Cada quien vive su duelo a su manera. Algunos se encierran en un cuarto para llorar, otros salen los fines de semana para reír, y algunos actúan como si nada, pero les duele como si todo. El duelo no se cuestiona, se vive, se acompaña, se respeta.
Y sin darte cuenta, ya se fueron seis meses entre las manos. Reiste, lloraste, creciste, cerraste ciclos que dolieron y abriste otros sin saber qué venía. No ha sido fácil, pero aquí sigues, más fuerte, más consciente y con un corazón que ya no es el mismo. Confía.
Todo el mundo habla de cortar el contacto con las personas, pero nadie habla realmente del duelo que conlleva tener que mantenerse firme en esa decisión, sabiendo que no es lo que querías, sino lo que era necesario para tu bienestar.
Lo más difícil de este año ha sido darme cuenta de que no todo el mundo tiene las mismas intenciones que yo, que no todos cuidan como yo cuido, ni valoran como yo valoro. Aceptar eso ha sido una de las lecciones más incómodas, pero también necesarias.
tengo bastante pena por esa situación pero no m queda otra y tengo que avanzar, las personas dan lo que son y los que les nace dar, no sirve de nada esperar algo.
A LOS QUE NOS FUIMOS 🇻🇪
Sé que es jodido seguir. Sé que no te quieres despegar de tu celular mientras refrescas una y otra vez buscando noticias.
Sé que estás desesperado por ayudar. Que hasta quisieras estar ahí levantando una piedra o llevándole comida a un socorrista.
Sé que además de todo, da pena seguir. Porque te sientes culpable. Sientes que pudieras estar haciendo algo más productivo por el país que dejaste - que te dejó ir - pero al que siempre vas a llevar contigo.
Sé que es difícil poner la cabeza en tu trabajo cuando tu corazón nunca se mudó. Porque tu corazón sigue ahí. Por eso se acelera cuando a miles de kilómetros de tu casa escuchas un “pana”, un “marico”, un “chamo” y automáticamente te conecta con algo que dejaste.
Todo eso lo sé. Pero te voy a decir algo… - como sino me lo dijera a mi también - hay que seguir. Esta vez para ayudar.
No podemos ayudar renunciando a nuestros trabajos. A nuestras rutinas. Dentro de nuestro dolor e impotencia, estamos a salvo… que eso nos dé la cordura y la paz para seguir y poder ayudar.
🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