Soy lo suficientemente madura para admitir que, por todo lo que me tocó vivir, a veces soy una persona difícil de llevar. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando yo también estoy pasando por momentos difíciles.
La salud mental merece respeto y atención. La depresión duele, la ansiedad agota y los ataques de pánico pueden hacerte sentir que pierdes el control, aunque nadie lo note. No todas las heridas se ven; por eso, escuchar y ser empáticos puede salvar vidas.
A veces me invade ese sentimiento de querer desaparecer, porque sencillamente siento que no encajo en esta vida... o porque, simplemente, todo se vuelve demasiado pesado
siempre cuido mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta de que a los demás no les importa si sus acciones me lastiman. y entendí que la empatía también necesita conciencia y límites.