¿Sabías que esas pequeñas abejas que ves al atardecer posadas en las flores son abejas viejas?
Las abejas viejas y enfermas no regresan a la colmena al final de su día.
Pasan la noche en las flores, y si tienen la oportunidad de ver otro amanecer, reanudan su actividad trayendo polen o néctar a la colonia.
Hacen esto sintiendo que el final está cerca.
Ninguna abeja espera morir en la colmena para no ser una carga para las demás.
Así que, la próxima vez que veas una pequeña abeja vieja posada en una flor mientras la noche se acerca...
...dale las gracias a la pequeña abeja por su servicio de toda la vida.
Sé que muchos de quienes me siguen conocían y respetaban el impecable trabajo de Germán Dam @GEDV86. Trabajamos muchos años juntos en @CorreodelCaroni, y hace unos días murió en España. Sus compañeros y amigos hemos organizado esta campaña para apoyar a su familia: https://t.co/6wB1bazAkJ ¡Ayúdanos a difundir!
Talento venezolano. Joaquín Miguel Pérez Muñoz, de 11 años y residenciado en Puerto Ordaz, estado Bolívar, será el primer niño, del país, dedicado a la técnica del hiperrealismo que expondrá sus obras en la exposición internacional de arte "We are the world" en Florencia, Italia.
#ServicioPublico#Guayana
Se requieren 4 Donantes de sangre OR+ o cualquier otro tipo para la Sra Milagros Campos Villarroel
Los donantes pueden dirigirse al Hospital Américo Babo de FMO
Para cualquier otra información Contactar por el número telefónico 0412-8610010
Veo, leo y escucho a muchos connacionales celebrando. Y a mí, en cambio, me dio por recordar el archifamoso microcuento de Augusto Monterroso: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".
Debería ser evidente a estas alturas que no existe tal cosa como “la oposición venezolana”; existen varias oposiciones que se odian entre sí, a veces, incluso, más de lo que odian al propio chavismo. Y esto ha sido así desde el principio.
Tan prepotente es el régimen como aquellos que continúan asumiendo la opinión y el sentir de todos los venezolanos, en esta oportunidad escribiéndo carticas al gobierno de EEUU pidiendo cacao, con un visible temor a que una supuesta incursión se salga de las (sus) manos
Geno se quedó en 49 jonrones, fue una gran temporada para el de Ciudad Piar.
Ayer se topó con Clayton Kershaw y fue el último ponche (3.052) en la carrera del zurdo de los Dodgers.
A Suárez le viene la postemporada, los Marineros tienen todo para tener grandes aspiraciones.
En síntesis: una acusación bastante retorcida, sin fundamentos y con denunciantes etéreos. Cuentas irresponsables reproduciendo el mensaje. Los subsecuentes comentarios de bots. Y claro, los acusadores de la polarización despedazando chivos expiatorios desde el teclado.
¿Sabes que es el clickbait? Es una estrategia de contenido en redes que captar la atención de usuarios mediante títulos sensacionalistas para que entres y monetizar.
Algunos llamados influencers cuando todos los días te dicen: "Ya viene, ya están aquí, ahora sí", te usan.
No toquen a nadie mayor de cincuenta. En serio.
No son solo otra generación: son verdaderos supervivientes.
Duros como el pan duro, rápidos como la zapatilla de una abuela enfadada, esa que volaba con precisión quirúrgica.
A los cinco años, podían adivinar el humor de su madre por el sonido de la tapa de la olla.
A los siete, ya tenían las llaves de casa y las instrucciones:
"Hay comida en la nevera. Caliéntenla, pero no derramen nada".
A los nueve, preparaban pasta para sus hermanos.
A los diez, sabían cómo cerrar el grifo del agua y huir del perro del vecino con un cubo en la cabeza.
Estaban fuera todo el día, sin celular,
con un horario preciso: barrera, campo, bicicleta, casa cuando oscurecía.
Sus rodillas, cubiertas de costras y cicatrices, eran un mapa viviente de sus aventuras.
Y sobrevivieron.
Las raspaduras se curaban con saliva o una hoja de plátano. Y cuando se quejaban, la respuesta era:
"Si no hay sangre, no es nada".
Comían pan con azúcar, o pan con aceite.
Bebían de la manguera del jardín,
un sistema inmunológico que hoy sería una escuela de pensamiento.
Y si tenían alergias, a nadie le importaba.
Sabían cómo quitar manchas de hierba, de salsa, de bolígrafo o de óxido,
porque "no salías de casa mal vestido", ni siquiera para ir a jugar.
