A regra que sustentou toda a civilização humana por milhares de anos acaba de ser quebrada.
E, segundo Elon Musk, quase ninguém percebeu isso.
Durante toda a história, riqueza, poder e sobrevivência dependiam de uma única coisa: ter mais pessoas.
Mais agricultores.
Mais soldados.
Mais trabalhadores.
Mais filhos.
Durante milhares de anos, o futuro pertencia às sociedades que conseguiam crescer.
Mas isso está mudando.
“A Terra vai enfrentar um colapso populacional gigantesco nos próximos 20 ou 30 anos. Gigantesco.” — Elon Musk
Quando falamos de inteligência artificial, a maioria das pessoas faz a mesma pergunta:
“E se os robôs roubarem nossos empregos?”
Musk acredita que essa pergunta parte de uma premissa errada.
Ela assume que continuará existindo uma quantidade enorme de pessoas para trabalhar.
Mas, segundo ele, isso não vai acontecer.
“A taxa de natalidade é muito baixa. Na maior parte da Europa, Rússia, Japão, Coreia do Sul e Singapura, ela está muito abaixo do nível de reposição.”
Países diferentes.
Culturas diferentes.
O mesmo problema.
Estamos entrando em uma era em que o maior desafio pode deixar de ser criar empregos…
…e passar a ser encontrar pessoas suficientes para ocupá-los.
Isso muda completamente a forma de enxergar a inteligência artificial.
Talvez os trilhões de dólares investidos em IA, robótica e computação não estejam sendo gastos apenas para aumentar a produtividade.
Talvez sejam uma tentativa de evitar que a economia simplesmente pare de funcionar quando a população começar a encolher.
Então Musk faz uma pergunta inquietante:
“A civilização vai morrer com uma explosão ou silenciosamente? Isso definitivamente seria morrer em silêncio.”
Esse “silêncio” não seria causado por uma guerra.
Nem por uma pandemia.
Mas por algo muito mais discreto:
Cada geração sendo menor do que a anterior.
Durante toda a história da humanidade, nascer significava assumir uma responsabilidade: trabalhar, produzir, pagar impostos e criar uma nova geração para manter tudo funcionando.
Pela primeira vez, talvez estejamos construindo máquinas capazes de carregar parte desse peso.
Não porque a humanidade ficou mais eficiente.
Mas porque, em um futuro não tão distante, talvez o recurso mais escasso do planeta não seja petróleo…
Nem energia…
Nem dinheiro.
Sejam as pessoas.
La etica del liberalismo consiste en el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros, esto es, dejar en paz a la gente y no afectar su autoestima para que cada uno pueda seguir su camino asumiendo sus responsabilidades y no tener la petulancia de la omnisciencia aniquilando en el proceso el derecho, la libertad y la justicia con lo que se anula la posibilidad de progresar en cualquier sentido que fuere.
🇺🇾 | ENTRÓ LA BALA: El nefasto gobierno de Yamandú Orsi recortará viáticos y catering en todos los ministerios tras las denuncias ciudadanas de los investigadores PhdEnLogica y Martín Fitzek.https://t.co/EpukT38UEd
Todos indignados con la selección, pero lo cierto es que nadie roba la plata ahí. Los que la roban, los votamos cada cinco años. Y seguimos felices y contentos con nuestra democracia ejemplar. Créditos para mi amigo @2156f60b0853467
Me da mucha pena que su despedida sea así.
Que le erró y feo no está en duda.
Tampoco su enorme entereza para entender que había que asumir la responsabilidad y sobre todo pararse en la zona mixta y dar la cara.
El arquero falló. El hombre no.
🇺🇾🇩🇪 | MARÍA FERNANDA SOUZA SE RECORRE EUROPA CON LA PLATA DEL PUEBLO: La “directora de cambio climático”, un cargo totalmente inútil de un ministerio inútil creado por Luis Lacalle Pou y mantenido por Yamandú Orsi, María Fernanda Souza, se fue de viaje a la “convención macro de Naciones Unidas” sobre el cambio climático.
