No he visto al Real Madrid perder una Final de Champions nunca.
No he visto a España perder una Final de Mundial. Ni de Eurocopa.
Y hoy tampoco lo veré.
Viva España. Viva su Historia.
Llegas a la Academia con apenas 20 años.
La cabeza casi al cero, las botas rígidas que te destrozan los pies, el uniforme que te queda grande… y el corazón lleno de una ilusión que no sabes ni cómo contener.
Miras alrededor y piensas que nada podrá contigo. Que estás listo para todo.
Y durante años, lo estás. O al menos eso te repites.
Sales a la calle y te dejas la piel. Corres cuando otros se apartan. Llegas donde nadie quiere llegar. Proteges a desconocidos como si fueran tuyos. Mientras el mundo celebra, tú trabajas. Mientras brindan, tú vigilas. Felicitas el año nuevo por radio, con una sonrisa que nadie ve. Comes frío, tarde, o ni comes.
Y hay cosas… cosas que se te quedan dentro. Escenas, miradas, silencios… que nunca contarás en casa porque no quieres romper la paz de los tuyos.
Formas una familia. Intentas estar, aunque muchas veces no puedas. Tus hijos crecen entre turnos, noches y ausencias. Te pierdes cumpleaños, funciones del colegio, momentos que no vuelven.
El cuerpo empieza a pasar factura: la rodilla, la espalda, el cansancio que ya no se quita durmiendo.
Y luego está lo otro… lo que no se ve. Lo que no aparece en ningún informe. Ese desgaste por dentro que no tiene nombre, pero que pesa cada día un poco más.
Y aun así, sigues. Siempre sigues.
Hasta que un día, casi sin darte cuenta, llegas a tu retiro.
No hay música. No hay homenajes. No hay palabras grandes.
Solo silencio.
Unos papeles. Una firma. Y una pensión que resulta injusta y corta para todo lo que diste, para todo lo que dejaste por el camino, para una vida entera al servicio de los demás.
Y entonces entiendes algo que duele más que cualquier herida:
que el mismo país al que entregaste tu juventud, tu salud y tus años… lleva demasiado tiempo mirando hacia otro lado.
Y lo más duro de todo no es eso.
Es saber que el chico que hoy entra, con las botas nuevas, el uniforme grande y la misma ilusión intacta… recorrerá exactamente el mismo camino.
Y si nada cambia, también llegará aquí.
Porque el uniforme une. Te hace hermano de quienes viven lo mismo que tú.
Pero el olvido….
el olvido también.
Con la aparición del lince blanco todo el mundo habla de “señales”. Sea lo que sea, me da igual, a los pueblos les deben hablar los símbolos. El lince, nuestro símbolo ibérico, pasó de rozar la extinción a volver con fuerza cuando nos pusimos serios y superamos los problemas que habíamos creado nosotros mismos. Cuando España decide y actúa, España renace.
España no debe ser nostalgia, debe ser trabajo. Renacer implica decisión y disciplina. Tener hijos y educarlos, abrir talleres y fábricas, cuidar el campo y el monte, trabajar la tierra y producir alimento, levantar tanto templos como bibliotecas, aprender oficios, ayudar al vecino, luchar por la dignidad del trabajador, rezar si crees y honrar a tu familia y a tu comunidad, siendo un miembro activo y positivo de tu entorno cercano. Menos lamento, más deber y respeto por los valores que nos han hecho grandes y que cada vez nos dejan más solos en un mundo en llamas.
De Las Navas a Lepanto, del Nalón al Guadalquivir: somos un país que vuelve siempre. Lo que nos mata no son los enemigos, es la desidia y la endofobia, la sombra nefasta de la guerra civil, el creernos menos de lo que somos, de lo que hemos sido y de lo que, con ayuda de Dios y con dos cojones, seremos. El lince blanco no es un amuleto, es un recordatorio.
Que cada uno haga su parte y que España despierte.
Que brille la excelencia, el orgullo sereno y la responsabilidad diaria.
El lince ha vuelto, que vuelva también nuestra voluntad.
España se levanta si tú te levantas, armado con los valores que nos han hecho españoles.
¡Santiago y cierra...!
@Openbank@Openbank_es
Llevo más de 5 días con mi cuenta bloqueada tras actualizar mi DNI, me prometieron desbloqueo en 48h y sigo sin solución pese a múltiples llamadas. Ahora me dicen que espere por un expediente. Necesito una respuesta urgente. Pésima atención de los agentes.
@Openbank tras actualizar los DNI de los titulares llevo más de 6 días con la cuenta bloqueada porque no me la activais. Más de 7 llamadas sin que ninguno de vuestros agentes me pueda ayudar. En principio son 24-48horas y ya van más de 6 días. ¿Qué trato es éste?
A los que guardan el muro, cuidan de enfermos y desvalidos, lloran a sus muertos o velan, desgranando recuerdos, en la otra punta del mundo…
A los Cristianos que no saben si morirán esta misma noche perseguidos por su Fe:
Nace el Rey de Reyes. Feliz y Santa Navidad.
"Si todos los soldados aliados muertos pudiesen ver a sus países hoy, hubiesen tirado sus armas y luchado junto con los alemanes." David Irving. Escritor e historiador inglés.