Del Toro ha hecho, una vez más, lo que mejor sabe: mirar lo monstruoso con ternura.
Frankenstein no es sólo una adaptación; es una confesión estética y ética.
En un mundo obsesionado con la apariencia, Del Toro nos obliga a mirar nuestras propias deformidades emocionales.
No he conocido a ninguna persona de inteligencia sobresaliente que sea mentirosa. Todo el mundo miente un poco, pero el engaño como hábito es, definitivamente, patrimonio de los que no brillan.
Mantengan amistades que les sumen,que crean en ustedes,que tengan sus propias metas en la vida y corazón para celebrar las de otros. El entorno es tan importante como el trabajo y la disciplina✨Tus amigos son parte vital de tu éxito🤞🏽es más importante la calidad que la cantidad!
¿Que qué siento? La verdad. Mucha felicidad. También envidia. De la buena. Envidia de ustedes que están allá. Viviéndolo. Gozándolo.
Ganas de atravesar el vidrio, caminar entre los colores que pintan la pantalla, abrazar a mis amigos en lágrimas y saludar a @petrogustavo.