🇺🇾 | HIPÓCRITA: El neokeynesiano, socialdemócrata y menchevique ministro de economía Gabriel Oddone, tiene 70 veces más dólares que pesos en su declaración jurada. Sin embargo, pretende imponerle la pesificación al pueblo uruguayo.
La verdadera historia cuenta que antes de la llegada del cristianismo, Europa estaba fragmentada en innumerables tribus y pueblos: celtas, germanos, sajones, francos, godos, vikingos, eslavos y muchos otros. Eran sociedades profundamente violentas. Sin escuelas ni hospitales no orfanatos. El padre podía matar a su hijo y la mujer no tenia derechos. Sacrificios humanos, adoración a la naturaleza, venganza y esclavitud eran una constante.
En esos bosques germánicos, así como en los indios mesoamericanos, no existía la idea de que cada ser humano posee una dignidad intrínseca por el simple hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.
Esa revolución vino del cristianismo, que tomando lo mejor de Roma y Grecia, introdujeron conceptos que hoy nos parecen evidentes pero que en su momento fueron auténticamente revolucionarios: que el pobre tiene dignidad; que el enfermo merece ser cuidado; que el niño abandonado debe ser protegido; que el esclavo comparte la misma naturaleza humana que su amo; que existe una ley moral superior al poder político; que el gobernante también está sometido a límites.
Fueron los monasterios los que copiaron libros, preservaron la cultura y alfabetizaron generaciones enteras. Fueron las universidades medievales, nacidas en el seno de la Cristiandad, las que sentaron las bases de la investigación intelectual sistemática. Fueron las órdenes religiosas las que levantaron hospitales, orfanatos y obras de caridad cuando nadie más lo hacía.
La verdadera historia – la que no te cuentan – es que Europa se civilizó gracias a las virtudes y tradiciones cristianas.
Por eso la verdadera raíz de nuestra civilización no es biológica ni étnica. Es espiritual.
Las naciones prosperan cuando reconocen principios morales superiores al poder, cuando comprenden que el hombre no es un simple animal guiado por sus instintos, sino una criatura dotada de razón, libertad y destino trascendente.
Si desaparecen esos valores, Occidente desaparece (está sucediendo). Porque toda civilización necesita un alma y la de Occidente fue el cristianismo.
Y si Occidente olvida aquello que lo hizo grande, regresará lentamente a las mismas sombras paganas de las que alguna vez salió.
Occidente no construyó el cristianismo; fue el cristianismo quien construyó a Occidente.
El político es un ser que comete errores garrafales, casi siempre intencionales, muy pocas veces por ignorancia: uno de estos yerros es pensar que perjudicando a quien le va bien, se va a impulsar al que le va mal, como si fuera una ecuación aritmética. Pero no lo es.
Y cuando eso sucede se viola uno de los principios básicos de un buen gobierno: LA NEUTRALIDAD.
Tratar a todos por igual, sin privilegios. Y eso solo lo puede hacer un gobierno liberal, cuyo objetivo es garantizar derechos, no satisfacer necesidades (socialismo) ni promover intereses (mercantilismo).
Impedir a quien le va bien que le vaya mejor, no da como resultado que al que le va mal les vaya mejor.
Hasta que no cambiemos está mentalidad mediocre y envidiosa, seguiremos en esta decadencia pseudo comunista.
YO ME EQUIVOQUÉ CON BIELSA
Lo reconozco. Fui uno de los que defendió la llegada de Marcelo Bielsa a la selección uruguaya.
Y lo hice porque estaba convencido de que Uruguay necesitaba algo distinto. Para mí, Tabárez estaba de más desde 2014 y el fútbol uruguayo llevaba demasiado tiempo jugando a nada.
Bielsa. Un tipo obsesivo, estudioso, con una idea clara de juego y dispuesto a desafiar muchos de los dogmas instalados en nuestro fútbol.
Durante un tiempo funcionó...
Uruguay jugó con intensidad. Le ganó a Brasil. Le ganó a Argentina. Presionaba, atacaba, proponía. Por primera vez en muchos años vi una selección que intentaba imponer condiciones en lugar de reaccionar a las del rival.
