Eduardo, usted desde su cómodo púlpito digital, decidió despedir al presidente de Chile con un insulto fácil: “Merluzo”. El problema de ese gesto no es su grosería —la política argentina lleva años degradando el lenguaje público— sino su ignorancia. Porque cuando se abandona el dato y se abraza el exabrupto, lo que queda en evidencia no es el objeto del insulto, sino la precariedad intelectual de quien lo emite.
Antes de insultar Sr. Feinmann, usted debería comparar hoy a Chile con Argentina, lo que exige algo más que fervor ideológico: exige cifras. Y las cifras, señor Feinmann, son despiadadas con los relatos improvisados.
Mientras usted descalifica al presidente chileno, el país que él gobierna termina su mandato con inflación anual cercana al 3%. Argentina, en cambio, suele registrar en un mes lo que Chile acumula en un año. Esa sola comparación debería bastar para moderar cualquier entusiasmo insultante.
En empleo y actividad económica, la diferencia también es elocuente. En Chile se crearon más de 200.000 empresas sólo el 2025; en Argentina, su país, bajo el experimento libertario de Milei, cierran cerca de 30 empresas por día. Más de 22.000 compañías han desaparecido en dos años generando más de 290.000 desempleados, y más de 30 multinacionales han abandonado su país. No es precisamente el paisaje de un milagro económico.
Mientras tanto, en Chile aumenta la creación de empleos, los salarios reales llevan más de dos años creciendo y la pobreza continúa reduciéndose. En Argentina, el empleo formal apenas supera la mitad de la fuerza laboral y la informalidad avanza como una epidemia estructural, siendo más del doble que en Chile.
Hablemos también del Estado, ese enemigo retórico del libertarismo. Chile tiene uno de los Estados más pequeños del mundo: apenas el 9,5% de su fuerza laboral trabaja en el sector público. El promedio de la OCDE es casi el doble. El gasto público chileno bordea el 25% del PIB; el promedio OCDE supera el 40%. Es decir: el supuesto “socialismo” chileno que usted denuesta, existe, en realidad, sólo en la imaginación de quienes prefieren el eslogan al análisis.
Hablemos de riesgo país, Chile entre los dos menores de la región. Argentina, en cambio, dejando fuera Venezuela, tiene el riesgo país más alto de Latam, y es el mayor deudor del planeta con el Fondo Monetario Internacional, concentrando alrededor del 35% de toda su cartera crediticia.
La obra pública argentina es ejemplo de congelamiento.
Pero quizá el contraste más revelador sea el social. Durante el gobierno que usted insulta, se aumentó el salario mínimo al doble de Argentina, se redujo la jornada laboral a 40 horas semanales, se elevó la pensión garantizada para adultos mayores, se instauró copago cero en salud pública, se creó un royalty minero para financiar políticas sociales y se impulsaron industrias estratégicas como el hidrógeno verde y el litio.
No son consignas. Son políticas públicas.
Mientras tanto, en Argentina, se proponen jornadas laborales de hasta 12 horas, salarios variables pagables incluso en especies, indemnizaciones financiadas en cuotas. Los trabajadores de plataformas llegan al 10% de la masa laboral argentina, mientras en Chile es menos del 2,5%.
Por eso su tuit no es una crítica política: es una caricatura informativa. No describe la realidad chilena; describe su desconocimiento sobre ella.
Chile, con todos sus problemas —que los tiene— termina este ciclo con inflación controlada, moneda estable, crecimiento empresarial, reducción de pobreza y como la economía más sólida de América Latina.
Argentina, en cambio, experimenta con una motosierra fiscal mientras su tejido productivo se deshilacha.
De modo que antes de repartir epítetos desde Buenos Aires, quizá convendría mirar los indicadores con un poco más de humildad. Porque cuando los datos hablan, los insultos quedan exactamente en lo que son: ruido.
Y el ruido, señor Feinmann, rara vez reemplaza a la inteligencia.
Lea e infórmese, es gratis.
En 1975, cuando Metro comenzaba a escribir sus primeras páginas en la ciudad, también nació nuestra primera “red social”: un libro donde las y los pasajeros dejaban sugerencias, felicitaciones y palabras llenas de cariño.
Hoy, al abrir nuestro baúl de los recuerdos, volvemos a esas voces que nos acompañaron desde el inicio… y que siguen siendo parte de este viaje que hemos compartido en conjunto
Alumnos de un colegio de Lampa tuvieron que salir a responder una vergonzosa editorial que Joaquín Lavín publicó en El Mercurio el viernes. La desconexión de la derecha con lo que sucede en la calle es total.
Ya que la Cadem no se atreve a preguntar las cosas que importan, aquí voy:
Si existiera un enano jefe de todos los enanos de un país o región, este sería:
A. El enano más chico
B. El enano más grande
Fue una noche muy difícil para los testigos de la oposición. Quiero explicarles cómo se robaron las elecciones anoche:
1.- Cada mesa emite un voto anónimo que va a sistema, pero al mismo tiempo entrega una boleta física.
2.- Las boletas quedan por si hubiese caída de sistema y el conteo se debiese corroborar de manera manual.
3.- Cada máquina, además, totaliza los votos y entrega un acta impresa.
4.- La oposición tiene un 40% de las actas impresas, pero luego empezaron los problemas.
5.- Miembros de las fuerzas armadas intentaron llevarse las cajas con los votos físicos. En algunos casos se los llevaron, en otros los testigos lo impidieron.
6.- En otros puntos, funcionarios de las mesas negaron copias de las actas a testigos.
7.- La transmisión de datos se detuvo súbitamente y las alertas se encendieron desde distintos centros de votación, desde donde llegaban al comando las denuncias. Todo esto empezó a ocurrir cerca de las 9 de la noche.
8.- Paralelamente, a esa hora, los testigos generales de la oposición fueron impedidos de entrar al CNE para supervisar la transmisión de datos.
9.- La oposición logró computar de manera paralela el 40% de las actas en su poder. En el 99,9% el ganador es Edmundo González, en una razón de 2:1 en votos sobre Nicolás Maduro.
10.- Tras frenar la transmisión de datos, y mientras en distintos centros la gente defendía las cajas con votos, el CNE hace “aparecer” un 40% más de mesas, que no habían sido transmitidas desde los centros de votación, y entrega un resultado con un 80% de las actas computadas.
11.- El problema para un recuento es que las mesas con los votos manuales son “protegidas” por el ejército, es decir, por Padrino López.
12.- De las actas, la oposición espera poder recolectar mas, pero hay muchas que definitivamente les fueron denegadas.
13.- La comunidad internacional puede exigir las actas y los votos físicos, pero ya nada asegura que ese otro 60% corresponda a las actas y votos originales.
14.- Sin embargo, las actas que están son muy representativas del territorio nacional. Cualquier experto electoral sabe que esa muestra, repartida, si muestra una tendencia clara y amplia, es representativa totalmente de la realidad electoral del proceso.