Pepsi asked Michael Jackson to make a commercial for them, and it turned into a spectacle. But there’s a curious fact—let’s see if anyone gets it right!
Do you know who the child in the red jacket was?”🤔
Miguel Ángel no esculpió simplemente a una madre sosteniendo a su hijo muerto. Esculpió el silencio de una madre que contempla el precio de la salvación.
La Piedad, realizada por Miguel Ángel a finales del siglo XV, representa a María sosteniendo en sus brazos el cuerpo sin vida de Cristo después de la Crucifixión.
Pero hay mucho más detrás de la belleza de esta obra.
María aparece serena, no desgarrada por una desesperación violenta. Su rostro transmite dolor contenido, aceptación y profunda confianza en Dios. En su regazo vuelve a sostener a Jesús, como cuando lo sostuvo siendo niño.
Y hay un detalle fascinante: María aparece mucho más joven de lo que correspondería históricamente. Miguel Ángel buscaba representar en ella la pureza y la belleza incorruptible.
Cristo, en cambio, aparece completamente entregado. Su cuerpo relajado, las heridas y la posición de sus brazos recuerdan que el que acaba de morir es también el que se ha entregado voluntariamente por amor.
Por eso la Piedad no habla únicamente de muerte.
Habla de amor, sacrificio, compasión, dolor, esperanza y redención.
Miguel Ángel consiguió algo extraordinario:
convertir el sufrimiento de la Cruz en una imagen de belleza.
Y quizá por eso, más de 500 años después, seguimos contemplándola en silencio.
🙏✝️
Dijo una vez Liam Neeson sobre la pérdida de su esposa Natasha Richardson: «Dicen que lo más difícil del mundo es perder a alguien que amas. Alguien con quien has envejecido, a quien has visto crecer día tras día. Alguien que te enseñó a amar. Es la peor cosa que le puede pasar a cualquiera. Mi esposa murió de forma inesperada. Me dio tanta alegría. Ella lo era todo para mí. Esos dieciséis años siendo su marido me enseñaron a amar sin condiciones. Debemos detenernos un momento y sentir gratitud por nuestras parejas. Porque la vida es muy corta. Pasen tiempo con su pareja. Trátenla bien. Porque un día, cuando levanten la vista del teléfono, puede que ya no esté allí. Lo que realmente he aprendido, por encima de todo, es que hay que vivir y amar cada día como si fuera el último. Porque un día, lo será. Arriesguen, vivan su vida. Digan cada día a quienes aman que los aman. No den por sentado ningún momento. La vida vale la pena vivirla.»