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@YohiserHavid@MAM8162@AtaqueFutbolero Por cierto lo que describes al principio es más propio de un mediocentro ofensivo como son Dani Olmo o Jude Bellingham
@YohiserHavid@MAM8162@AtaqueFutbolero No es que sean más completos, sino que por el estilo de juego de ambas selecciones (España y Países Bajos) les permiten tener más dominio del balón y del centro del campo hacia delante. Pedri en el Barça suele tener ese rol pero en la selección todo eso lo hace Rodri +
@YohiserHavid@MAM8162@AtaqueFutbolero No todo es hacer pases hacia delante y romper líneas, a veces también hay que organizar y controlar el juego... Y eso es lo que mejor sabe hacer Pedri
@MAM8162@AtaqueFutbolero Es que ni siquiera tiene sentido compararlos ya que juegan roles totalmente diferentes y aún así yo prefiero mil veces a Pedri como mediocentro
Os presento a Marcos Senna.
Fue el pivote de la Selección Española en el Mundial de 2006 y la Eurocopa de 2008. En esta última, España fue campeona y Senna fue elegido en el once ideal del torneo.
A diferencia de Lamine Yamal y Nico Williams, él no nació en España, sino en São Paulo y no llevaba ni cuatro años resiendo en suelo español cuando debutó con La Roja.
Y, sin embargo, nadie necesitó convertir cada partido de Marcos Senna en una campaña de integración cultural.
No hubo discursos impostados, vídeos aleccionadores ni generadores de opinión explicándonos constantemente lo importante que era aceptar como español a un futbolista español.
Porque el debate no tiene que ver con el color de piel. Tampoco con el origen de los padres de Lamine Yamal o Nico Williams. La cuestión es que una parte de los actuales creadores de opinión vive de fabricar conflictos donde no existen.
Necesitan encontrar racismo en cada esquina, dividir a la gente en bloques y presentar como una batalla social algo que para la mayoría de los aficionados es mucho más sencillo: once futbolistas defendiendo la misma camiseta.
Marcos Senna llegó desde Brasil, se nacionalizó, jugó con España y fue uno de los hombres más importantes del primer gran título de aquella generación. La gente lo celebró como celebró a Xavi, a Casillas o a Fernando Torres. Sin tutoriales morales y sin que nadie tuviera que recordarnos cada cinco minutos que también era español.
Hay opinadores tan acomplejados y tan enganchados al conflicto que prefieren fabricar una batalla racial antes que asumir una verdad mucho menos rentable: cuando juega España, a (casi) nadie le importa cuál es el origen de sus jugadores. Aunque, como en todo, tontos hay en todas partes.