Con los indicios de corrupción de Zapatero, la fachosfera volvió a acertar. Lo mismo pasó con Koldo, Ábalos y Cerdán. Ya es mala suerte que al periodismo fetén se le escapen todos los casos de corrupción de la izquierda mientras el pseudoperiodismo no deja de destaparlos
Solo vengo a recordaros que Jon ha pagado con sus impuestos el millón de euros que Tamayo ha cobrado por sus vídeos para RTVE.
Financias al sistema que te corta la lengua cuando le criticas.
El documental calca el discurso de la élite gubernamental que busca eximirse de su RESPONSABILIDAD en haber destrozado el mercado de la vivienda buscando un CHIVO EXPIATORIO al que culpar. Es un documental FUNCIONAL a la élite gubernamental y POR ESO se financia y emite en RTVE.
Mientras Europa se da un «baño de realidad» y rectifica su política nuclear, España mantiene un plan de cierre que elevara la factura de la luz, las emisiones y la dependencia del exterior.
Mi entrevista para @linternacope de @COPE
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Sinceramente, la única explicación no autoinculpatoria que se me ocurría para justificar el borrado del móvil el mismo día de su imputación es que anticipara que se lo fueran a requisar más adelante y quisiera preservar la privacidad de otras conversaciones personales que hubiese en él. Pero aquí dice explícitamente que ESE no fue el motivo, pero es incapaz de decirnos por qué. Blanco y en botella.
La televisión pública TVE presenta un documental sobre el apagón que no es más que un ejercicio de exculpación de Red Eléctrica de España, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y del Gobierno, en el marco de una política energética condicionada por decisiones ideológicas y no técnicas.
El tráiler del documental titulado ’Se nos ha ido de las manos’ pone en primer plano a representantes del lobby renovable, con un evidente conflicto de intereses, que reducen todo a un mensaje simplista, casi infantil, y desvían el foco de lo que realmente falló. Nadie serio sostiene que la culpa sea de «las renovables». El problema fue otro.
Los audios filtrados entre técnicos del sistema y operadores, que Red Eléctrica no quiere que se hagan públicos, son especialmente reveladores. En ellos se describe la dificultad de gestionar una proporción elevada de generación variable sin suficiente respaldo firme, con referencias explícitas a la falta de nuclear en el sistema en momentos determinados. No es un debate teórico, es la operativa real en situaciones críticas y bajo tensión.
El sistema se operó durante muchos días con una proporción insuficiente de potencia firme frente a generación variable. Lo sabemos todos en el sector eléctrico, incluso los participantes en el documental. La potencia firme es la que puedes programar y que aporta estabilidad cuando la necesitas, como la nuclear, los ciclos combinados de gas y la hidráulica gestionable. La generación variable depende del recurso en cada momento, como la eólica y la solar.
Cuando esa relación se desequilibra, faltan inercia, control de tensión y capacidad de respuesta rápida, que es lo que mantiene la estabilidad de la red. Por eso, desde el apagón, Red Eléctrica opera en modo reforzado, con más potencia firme programada y más restricciones técnicas para sostener el sistema. Es una operación más conservadora que encarece el precio de la electricidad, pero aumenta la seguridad. Ese cambio es un reconocimiento tácito y una prueba de que antes del apagón faltaba potencia firme.
A esto se suma un fallo de diseño que se arrastra desde hace años. Red Eléctrica de España ya había advertido de la necesidad de reforzar los requisitos de control de tensión en renovables, pero la CNMC no adaptó la normativa. Tras el apagón se introdujeron cambios para exigir mayor capacidad de control, pero el sistema sigue operando en modo reforzado. Eso indica que la corrección llega tarde, que su despliegue no es inmediato y que, incluso así, no sustituye completamente el papel de la potencia firme.
La CNMC ha reaccionado abriendo decenas de expedientes sancionadores a múltiples agentes del sistema, incluidas centrales nucleares. Todo apunta a un movimiento que tarta de diluir responsabilidades y desplazar el foco. Muchos de esos expedientes previsiblemente se cerrarán sin consecuencias dentro de meses, cuando el impacto mediático sea inexistente. Aunque yo me encargaré de recordarlo.
