Westcol le puede dar la presidencia a De La Espriella.
En 2024 Trump fue tres horas a Joe Rogan y Kamala no quiso ir. Pero la lectura obvia (que los podcasts mueven votos jóvenes) es la lectura equivocada.
Lo que movió la elección no fueron las tres horas con Rogan. Fueron los mil clips de diez segundos que el equipo de Trump cropeó, subtituló, y le metió en el feed a cada votante indeciso de Pennsylvania durante seis semanas. Milei copió la fórmula en Argentina: una entrevista larga, mil clips chiquitos, dominio total del scroll. Cuando la gente abría TikTok, había Milei. Cuando abría Instagram, había Milei. Cuando abría YouTube, había Milei.
Westcol está a punto de hacer exactamente eso con la elección colombiana. Y hay un candidato que ya entendió y otro que ni siquiera sabe que esto está pasando.
El formato no es neutral. Westcol no es periodista, es un performer de tres horas en vivo, sin libreto, sin contrapregunta, con cien mil personas en el chat empujando hacia lo provocador. Ese formato premia un tipo psicológico muy específico: el que disfruta hablar de sí mismo, el que torea preguntas incómodas con un chiste, el que no se incomoda con el silencio porque nunca se calla, el que ya vive como si tuviera una cámara encima.
Ese tipo psicológico tiene nombre propio y se llama Abelardo de la Espriella. Abelardo y Westcol son la misma persona separada por veinte años y un título de abogado. Dos vendedores. Dos exhibicionistas. Dos paisajes estéticos donde sobran las cadenas, los relojes y el diseño de sonrisa. Westcol vende streams, Abelardo vende defensas penales, Ron Defensor, ropa, relojes, tenis y ahora una candidatura presidencial. Pero el oficio es el mismo: no parar de hablar, ocupar todo el espacio, convertir cualquier pregunta en una historia sobre uno mismo.
Westcol le va a preguntar de todo (de plata, mujeres, Uribe, Petro, cárcel, Venezuela, Dios, enemigos, carros, motos, traiciones) y Abelardo va a responder de todo, sobre todo de sí mismo, porque ese es su tema favorito desde que sabe hablar. ¿Preguntas duras sobre clientes incómodos? Lleva treinta años toreando eso en estrados, en columnas y en Twitter. Sale ileso, sale fortalecido, y salen quinientos clips para TikTok antes de que amanezca.
Iván Cepeda es el negativo fotográfico de ese perfil. No tiene diseño de sonrisa. Lleva 30 años hablando con periodistas afines, en escenarios controlados, sobre los temas que él mismo escoge, respondiendo preguntas esperadas. Su retórica es la del activista de derechos humanos: pausada, leída, sin humor, sin improvisación, sin músculo para la repregunta hostil. Imagínenselo con Westcol soltándole en vivo, sin filtro, frente a un millón de personas: “marica, ¿treinta años negociando la paz? Usted lo que tiene ahí es un negocio, papi”. No tiene respuesta para eso. No tiene libreto. Nadie en su entorno se la ha hecho nunca. La pregunta no existe en su mundo.
Y aquí viene lo importante, y lo que casi nadie está diciendo: aunque Cepeda diera la respuesta perfecta (que no la va a dar) pierde igual. Porque la guerra no se libra en la entrevista, se libra en el clip. Y el equipo digital de Abelardo es muy bueno cropeando, subtitulando, redistribuyendo. El de Cepeda es de los peores, si es que tiene. Esa asimetría operativa, no la entrevista en sí, es lo que decide elecciones modernas. Trump lo entendió. Milei lo entendió. Abelardo lo entendió.
La tesis no es que la entrevista con Westcol le entregue la presidencia a Abelardo, sino que en una elección la diferencia la hace el candidato que entendió que la conversación política en 2026 no se libra en RCN, ni en Caracol, ni en la ANDI. Se libra en el feed. Abelardo lo entendió hace meses. Cepeda sigue creyendo que para ganar le basta con la maquinaria del Pacto Histórico. Tal vez le baste, pero tal vez no.
A continuación una guía de cómo subir fotos de sus hijos a redes para que no corran riesgo de que terminen siendo compartidas en páginas de ped0f1lia:
Paso 1: No suban fotos de sus hijos a redes.
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DESAPARICIÓN DE YULIXA TOLOZA
Las autoridades buscan activamente a estas tres personas de nacionalidad venezolana como principales implicados en la desaparición de Yulixa Consuelo Toloza (52 años):
María Fernanda Delgado Hernández (30 años) – señalada como propietaria y enfermera del centro Beauty Láser M.L.
Edison Torres – su pareja sentimental y presunto administrador.
Eduardo David Ramos Ramos – señalado como el supuesto “cirujano” que realizó el procedimiento.
A Yulixa la desaparecieron el 13 de mayo de 2026 después de un procedimiento de lipólisis láser en un centro estético clandestino en el barrio Venecia, Tunjuelito (Bogotá).
Si tienes información sobre el paradero de Yulixa o de estas personas, repórtala de inmediato y de forma oficial:
Fiscalía General de la Nación → línea 122 @FiscaliaCol
Policía Nacional → 123 @PoliciaColombia
O acude a la URI o CAI más cercano.
#YulixaToloza #SeBusca
@mariolrh @jkcruzm @marialevacu La gente votó por Petro no porque Rodolfo tuviera el apoyo de Uribe, sino porque Rodolfo ni sabía leer, era impredecible, loco, grosero, ignorante, autoritario, antidiplomático, etc lo cual lo hacía peligroso como Presidente. Conozco uribistas que prefirieron no votar.
@aleconnor@andresguillen6_@shakira Shakira hace playback????? Nada que ver. Los músicos si tocan en vivo, hablemos del espectáculo de baile, los gráficos y luces son excelentes.