Y entonces... vieron y experimentaron cosas que hoy parecen prehistóricas:
– la radio con la perilla grande,
– el televisor en blanco y negro,
– el tocadiscos con discos de vinilo,
– el reproductor de casetes, casetes,
– el walkman y los CD...
y hoy escuchan miles de canciones en sus teléfonos inteligentes,
pero echan de menos el sonido del casete que crujía y se rebobinaba con un bolígrafo.
Con su carnet de conducir recién obtenido, cruzaron Italia con la 127,
sin aire acondicionado, sin hotel, sin navegador.
Solo un mapa de carreteras de ACI y un sándwich envuelto en papel de aluminio.
Y aun así, siempre llegaban a su destino.
Sin Google Translate. Con una sonrisa y unas palabras en dialecto.
Son la última generación que creció sin internet,
sin batería externa,
sin la ansiedad de "batería al 2%".
Recuerdan el teléfono de disco en el pasillo,
los cuadernos de recetas escritas a mano,
y los cumpleaños marcados en el calendario de la cocina.
Ellos:
– Lo arreglaban todo con cinta adhesiva, un clip o una pinza de ropa,
– Solo tenían un canal de televisión (luego dos), y nunca se aburrían,
– “Ojeaban” la guía telefónica, no las notificaciones,
– Y una llamada perdida solo significaba: "Estaba pensando en ti".
Son diferentes. Tienen una especie de "amianto emocional", un sistema inmunológico forjado entre el frío, la calle y un poco de azúcar, y reflejos ninja metropolitanos.
No te burles de un cincuentón o un sesentón.
Él ha visto más que tú, ha vivido con más profundidad.
Y en el bolsillo todavía lleva un caramelo de menta, por si acaso.
Sobrevivió a una infancia sin sillita de coche, sin casco, sin protector solar.
A una escuela sin pizarra interactiva, sin ordenador, con un libro de texto en la mochila.
A una juventud sin redes sociales, sin filtros, sin selfis.
No busca respuestas en Google: confía en su instinto.
Y tiene más recuerdos que fotos tienes tú en tu nube.
📹 Momento en que el papa León XIV impone el palio arzobispal a cuatro prelados venezolanos: Raúl Biord (Caracas), Jesús González de Zárate (Valencia), Polito Rodríguez (Barquisimeto) y Ángel Francisco Caraballo (Cumaná). La Iglesia venezolana celebra y ora por su misión.
Video: @ArquiCaracas
#VPItv
Veo que son legión los que están empeñados en mantener un "relato de la ilusión"; así se ha podido constatar con el reciente cese del controvertido arzobispo Paglia, como Gran Canciller del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia. Como sabemos, lo sustituye el cardenal Reina y, en este relevo, muchos han sido los que han querido ver una suerte de "cambio de paradigma", como si el papa León hubiera "fulminado" o "misericordiado" a Paglia. ¡Nada más alejado de la realidad!
Sin embargo, al respecto, me surgen dos dudas:
1ª. Mons. Paglia cumplió los 80 años el 20 de abril, un día antes de la muerte de Francisco. Estaba, pues, programado que Paglia cesase del cargo por haber llegado a esta edad, así como también estaba previsto que Mons. Reina lo reemplazase, ya que éste es el Gran Canciller de la Pontificia Universidad Lateranense, a la cual está vinculada dicho Instituto. Así pues, ¿por qué, en general, los medios de información católica han omitido este dato fundamental y han vendido este "relevo natural" como una especie de "cambio radical"?
2ª. ¿Por qué son muchos los que aplauden este cese de Paglia, pero, al mismo tiempo, "ahora" alaban el "legado de Francisco" —porque así lo está haciendo León—, condenando a la hoguera a cualquier "voz crítica", olvidando que el polémico Paglia también forma parte del antedicho "legado"?
Soy consciente de que las mismas preguntas resultarán insoportables a los espíritus más delicados y sé que las considerarán como una especie de "delito de odio", aunque únicamente estoy diciendo que, pese a las apariencias, es la Tierra la que gira alrededor del Sol...
También entiendo que sean muchos los que quieren conservar la ilusión —yo la tuve y la manifesté públicamente hasta hace poco—, pero creo que siempre debería prevalecer el análisis objetivo de la realidad de las cosas. Créanme, el hecho de partir de la realidad y no de las "ilusiones" es una práctica muy buena para cuidar la higiene mental.