El Gobierno adoptó una posición defensiva desde el primer momento. Fue el propio Pedro Sánchez quien afirmó que el apagón no fue culpa de las renovables y que la nuclear no lo evitó, obviando que más del 50% del parque nuclear estaba parado con autorización de Red Eléctrica, y fijando así el marco ideológico del debate desde el inicio. Ese énfasis no responde a una acusación técnica dominante, sino a la necesidad de proteger una política energética concreta de «apostarlo todo al verde».
La responsabilidad no es difusa, recae en quien opera la red, en quien regula y en quien fija las directrices. Red Eléctrica debía garantizar la seguridad de suministro, la CNMC debía establecer tiempo los requisitos técnicos, y el Gobierno es quien define la orientación de la política energética bajo la que se toman esas decisiones tan temerarias.
De los creadores de "la inflación es culpa de la avaricia de los empresarios", ahora viene "el problema de la vivienda es culpa de la avaricia de los propietarios".
A ver cómo explicamos que en Austin (Texas) los propietarios se volvieron muy avariciosos y, justo después de que duplicaran los permisos de construcción, dejaron de ser avariciosos de repente.
A ver cómo le decimos a los españoles que en Austin, con un PIB per cápita (y salario) que más que duplica el de Madrid (y triplica el de España), alquilar un piso es mucho más barato (Austin: 1.100€; Madrid: 1700€ para piso de 80m2).
Todo es válido, menos reconocer lo obvio. Que construir funciona. Y que para construir se necesita liberar suelo. Y que liberar suelo no gusta porque entonces los propios políticos no pueden especular con el cambio de uso de suelo. Aquí, por alguna razón, se les olvida mencionar la avaricia.
El altruismo es algo que practicamos naturalmente con nuestros seres queridos. Con desconocidos, simplemente, no regalamos nuestro esfuerzo. La política pública debería ser realista y no imaginar unicornios.
Este es un slogan vacío. No busca solucionar el problema sino meramente señalizar una pose (falsamente) virtuosa.
Primero, la vivienda ES hoy por hoy un bien de mercado. Lo que está queriendo decir es que la vivienda NO HA DE SER un bien de mercado. Pero ser no es deber ser.
Segundo, ¿qué propone exactmaente para que la vivienda deje de ser un bien de mercado? ¿Que no pueda comprarse y venderse vivienda en el mercado? Entonces habrá que adoptar dos medidas salvajes:
1. Los particulares y las empresas no tienen derecho a vender o alquilar su vivienda. Si tienen derecho a vender o alquilar vivienda pero sólo a precios marcados por el Estado, entonces la vivienda sigue siendo un bien de mercado, pero regulado.
2. Las viviendas las construye el Estado y las distribuye el Estado en función de los criterios marcados por el Estado (ni se venden ni se alquilan, salvo a precios simbólicos). Si las construye el sector privado y se las vende al Estado, sigue siendo un bien de mercado (y si las vende a precios marcados por el Estado, bien de mercado regulado).
¿Propone Ana Iris prohibir la venta, alquiler y construcción de vivienda por parte de particulares y empresas, de tal manera que toda esa actividad se financie vía impuestos y sea gestionada por funcionarios? Si la respuesta es que no, su slogan es vacío y meramente emotivista. Si su respuesta es que sí, está proponiendo un disparate (pero al menos su slogan tendría cierto contenido).
PD: La vivienda es un bien de mercado (se transa en el mercado) pero de mercado regulado (no libre). Ahí reside el problema: pero es otro tema.
Supongo que los datos estarán mal, porque el problema de la vivienda en Barcelona ya se había solucionado prohibiendo los pisos turísticos y fijando el precio de los alquileres. Es el más vivo ejemplo de que construir es una propuesta facha.
Mi análisis de Extremadura:
1. 💧Fracasa la estrategia del PP. No proponer nada y dejar que los otros se autodestruyan funciona si sólo hay dos partidos. Sin un proyecto ilusionante, se los va a comer VOX 🌳.
2. La izquierda se hunde. Y lo hace en un feudo tradicional del PSOE ❤️. No es que pierdan votos, es que están perdiendo la guerra cultural. Podemos 🍆 capitaliza su separación del PSOE. Pero ni con eso dan los números. Simplemente ya no hay razones para seguir siendo de izquierdas. Al menos de la izquierda que hemos conocido hasta ahora.