Pensé que el país se iba a encolumnar detrás de ese proyecto. Me equivoqué. subestimé algo mucho más poderoso que cualquier sistema táctico: La Uruguayez.
Existe una idea bastante extendida de que la argentinidad está asociada al exceso, al ego y a la exageración. Puede ser.
Pero la uruguayez actual parece haber desarrollado el defecto contrario: la mediocridad, y la sospecha permanente hacia quien intenta hacer algo diferente.
Nos encanta hablar de grandeza, pero desconfiamos de la ambición. Nos emocionan los rebeldes... hasta que aparecen.
A comienzos del siglo XX la uruguayez significaba autoestima, modernización, educación, reformas sociales, innovación y la convicción de que un país pequeño podía competir con cualquiera.
La uruguayez del siglo XXI esta más cómoda administrando limitaciones que construyendo grandeza. Y eso apareció alrededor de Bielsa.
Afuera, periodistas que jamás conectaron con él y transformaron cada diferencia en una guerra personal. Adentro, egos, códigos y tensiones que terminaron explotando públicamente con la conferencia de Luis Suárez.
Lo dije entonces y lo sostengo hoy. la conferencia debilitó a la selección. Y desde ese día nada volvió a ser igual.
Y Bielsa? También se equivocó mucho, demasiado para un obsesivo del fútbol. Yo le erré con Bielsa.
Pero y los jugadores?...
Valverde, uno de los mejores mediocampistas del mundo. Pero la cinta de capitán le queda grande.
Darwin tiene condiciones físicas extraordinarias y sigue sin transformarlas en dominio.
Ronald Araujo con pelo pintado y visa de turista.
Y más allá de Bentancur, cuesta encontrar futbolistas realmente decisivos, diferentes.
El éxito del 2010 y 2011, se logró con y gracias a una generación irrepetible, a mi entender muy mal aprovechada por el estilo de Tabarez.
Por eso hoy no me interesa demasiado discutir quién debería ser el próximo entrenador... el problema es bastante más profundo que un técnico. Es cultural. Es dirigencial. Es periodístico. Es futbolístico.
Y es de los jugadores...
Cuesta no ver una mala señal en una selección que tiene peluquero a la carta mientras hace meses que no encuentra fútbol, carácter ni identidad.
Se imaginan a Obdulio haciéndose Conrows, a Ruben Paz o Darío Pereira pintándose de azul las chapas, o a Paolo Montero teñido de rubio platinado?
No tengo problema con los tatuajes, los peinados o las redes sociales. Cada época tiene sus códigos, pero es inevitable que muchos se pregunten si las prioridades están donde deberían estar.
Uruguay lleva demasiado tiempo viviendo de su historia. Seguimos explicando quiénes fuimos, pero cuesta explicar quiénes somos.
Y mientras discutimos culpables, la corriente sigue haciendo su trabajo. Nos lleva río abajo. Cada vez más lejos de lo que nos hizo grandes como paìs (y no solo en el fútbol)... Con cada vez con menos gente dispuesta o preparada para remar hacia la orilla.
No tengo ganas de ver Uruguay - España. Ojalá se de el milagro... pero viendo lo de anoche, difícil pa´ sagitario.
A todo el espectro político uruguayo la palabra "libertad" le queda inmensa pues jamás lucharon por darle un poco más de oxígeno al pueblo, sacar impuestos, bajar el gasto, terminar el despilfarro, sino que siempre pretendieron agrandar el Estado, y achicarte a vos. Y un Estado grande, plagado de burócratas y corrupción, es tu libertad individual cada vez más pequeña.
No sé confundan mis queridos compratiotas, cuando los políticos uruguayos hablan de libertad se refieren a la libertad del Estado, no a tu libertad, a vos te ofrecen servidumbre .
Mucho cuidado con los oportunistas y falsos liberales.
MALDITO KEYNES - SEGUNDA PARTE
Keynes odiaba uno de los factores más importantes para el desarrollo sano de una economía: el ahorro.
Nunca entendió que el ahorro regresa a la economía en prestamos bancarios a empresas o personas que invierte en fábricas y empresas. El ahorro actual es inversion mañana.
