This italian woman, in Italy, was beaten by Muslim invaders from North Africa because she was walking her dog, considered impure by Muslims. They also stole her smartphone. She went to hospital and was told that, due to her injuries, she needs complete rest for 14 days. This won't end well.
46 million Muslims are living in Europe.
Mass immigration is not a search for a "better life". It's a plan to invade & take over Europe, in order to destroy Christianity & the White race.
We need mass deportations NOW.
¿Si se supone que son Organizaciones No Gubernamentales cómo es que trabajan para el Gobierno,parecen parte del Gobierno y actúan como si fueran Miembros del Gobierno?¿Estamos ante un conflicto d intereses agrabado con un lucrarse ejerciendo su labor cuando debe ser independiete?
⭕️ Reflexión antes de dormir 108. (23-8-2026)
TRAGADERAS INFINITAS.
Cuando creemos que ya hemos alcanzado el límite del aguante social ante situaciones que, hasta hace no tanto, considerábamos intolerables, los españoles conseguimos sorprendernos a nosotros mismos: siempre somos capaces de subir otro peldaño en la escala de la tolerancia ante lo intolerable. Parece no existir límite para soportar las insidias diarias, malas políticas y esas esferas de corrupción política que, en cualquier sociedad mínimamente exigente, provocarían una reacción contundente.
Si hurtas unas pocas monedas del cajón, los propietarios se dan cuenta y te echan una bronca, pero sin demasiado interés, al día siguiente cogerás unas pocas más. En pocos días habrás vaciado el cajón y, si nadie reacciona, acabarás poniendo a la venta incluso el cajón y el mueble donde está instalado. ¿La reacción de los propietarios? Una pequeña pataleta que se olvida pocas horas después.
Si hace falta, pedirán a un ente superior otro cajón, lo recibirán mediante un préstamo que pagarán otras generaciones y asunto resuelto. Ellos tendrán cajón nuevo y, cuando llegue la factura, ya no será su problema. Esto está pasando en España.
En La Dictadura de la Apatía, mi ensayo de 2024 (pido disculpas por la autocita), vaticiné que, una vez superada la mayor prueba de docilidad de nuestra historia reciente, que fue la detención universal ilegal ejecutada durante la pandemia de COVID, los españoles seríamos capaces de tolerar con una docilidad sorprendente prácticamente cualquier escándalo que no nos quitara la comida de la boca.
Y ahí está precisamente la clave: que no falte el pan ni el circo.
Un Ejecutivo con verdadera vocación de permanencia sólo necesita garantizar ambas cosas. Mientras haya cerveza fría, vacaciones, móviles 5G y alguna paguita, ayuda o subvención (especialmente para sindicatos y colectivos más “folloneros”), puede hacer prácticamente lo que quiera con la gestión pública. El límite deja de estar en lo que un Gobierno hace y pasa a estar en lo que la sociedad está dispuesta a soportar.
Sí, amados lectores: estoy inmerso en un pesimismo profundo. Tan profundo como infinita la docilidad de una sociedad que contempla escándalo tras escándalo sin encontrar ya motivos ni oportunidades suficientes para reaccionar.
Y quizá ahí esté lo más preocupante.
Porque una dictadura no necesita únicamente de quienes mandan. También puede construirse sobre la apatía de quienes dejan de oponerse.
La situación que vivimos es, en buena medida, la consecuencia directa de esa apatía. Y mientras sigamos tragando, siempre habrá alguien dispuesto a servirnos un plato más grande.