesterol…
pero sobre todo cariño. ❤️
En un hallazgo arqueológico sin precedentes, el Instituto Colombiano de Antropología, junto a la Universidad John Moore, de Liverpool, revelaron la existencia de una sociedad prehispánica que habitó la cordillera oriental colombiana entre los años 1216 y 1797 d. C.
Un buen sketch parte de una buena idea. Siempre.
Luego hay que saber desarrollarla, aderezarla con algún giro inesperado y, a poder ser, rematarla bien.
Pero las buenas ideas, no tienen porque ser originales. ¿O sí?
Tirad del #MakeEmLaugh para saber si este sketch lo es. 🧵⤵️