Una relación sana no debería obligarte a elegir entre amar a alguien y crecer.
La persona correcta no apaga tus planes.
Te acompaña mientras los construyes.
Hay personas que aún sufren por el terremoto, y otras a las que ya no les importa en lo absoluto, hacen su vida como si eso no hubiese pasado.
Y luego estamos los que no sabemos cómo sentirnos ni cómo actuar