Pero keynes afirmaba que el ahorro era egoísmo de los avaros y que "congelaba" la economía porque era dinero que estos avaros sacaban del mercado. Entonces entendió que lo mejor era desalentar el ahorro y suplirlo por gasto, deuda y consumo.
Keynes pulverizó el ahorro, que es fruto del esfuerzo de la gente, es su propiedad, pues sus políticas expansionistas del gasto y deficitarias conducen inevitablemente a una emisión irresponsable de dinero por parte de los Gobiernos, que tiene como única consecuencia depreciar la moneda, y con ello tus ahorros.
¿Que sucede entonces?
Que se desestimula el ahorro, no vale la pena guardar nada y la gente pasa a consumir desaforadamente porque siente que todos los bienes cada día le salen más caro. Gasta, hace stock de bienes como forma de ahorro, consume.
Pero todo es artificial, generado por políticas económicas irresponsables que pretenden "calentar" la economía a través de la deuda, el gastos y el consumo. Un delirio atómico, que solo pueden defender los políticos, que son los primeros que agarran ese dinero fresco que aún no se desvalorizo pero que cuando llega al comerciante o al trabajador ya no vale nada. Una estafa.
Todo termina en un desastre: inflación, pérdida del poder adquisitivo, destrucción del ahorro y una sociedad cada vez más dependiente del Estado.
Lo que Keynes nunca entendió es que el ahorro es libertad. Es la capacidad de planificar el futuro, de invertir, de emprender y de enfrentar la incertidumbre sin tener que extender la mano al político de turno. Por eso las políticas keynesianas, al castigar el ahorro y premiar el consumo inmediato, terminan erosionando la independencia económica de las personas y concentrando cada vez más poder en quienes administran el dinero ajeno.
Keynes creyó que la prosperidad podía fabricarse imprimiendo billetes y estimulando el gasto. La realidad demostró una y otra vez que ninguna sociedad se hace rica consumiendo más de lo que produce ni gastando más de lo que genera. No suecede con las cuentas de tu casa, no sucede tampoco con las cuentas del gobierno.
La riqueza nace del trabajo, del ahorro, de la inversión y del respeto por la propiedad. Todo lo demás es una ilusión que, tarde o temprano, alguien termina pagando.
Y ese que paga y se empobrece por los errores de los políticos...sos vos...siempre vos!!!
Y nunca te olvides de esto: todos los políticos y economistas que trabajan para el Estado son keynesianos.
Después de 67 años demonizando el mercado, Cuba acaba de aprobar medidas que hace décadas habrían sido calificadas de herejía: banca privada, mayor espacio para la inversión extranjera y nuevas formas de propiedad.
La ironía es imposible de ignorar.
El mismo sistema que prometió reemplazar al capitalismo ahora necesita adoptar herramientas capitalistas para mantenerse en pie.
Es la confesión más elocuente de que el socialismo necesita de la riqueza que le provee el capitalismo para sobrevivir.
Al final, los hechos terminan imponiéndose sobre los discursos y demostrando, una vez más, que las recetas socialistas no funcionan.
ESA MALDITA COSTUMBRE DE LLAMAR "FASCISTA" A QUIEN PIENSA DISTINTO
El liberal Karl Popper decía que, en el plano epistemológico, uno de los principios del liberalismo es la falibilidad. Es decir, las ideas sobre cuestiones mundanas son siempre revisables, cambiantes, transformadoras.
Por eso el liberalismo no es dogma ni ideología. No hay un manual ni un catálogo ni te dice cómo termina la historia. Eso es fascismo.
De ahí, resulta sumamente llamativo - aunque comprensible - que mucha gente, que no tiene argumentos para contradecir la lógica indestructible del liberal, necesite etiquetar a su interlocutor y anularlo, diciendole fascista, y lo que realmente sucede es que proferir esa palabra a un liberal lo único que demuestra es su supina ignorancia.
Pero vamos por parte.
¿Fascista?
A quien piensa que lo mejor para la prosperidad del individuo es un poder limitado. Todo lo contrario al fascismo, que prioriza el colectivo por encima del individuo: "todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nadie en contra del Estado". Siendo así parece que el fascista es precisamente quien nos critica, que no acepta eso: quiere más Estado.
