Alzó ligeramente el rostro hacia el sol, dejando que el calor recorriera su pelaje todavía alterado y erizado. Sus orejas se relajaron poco a poco y una sonrisa pequeña apareció en su hocico.
“Si…se siente bien.”
Cerró los ojos un instante, respirando profundamente.
Asiente lentamente hasta desplazarse al lado de la mas grande entre pequeños quejidos. Adios a su vincha, empieza a molestarle en la cabeza.
“Vale…creo que si me vendrá bien.” Suspiró. “Hoy mi cuerpo ya ha decidido darme bastante guerra. Lo siento, coach…”
Asiento despacio, levantándose con un poco mas de esfuerzo del habitual sobre sus cuatro patas. La que estaba afectada apenas toca el suelo.
“. . . ¿a donde vamos?” Preguntó con dificultad cerrando un ojo a causa de la molestia.