DESPIDOS EN 2026:
TENER QUE FINGIR QUE ESTÁS BIEN
Publicas en LinkedIn:
«Estoy emocionado por mi próximo desafío profesional».
Pero la realidad es otra:
Revisas el banco.
Calculas cuánto puedes aguantar.
Y empiezas a preguntarte cuánto vale realmente tu experiencia.
COMPETIR CONTRA MILES
Cada oferta recibe cientos de solicitudes.
Tienes experiencia.
Tienes estudios.
Tienes ganas.
Pero a veces ni siquiera llegas a hablar con una persona.
Un sistema automático decide que no encajas.
Y tú ni sabes por qué.
DESCUBRIR QUIÉN ERA TU AMIGO Y QUIÉN ERA TU COMPAÑERO
Cuando tienes un puesto, todos responden rápido.
Cuando lo pierdes, algunos desaparecen.
Y ahí entiendes una verdad incómoda:
Muchas relaciones profesionales duran exactamente lo mismo que tu cargo.
EMPEZAR A DUDAR DE TI
Al principio dices:
«Seguro encuentro algo pronto».
Después de varios rechazos empiezas a pensar:
«¿Y si ya no soy tan bueno como creía?»
Y esa es la parte más peligrosa del desempleo:
Que puedes perder el trabajo…
y terminar perdiendo la confianza en ti mismo.
LO MÁS BRUTAL:
La empresa sigue funcionando.
Tus tareas se reparten.
Tu correo se desactiva.
Tu puesto desaparece de una presentación.
Y tú descubres algo que nadie quiere escuchar:
Para muchas empresas, eres importante…
hasta que deciden que ya no lo eres.
@SomosRayados Pero da tus argumentos del porqué es un torneo irrelevante, por qué el premio económico que se gana, a pesar de superar ligeramente el de la liga mx en 4 veces menos partidos, es algo que se debería considerar tirarse a la basura, di los porqués porfa
me impresiona la rapidez con la q paso de querer comerme el mundo de todas las formas posibles a querer pudrirme y descomponerme en una cama por el resto de la eternidad
No hay ninguna razón económica o moral para asumir que alguien con título universitario deba ganar más que un albañil durante toda su vida. Un albañil suele realizar un trabajo que menos personas están dispuestas a hacer, que implica un esfuerzo físico mucho mayor y que, además, con frecuencia conlleva riesgos para la salud e incluso para la vida. Si aceptamos que los salarios deben reflejar tanto el esfuerzo como la desagradabilidad de una tarea, esos factores justifican una remuneración elevada.
Quien estudia una carrera universitaria realiza un esfuerzo adicional durante varios años y es razonable que obtenga una compensación por ese período de sacrificio. Pero de esto no se sigue que deba cobrar más durante el resto de su vida. Haber estudiado cinco años más puede justificar una retribución temporal por ese esfuerzo, no necesariamente una ventaja salarial permanente. La remuneración debería depender principalmente de las condiciones, exigencias y dificultades del trabajo que se realiza, no solo de los estudios que se cursaron décadas atrás.