@CarlosZinver Por lo mismo no volvi a comprar euros para viaje, todo lo que pagamos en Europa con tarjeta y pagamos al regreso en Colombia. Ahora, Las casas de cambio lo *venden por..." Si los llevas a que te los compren no te dan buena tasa entonces no es negocio traer euros y venderlos
Abelardo todavía no gana y ya puso a Petro a trabajar, dejar de consumir drogas y ponerse la camiseta de la Selección Colombia; y a Cepeda a usar jabón, ponerse saco y retirar el bodrio de constituyente. Más que un gobierno, lo de @ABDELAESPRIELLA parece un centro de rehabilitación.
@fesalazarg Ante todo volver a tener esperanza, orden, respeto por las instituciones/ley y seguridad. Lo que es lo mínimo en una sociedad, se volvio imposible con los políticos de toda la vida.
✅ SÍ AUTORIZO
Sí autorizo que Estados Unidos intervenga en Colombia y se lleve preso a Gustavo Petro si este individuo se rehúsa a aceptar los resultados de la segunda vuelta o intenta robarse las elecciones.
@pac_rodri@ToroDeArena@Danielbricen Falso no es, el ahorro si está, porque perfectamente hubiera podido gastar mas de esos 410millones, formas hay y muchas... Pero bueno, como les gusta son las verdades del economista hipergalactico... Jajaja
@StrategyEmerg@Danielbricen Que bonito como los está poniendo a twitear, dándoles de su propia medicina y están ardiendo!!!!!! Adelante Daniel, asi es que hay que seguir... Vamos a trabajar duro que la presidencia es el destino!!
Uribe no se quemó
Por Carolina Restrepo Cañavera
Decir que Uribe “se quemó” es una frase fácil. Y las frases fáciles sirven generalmente para no pensar.
Uribe no se puso de número 25 por ingenuidad, ni por vanidad.
Se puso ahí sabiendo perfectamente lo que hacía.
Sabía que no era una apuesta menor. Sabía, incluso, que muchos estaban esperando ese resultado para decretar, con la ligereza de siempre, su final político. Y aun así se puso ahí.
Eso ya dice mucho.
Pero dice todavía más lo que vino después.
Porque mientras tantos opinan desde la comodidad del comentario rápido, Uribe volvió a hacer algo que muy pocos en Colombia serían capaces de hacer a su edad, con su historia, con sus cargas y con todo lo que le han puesto encima: recorrer el país entero.
No a media marcha. No para cumplir. No para dejarse ver. Lo recorrió con alegría, con sonrisa, con disciplina, con palabra amable, con una devoción conmovedora por la gente y por Colombia.
Yo lo vi.
Y justamente por haberlo visto me produce desprecio intelectual escuchar esa tontería de que “Uribe se quemó”. No. Lo que pasa es que hay quienes siguen sin entender de qué está hecho ese hombre.
Yo estuve ahí. Vi el ritmo. Vi el desgaste. Vi la intensidad de esos días. Y puedo decir algo que para mí vale más que cualquier análisis de escritorio: cuando yo me sentía cansada, verlo a él me daba hasta pena sentir cansancio. Porque él seguía. Seguía con energía. Seguía con afecto. Seguía con una cortesía intacta. Seguía saludando, oyendo, alentando. Seguía como si el cuerpo no tuviera derecho a reclamarle nada, porque por encima del cuerpo estaba la causa.
Y eso no es normal.
No es normal en un país lleno de políticos que a la primera dificultad se victimizan, se esconden o negocian su entusiasmo.
No es normal en una época en la que tantos entienden la política como cálculo, marketing o capricho personal.
No es normal ver a un hombre con ese nivel de recorrido, de desgaste y de persecución encima, volver a pararse frente al país con entereza, con serenidad y con amor.
Sí, amor.
Porque aquí hay una palabra que a muchos les incomoda, quizá porque les resulta demasiado grande para el cinismo en el que viven. Pero lo que yo vi fue amor por Colombia. Un amor real. No discursivo. No impostado. No escrito por consultor. Amor del que se vuelve trabajo, presencia, sacrificio y entrega.
Por eso la imagen correcta no es la de un hombre que se quemó. Es la de un ave Fénix.
A Uribe han querido volverlo ceniza durante años. Lo han perseguido judicialmente, lo han caricaturizado moralmente, lo han convertido en el blanco favorito de todos los resentimientos, y aun así ahí está. No disminuido. No arrinconado. No pidiendo compasión. De pie. De nuevo recorriendo el país. De nuevo despertando lealtades. De nuevo cargando una causa sobre los hombros. De nuevo siendo, para bien o para rabia de muchos, el gran punto de gravedad de una parte fundamental de Colombia.
Y la prueba está ahí.
Miren dónde está hoy el Centro Democrático.
Miren cómo volvió a levantar cabeza.
Miren cómo volvió a tener pulso.
Miren cómo volvió a convocar.
Miren cómo volvió a pararse con fuerza real en el escenario político.
Eso no pasó solo.
Eso no fue espontáneo.
Eso no fue una casualidad estadística.
Eso tuvo detrás a un hombre que, en lugar de retirarse a administrar su legado, decidió volver a poner el cuerpo, la voz, el tiempo y el alma por una idea de país.
De manera que no. Uribe no se quemó.
Uribe renació.
Y renació, además, en el lugar más difícil: entre las cenizas que tantos se empeñaron en fabricarle.
Renació más sereno, más hondo, más admirable. Renació como renacen los que no dependen de un cargo para existir, porque ya habitan en algo mucho más fuerte, en la memoria política, en la gratitud de millones y en la convicción de quienes todavía saben reconocer la estatura cuando la ven.
Decir que se quemó es no entender nada.
O peor, entenderlo todo y no soportarlo.
@colinvestor Exacto, el plan esta estructurado, ahora buscar mejorar la ejecucion. Si se desea salir de col, tratar vendiendo aca cuando hay euforia no en pánico, he ir sacando cuando el dólar este dando salida. Poco a poco, al fin y al cabo estamos haciendo DCA en todo en nuestras vidas.