¿Fascista?
A quien procura que no se destruya la familia natural, defiende la vida y apuesta a una sociedad civil viva y latente, siendo su lema: Menos Estado, Más sociedad civil. El fascismo quería más nacimientos y familia solo con un único objetivo: fortalecer al Estado, servir al líder, tener más súbditos y para aumentar el poder militar.
"El Estado reclama el derecho de vigilar y regular el fenómeno demográfico de la nación, decía Benito.
¿Fascista?
A quien pretende que el ser humano no sea un medio sino un fin en si mismo, que no esté al servicio de intereses colectivos. Promover la responsabilidad individual, la confianza del individuo y su propiedad, son postulados liberales que nada tienen que ver con el fascismo.
¿Fascista?
A quien garantiza los derechos naturales del ser humano, apuesta a la igualdad ante la ley y defiende el principio de no agresión, es decir, que nadie puede ejercer violencia ni agredir a otro, siendo la misma únicamente defensiva.
¿Fascista?
A quien sabe el valor de lo trascendente y de la fe, que da sentido a la vida y nos vuelve humildes frente a quien es mucho más poderoso que nosotros, mientras Benito Mussolini era ateo, anticlerical y solo creía en la Religión del Estado.
Pretender la descalificacion en base a etiquetas infantiles es propio de quien depende en su vida de aquellos que el liberal crítica, que son muchos, haciéndolo como un pueril medio de defensa; eso es propio del ignorante, que ha decido no leer un libro ni instruirse y entonces pasa su vida repitiendo como loro los relatos neomarxistas estatistas; o propio de malintencionados que son fascistas ellos mismos y al ver amenazado todos sus curros, salen a etiquetar a otros, con prejuicios que solo les caben a ellos mismos, manipulando y engañando a la opinión pública.
La intolerancia de los verdaderos intolerantes pretende desacreditar posiciones legítimas de millones de ciudadanos que sostienen estás ideas y principios. Más aún cuando muchas escaparon de ese régimen y lo vivieron en carne propia.
Fascista a quien levanta la bandera de la libertad frente a la opresión es decirle fascista a Artigas y a todos los libertadores de hispanoamérica.
Es la típica estrategia de quién recurre a la etiqueta fácil porque no tiene nada para ofrecer al debate de ideas.
No señores!
A los fascistas hay que buscarlos en otro lado, no en los liberales, que somos los únicos que lo combatimos.
Más bien, lo podrán encontrar en los antiliberales que aman al Estado, es decir, en esa misma persona que descalifica a otro como fascista y èl mismo se autodefine como antifascista.
Allí proliferan.....
MALDITO KEYNES
El daño que el nefasto Keynes le hizo al mundo es incalculable, mucho mas que Marx, que por su radicalidad y violencia no sedujo y además la experiencia confirmo – y confirma – a cada instante el delirio de sus ideas.
Pero las recetas de Keynes eran mas sutiles y difíciles de detectar con su lenguaje alambicado y tortuoso. Fueron sus ideas las que le entrego en bandeja la bomba atómica mas letal a los políticos en contra de sus ciudadanos, todos los políticos abrazaron sus ideas socioestatistas. Las estaban esperando.
Alabanza del gasto publico, el déficit fiscal y políticas inflacionistas era su receta para “reactivar la economía” y asegurar el “pleno empleo”, entendiendo que la prudencia financiera perjudica el bienestar.
Un niño de 9 años se preguntaría: ¿de que forma una virtud como la prudencia puede ser mala? O ¿Cómo se puede reactivar algo haciendo mas pobre a todo el mundo?
Pero bueno, los sabios niños y los locos cuerdos no cuentan en esta historia.
Las Universidades recomiendan sus textos, incluyendo en sus programas sus enseñanzas, y por esos mismos casi todos los economistas son socialistas, y por eso no deberían tener credibilidad alguna. Son estatistas.
