Los ponen a votar por un presidente que ama a Colombia y ha trabajado por ella aún siendo víctima de la violencia, y escogen el que prefiere a EE UU por encima de su tierra, coman mierda.
¿Qué le pasa a Latinoamérica?
A veces siento que estamos atrapados en una especie de síndrome de Estocolmo colectivo. Votan una y otra vez por proyectos políticos que desprecian aquello que podría garantizar una vida más digna para las mayorías: el Estado, los derechos sociales, la igualdad de oportunidades, la inversión pública, la idea misma de comunidad.
No logro entender cómo la mitad de la población de cada país termina defendiendo discursos que nos dicen que el problema son los pobres, los trabajadores o quienes exigen derechos, mientras se entrega sin cuestionamientos la soberanía económica, los recursos naturales y las decisiones estratégicas a intereses externos.
La influencia de la geopolítica de Trump y de las nuevas derechas es innegable, pero esto ya no parece un fenómeno aislado. Es un patrón.
Y me pregunto cuánto tiene que ver el ecosistema digital en todo esto: la política convertida en espectáculo, los algoritmos idealizando estilos de vida particulares, la simplificación extrema de problemas complejos y una generación entera formándose más en TikTok que en espacios de reflexión colectiva.
No soy politóloga, y quizás por eso hago esta pregunta con genuina preocupación: ¿cómo llegamos a un continente tan polarizado? ¿Cómo dejamos de discutir proyectos de sociedad para empezar a vernos como enemigos irreconciliables?
Alguien explíqueme porque enserio que indignante y simplemente no comprendo.
Más que buscar culpables, creo que las izquierdas tenemos una enorme tarea de reconstrucción. Urgente!
Porque esto ya no se trata de una elección de un país. Se trata de entender qué mismo está pasando con América Latina.
Cuando ganó Milei, Caparrós escribió que lo verdaderamente duro no era él. Lo duro era descubrir que uno forma parte de un país donde una mayoría está dispuesta a entregarle el mando a un desquiciado.
Lo siento, Colombia 🇨🇴
El problema no es Abelardo, el Man se muestra como es, vivaracho, embustero, hablador de mondá, racista, clasista, homófobo, misógino.
El problema es la gente que vota y se identifica con él.
Si petro hubiera dicho que quiere dolarizar Colombia, Caracol y RCN y todos los partidos políticos estarían haciendo show y rasgandose las vestiduras. Pero malo hablar.
En esta campaña hay una mentira que toda autoridad pública debe develar por su enorme injusticia.
Yo pertenecí a una organización armada que hizo la paz y la constitución de 1991, en cuya Asamblea Nacional Constituyente elegida por voto popular, fuimos la mayoría: el M19.
Iván Cepeda nunca ha pertenecido a organización armada alguna en su existencia y de joven vio a su padre, senador de la república de la UP caer asesindos bajo balas del mismo estado.
Más que yo, ha participado en ayudar a construir la paz de Colombia y es víctima de la violencia y no victimario.
No es un marxista radical como dice Rubio, que debería leer a Marx para entender la crisis climática y porque el modelo de sociedad de la Florida no es sostenible. Con Cepeda discutí mucho de filosofía y como yo es un parresiasta seguidor de Sócrates, tiene el coraje de decir la verdad, y de la dialéctica y de Foucault, y entiendie el porque el socialismo soviético perdió por no desarrollar la democracia y la libertad humana.
Iván es un desarrollador de la conversación y el diálogo y está mucho más preparado que yo para esas tareas
WELCOME BACK PETER KAVINSKY!!
Renacieron los libros de romance rosita.
Renació el 2018 en las lectoras.
Noah Centineo regresa como Peter en la 2da temporada de "XO, Kitty"
Está sonando I LIKE ME BETTER otra vez.
Tengo 13 años otra vez como cuando leí los libros y vi la película.