En los años 90, una madre abordó a Shaquille O’Neal después de un partido y se quejó de que los tenis de las estrellas de la NBA eran demasiado caros para muchas familias.
Shaq intentó darle dinero.
Ella lo rechazó y le hizo una pregunta impactante:
“¿Por qué no hacen un tenis que la gente pueda pagar?”
Shaq nunca olvidó esa conversación.
Algún tiempo después, renunció a un contrato millonario para seguir un camino diferente.
En lugar de vender tenis cada vez más caros, Shaq decidió crear una línea de tenis accesibles que se vendieran en las tiendas Walmart por unos 20 a 30 dólares el par.
Pero no quería que los tenis parecieran baratos.
Por eso, contrató a diseñadores experimentados para crear modelos modernos y atractivos, porque entendía que los niños querían usar algo de lo que pudieran estar orgullosos.
25 años después, se han vendido más de 400 millones de pares de tenis de la marca.
Shaq es un gigante dentro y fuera de las canchas.