Keynes tiene todo tipo de desaciertos e incoherencias, pero recordando una ahora, que bautizo como “el multiplicador”, sosteniendo que, si el ingreso es 100, el consumo de 80 y el ahorro de 20, habrá un efecto multiplicador que aparece como resultado de dividir 100 por 20, lo cual da 5. Y preste atención el lector porque aquí sucede la magia de la acción estatal: afirma que si el Estado gasta 4 eso se convertirá en 20, puesto a que 5 por 4 es 20. Ni el keynesiano más entusiasta ha explicado jamás como multiplica ese “multiplicador”.
Las condiciones de producción global se aplican mucho más fácilmente en un Estado totalitario, que en condiciones de libre concurrencia y un grado considerable de laissez – faire.
Rios de tinta hay explicando los inmensos errores de Keynes y el daño de su política económica, donde impera el estatismo y el gasto publico, control de precios y salarios, y la nacionalización de empresas.
Las ideas keynesianas fueron llevadas a cabo por gobiernos populistas de izquierda en toda América Latina y arruinaron a sus países. A Keynes lo único que le importaba era que el Estado imprima dinero, gaste mucho y se endeude, y cuando le preguntaron cómo se sostenía esa política a largo plazo, contesto: “a la larga, estaremos todos muertos”.
Y pensar que todo el espectro político uruguayo hoy, todo, es keynesiano.
Sálvese quien pueda…
No veo a nadie preocupado por los robos en los sindicatos - los #sindigarcas llevan décadas robando a los obreros que dicen proteger
@sallelorier#SeTieneQueSaber 🇺🇾
💥LA CASTA SE PROTEGE A SI MISMA💥
Asomando proyectos de reforma de la constitución para el 2029...
¿Pensabas que la Corte Electoral iba a apoyar la democracia directa y la participación ciudadano?
Obvio que no‼️
La Corte es parte del problema no de la solución.
Claro, después rechazan la firma electrónica!
Es tan pero tan obvio💥
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🇺🇾🇸🇻 | REPUDIABLE: Mientras los uruguayos de a pie sufren día a día la creciente inseguridad, el senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva tuvo un ataque de soberbia y bravuconería al decir que “el modelo de Bukele le parece inaplicable en Uruguay” porque “no confía en los centroamericanos”. Prefiere la tibieza y la mano blanda de Lacalle Pou.
¿Sigue siendo Uruguay una democracia?
La existencia de partidos políticos en competencia, las elecciones regulares en el tiempo, el sufragio universal, el relevo de mandos, no garantizan una verdadera democracia. Son pantallas formales que esconden al villano: la imposición ideológica y el totalitarismo.
Por vía democrática muchos dictadores han llegado al poder. La democracia ha sido el instrumento, el vehículo, de dictadores como Chavez, que prometían libertad y propiedad, de Hitler y Castro.
Una democracia consolidada requiere instituciones responsables, controles efectivos, transparencia, igualdad ante la ley, ciudadanos que influyan en las decisiones y castigos por obrar mal en la gestión pública.
¿Cuánto de eso permanece vigente en el Uruguay contemporáneo?
Sin temor a equivocarme diría que nada.
Ergo, Uruguay no es una democracia.
Lo que si existe es una burocracia insoportable que quita libertad a los ciudadanos, un exceso de regulacion, un Estado cada vez mas grande y que gasta mas, una concentración de poder político, una ciudadanía cada vez más distante de los centros de decisión y a instituciones que se han convertido en programas partidarios.
Esa es la democracia de Uruguay hoy. Inexistente. Impávida. Inerte.
Políticos demagogos que se postulan para dirigir vidas ajenas y hombres masas que los votan.
Eso sí: ¡¡tenemos elecciones!! Y para nosotros ya es suficiente para concluir que “somos una democracia”.
Pero no es suficiente.
Nuestra democracia va muriendo gradualmente, cada año un poquito más, siempre un poco mas decadentes, mas empobrecidos y faltos de libertad para emprender y crecer, y en breve hasta para hablar. La libertad de expresión es el engranaje clave de una democracia y nuestros políticos ya están pensando en regularla (¡pero ojo! es por nuestro bien, siempre por nuestro bien).
Uruguay va en un proceso inevitable de debilitamiento democrático, una fatiga democrática que ha perdido todo lo que alguna vez la distinguió.